Entrevistamos a Javier Campo, autor del libro “Revolución y Democracia – El cine documental argentino del exilio 1976/1984

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Entrevistamos a Javier Campo, autor del libro “Revolución y Democracia – El cine documental argentino del exilio 1976/1984” un trabajo de investigación que ha rescatado del olvido documentales que se habían extraviado, o que fueron muy poco difundidos y los analiza, nos muestra su identidad de conjunto, sus modos de realización, su lenguaje y cómo es que el cine documental nos espeja como pueblo, en un período vital de nuestra historia reciente, por todas las transformaciones políticas y sociales que sucedieron en el período.

 

En su libro “Revolución y Democracia – El cine documental argentino del exilio 1976/1984” Javier Campo parte de la pregunta ¿Cómo transmiten ideas los films documentales? y nos entrega un abordaje integral, sistemático del cine del exilio argentino, fruto de una investigación profunda, con rigor académico, que ha rescatado del olvido documentales que se habían extraviado o muy poco difundidos, pertenecientes a un primer período, previo a la dictadura cívico militar, de un segundo período, el del exilio y de un tercero posterior hasta 1984.

Javier Campo es Doctor en Ciencias Sociales (UBA), investigador del CONICET, coordinador de la revista Cine Documental, profesor de Estética cinematográfica de la UNICEN y director del Departamento de Historia y Teoría del Arte de la Facultad de Arte de la UNICEN

Además es Miembro del Centro de Investigación y Nuevos Estudios Sobre Cine y del Instituto de Investigaciones Gino Germani. Es autor de otros libros sobre cine entre los que se destaca “Cine Documental Argentino, entre el Arte, la Cultura y la política”

A Javier Campo lo entrevistamos en Tandil, ciudad en la que reside y ejerce la docencia, para repasar, muy someramente, dentro de lo que permite un reportaje café mediante, el cine documental del exilio, su identidad y sus modos, en el período 1976/1984. Esto es lo que hablamos:

¿Cómo nace este trabajo de investigación que incluye mucho material cinematográfico que es realmente inhallable?

javier-campoComienza hace diez años, cuando yo gané una beca del CONICET para hacer mi doctorado, interesado siempre en cuestiones de documental político argentino. Yo investigué desde el 68 con “La Hora de los Hornos” hasta el 89. Mucho de eso está también en el libro, porque yo pongo el marco anterior y posterior al exilio de muchos realizadores. A partir de ahí empecé a investigar en archivos. Cuando yo comencé, muchas de esas películas eran subvaloradas, muchas no habían sido encontradas aún e inclusive muchas de ellas no habían sido nunca antes analizadas. Fue para mí un desafío muy interesante para atravesar, porque fue que hablando  con los realizadores, algunas películas aparecieron, conseguí varias. A algunos realizadores los entrevisté poco tiempo antes de que, lamentablemente, fallecieran, como a Humberto Ríos, Octavio Getino y tipos muy importantes del ambiente que en años recientes se fueron. Me parece que hice la investigación en un momento justo, porque si bien se está investigando cada vez más sobre cine documental argentino y sobre todo de documental político, la pregunta que lanzo al principio del libro: “¿cómo transmiten ideas los documentales?” todavía no hay análisis profundos sobre las películas en sí mismo. Y ése es mi desafío, tanto en la tesis que hice, como en el libro y lo es también en la investigación presente que sigo desarrollando.

De todo el material que has analizado – que es mucho – ¿Crees que “La Hora de los Hornos” es el documental de mayor influencia, no sólo en nuestro país, sino en toda América Latina?

la-horaSí, totalmente. Está cabeza a cabeza con “La Batalla de Chile” de Patricio Guzmán,  pero “La Hora de los Hornos”  se hizo casi diez años antes, lo que es una gran diferencia; la realización de Guzmán se terminó ya en el exilio y habla de la elevación de la unidad popular y del derrocamiento por el golpe de estado. “La Hora de los Hornos” al haberse estrenado en el 68, es muy interesante seguir su derrotero, porque gracias a ésa película, el documental latinoamericano, es identificado por su vertiente militante política; vos hablas de documental latinoamericano en cualquier otro país, inclusive en Europa o Estados Unidos, y te lo reconocen como un documental típicamente político, gracias a “La Hora de los Hornos” y en menor medida a “La Batalla de Chile”, a las películas de Santiago Álvarez y de algunos otros también. De hecho, el próximo año se cumplen los cincuenta años del estreno de “La Hora de los Hornos” y estoy preparando un libro, junto con otros colegas, porque se marca también una vigencia de ésa película, en cuanto al formato y a las ideas que transmite, es aún vanguardista en varios aspectos.

A veces hay confluencias históricas que resultan determinantes; se daba el auge del movimiento que se dio en llamar “El Tercer Cine” y  al mismo tiempo histórico el “Cordobazo”. ¿Influyó eso para que “La Hora de los Hornos” que además tenía una capacidad de exhibición propia, impactara de semejante manera?

Justamente en el libro que estoy preparando, en la introducción destaco esto mismo, que me pareció una de las cosas centrales, que es el hecho de que se realizó en el momento preciso, porque luego de la andanada de movimientos revolucionarios – y estoy hablando de lo político y no particularmente de lo estético – aparece “La Hora de los Hornos”. Y es en un momento preciso porque tiene una previa de testimonios y discursos revolucionarios, pero al mismo tiempo, anticipa muchos otros que se van a empezar a dar luego del 68. Recordemos que “La Hora de los Hornos” se hizo antes del “Mayo Francés” y de otros movimientos revolucionarios que sucedieron en el 68 y si bien se estrenó después, ya estaba terminada. Al mismo tiempo, anticipa discursivamente, algo que lo podés encontrar en el análisis fílmico, – que por eso me parece tan importante hacer ése tipos de análisis- que es que muchos de los tópicos, que van a ser elaborados por la “teoría de la independencia” luego, del 70 en adelante, ya están presentes, embrionariamente, en “La Hora de los Hornos”. Tiene muchas influencias políticas, no tanto estéticas, y en el documental latinoamericano e inclusive en el mundial, todavía no había una obra como “La Hora de los Hornos”, no tenía muchos antecedentes.

En el período que analizas en tu libro, las realizaciones eran en un principio, conjuntas, de varios directores mancomunados en una misma realización colectiva, pero luego esta forma conjunta o cooperativa de crear se diluye y se producen documentales políticos de uno o a lo sumo dos directores. ¿Qué pasó para que esa forma conjunta de crear se diluyera?

Bueno, a mí me movía el mismo interés, la misma pregunta, cuando empecé la investigación, porque yo analizaba una película que se llamaba “Argentina, Mayo del 69, los Caminos de la Liberación” que realizaba un grupo de directores autodenominado “Realizadores de Mayo” en torno a”El Cordobazo” y ahí participan, Getino, el “Negro” Ríos, Khun, Subiela y varios otros realizadores que luego – salvo Subiela – tendrían una trayectoria dilatada en el documental político. Y yo le preguntaba, justamente eso a Octavio Getino y él me decía que precisamente, por la heterogeneidad del grupo, que se dio también en un momento preciso, en “El Cordobazo” todos venían de distintas extracciones políticas, algunos desde el socialismo revolucionario, otros eran peronistas, algunos más de centro, otros más de izquierda, pero todos pudieron ponerse de acuerdo y hablar de “El Cordobazo”. Luego, con el regreso de Perón, la salida de la dictadura de Lanusse, las elecciones con Cámpora primero, con Perón después, van cambiando el panorama y ya no fue lo mimso, según él me comentaba, poder encontrarse dentro de ese grupo de realizadores heterogéneos para seguir haciendo. El problema que tuvo esta película, “Argentina, Mayo del 69, los Caminos de la Liberación” en particular, fue que al ser de realización colectiva, es de todos y no es de nadie, ninguno de ellos tomó la película como propia, para distribuirla y hacerla circular y, lo que me contaba Getino es que a un año después de haberse terminado la filmación, mandó una carta a sus compañeros de realización, preguntándoles a todos ¿qué hacemos con esto? Y tuvo muy poca respuesta del resto de sus compañeros.

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“Argentina, Mayo del 69, los Caminos de la Liberación” me parece que más que colocarse en una vanguardia política, logra una vanguardia estética, porque quizás sea por esa misma heterogeneidad, pero aparece de todo, transita humor, filman toda una serie de fotografías, mucha edición… ¿lo ves así?

Hay una gran cantidad de recursos y es casi un muestrario de las distintas formas que uno puede tomar para hacer un film político; tiene la canción de protesta de Silvio Rodríguez en varias secuencias y tiene que el “Negro” Ríos utiliza en su corto música concreta, música concreta en un documental político, es experimental. Tiene también registros tomados de la televisión y eso es interesante también, fueron tomando mucho material de la televisión cordobesa, de Canal 13 de Buenos Aires y, al mismo tiempo, tiene imágenes creadas por ellos mismos, mediante ese collage de fotografías y en el montaje dio una mano Antonio Ripoll, que era muy conocido en el ámbito del cine argentino y Juan Carlos Macías también aportó mucho.

Otras de las películas que analizas en tu libro que me llamó la atención es “El camino hacia la muerte del Viejo Reales” porque parte de lo individual al tomar la figura protagónica de Reales, pasa a lo familiar y luego se abre hacia lo social y de allí a lo macro, me parece notable como va abriendo el foco temático ¿no?

el-viejo-realesSí, es ésa la idea de la estructura de la película de Vallejo, va en ese sentido cuando escoge las historias de los tres hermanos; uno que termina siendo policía, porque cayó ahí y quería ese sueldo escueto pero seguro, el otro hermano que es trabajador golondrina en el campo y el tercero que, también es trabajador golondrina, pero que al mismo tiempo tiene una veta más de protesta gremial y revolucionaria. En esta organización de círculos concéntricos que se van acrecentando a medida que va avanzando la película, se van encontrando con etapas superiores de lucha política. Es interesante también que la versión que yo analicé, no es la que circuló y está circulando y la que dieron por Tv en algunas ocasiones, es una versión que tiene, en medio de la película, unas secuencias trabajadas con los sindicatos, con la FOTIA y otros sindicatos de Tucumán, que es la más explícitamente revolucionaria; esas secuencias las sacó Vallejo de las versiones que luego hizo de la película, porque, claro, ahí quedaba mucho más claro, cuál era la elección de Vallejo y en la versión que circuló después, la volvió un tanto más objetiva.

Otra película en la que también va de lo familiar a lo social, es “Reflexiones de un Salvaje” repite de alguna manera la receta, ¿no?

“Reflexiones de un Salvaje” Vallejo la realiza 7 años después de “El camino hacia la muerte del Viejo Reales” una es del 71 y la otra es del 78 y la filma ya en su exilio en España. Lo que hace en “Reflexiones de un Salvaje” es atravesar su propia historia familiar, pero en ningún momento de la película dice “estoy exiliado” habla del destierro, de ese ir y venir de la emigración, primero llegaron sus abuelos de España a la Argentina y luego emigra él de Argentina a España y a diferencia de todas las otras películas realizadas en el exilio, no habla de la política contemporánea de Argentina, no habla de la dictadura. Habla de su historia personal y es una reflexión sobre esa historia de migraciones.

Aparece  un común denominador en todas las dictaduras, la de Argentina, la de Franco en España, la de Pinochet en Chile y es que dejan tres tipos de víctimas, de peor a menos malo, pero víctimas son en las tres categorías; lo enterrados, los desterrados y los aterrados, que vivieron años bajo ese régimen en su propia tierra. Pero pareciera ser que esta última categoría, la de los aterrados, no ha interesado mucho al documental político argentino, ¿lo ves así?

firmenichBueno, sobre todo, las primeras películas realizadas en la primera etapa del exilio, entre el 76 y el 78, se menciona en algunas de ellas, a las personas que han quedado en Argentina y que están de alguna manera combatiendo, dicen, a la dictadura y en realidad están resistiendo los embates de la dictadura. Estoy hablando de los documentales que tienen a los líderes de los movimientos revolucionarios como protagonistas; Firmenich, en el caso de “Resistir” de Jorge Cedrón o Gorriarán Merlo y Luis Mattini en “Persisitir es vencer” de “Cine de la Base” ya en el exilio. Son películas realizadas fuera de la Argentina porque los líderes estaban exiliados, pero, al mismo tiempo, hablan de lo que pasa en Argentina sin decir que están afuera. Ambas, se presentan como si fuera una conferencia de prensa en el país y en ningún momento se da indicio alguno de que están siendo filmadas en Roma,  aunque la de Cedrón tiene algunas imágenes capturadas en París, donde él esta exiliado. Es interesante, el llamado a la resistencia en el país, sin dar cuenta que ellos están fuera de la Argentina. Pero es como vos decís, por lo general, no fue tema quienes quedaron aterrados en el país.

Otro film que analizas muy bien en tu libro, es “Me matan si no trabajo, si trabajo me matan” de Gleyzer. Y es un film que me llama la atención porque comienza siendo una película de denuncia de los envenenamientos por plomo de obreros en la localidad de La Matanza y termina con un homenaje al “Pelado” Ortega Peña, que muere asesinado por la “Triple A” cuando no estaba concluida esa misma película, que lo muestra como defensor de los derechos laborales.

ortega-penaSí, en realidad aparece su alocución en el momento en que los obreros de la fábrica INSUD fueron al Congreso Nacional y él les dice que no es ahí, en el Congreso, donde se van a solucionar los problemas de los trabajadores, sino en la lucha  – la lucha no la libra el Congreso, sino los propios trabajadores, sólo el pueblo salvará al pueblo –  Una frase que, al mismo tiempo, aparece en otro corto, que es “Frejuli” que yo en el libro lo menciono al pasar, porque se hizo para la campaña de Cámpora y es interesante, porque es un corto, para una campaña de una elección democrática, que llama a votar y, al mismo tiempo, está diciendo: el camino, compañeros, no son las elecciones, el camino es la revolución. Es la misma línea de lo que estaba diciendo Ortega Peña que, efectivamente, es asesinado antes de que se termine la película y queda como uno de sus últimos testimonios audiovisuales.

Sí, es cierto, es que había un descreimiento generalizado, pocos o casi nadie creía en la democracia en esos tiempos. Y bien indicas vos en tu libro, que hay luego, en el 78/79 un giro notable, porque en la temática del documental político se deja de proclamar la revolución para reclamar por la democracia y el respeto a los derechos humanos. La pregunta es ¿qué pasó, para que ocurriera semejante giro? ¿Había un contacto entre todos estos realizadores y los organismos de derechos humanos para que el discurso aparezca tan homogéneo?

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Bueno, es algo que se da no solamente en el grupo de los realizadores cinematográficos, sino que ocurrió en otros ámbitos de resistencia y lucha, primero en el exilio y luego en la Argentina, hay bibliografía también, donde los mismos autores estaban hablando de revolución y luego matizan sus denuncias hablando a favor de una democracia representativa. Este pasaje lo encontramos claramente en las películas y sin duda que los realizadores estaban muy cerca de los grupos de derechos humanos y participaban de estos movimientos y adquieren esas pautas del discurso, estos cambios narrativos, de lo revolucionario a lo democrático humanitario y eso me llama la atención. Tenemos, “Resistir” hecho en el 78, por Jorge Cedrón, con un discurso revolucionario y combativo y, al año siguiente, hace “Tango” una película mucho más experimental, la historia del tango que al mismo tiempo tiene la historia política de Argentina, que no deja de tener una veta de lo revolucionario, pero que al mismo tiempo abre el discurso. También, en el 79 tenemos la película de Humberto Ríos, “Esta voz… entre muchas” donde ya, directamente, se diluye la militancia revolucionaria, los movimientos revolucionarios pasan a ser movimientos de denuncias por los derechos humanos, un momento candente en particular, porque en Argentina, en el 79, cuando se empieza a distribuir esta película de Humberto Ríos, que la hace en México, todavía muchos detenidos desaparecidos están secuestrados con vida. Pero a partir de ahí, del 79, ya no tenemos presencia del discurso revolucionario en el documental político de Argentina, hasta ya mediados de los 90, hasta que Coco Blaustein hace “Cazadores de Utopías” Andrés Di Tella hace “Montoneros, una historia” ahí se recupera la memoria de la militancia.

Hay, entonces, un primer discurso revolucionario, luego este segundo discurso por los derechos humanos y aparecería después un tercer discurso con el film “La República perdida” donde se explicita la “teoría de los dos demonios” y de la pacificación, lejos de “pandillas terroristas” y de “cuartelazos” dice,  pero que creo aparece sólo en esa película, ¿no?

la-republica-perdida-iiSí, aparece sólo ahí, eso es muy interesante y es de destacar que fue el documental político de la época más visto. Cualquiera que se refiera a documental político de los 80 en Argentina, menciona a “La República perdida”. Claro, se estrenó en salas cinematográficas, fue el primer documental argentino que tuvo mayor exhibición en salas de cine en un momento muy particular, porque la primera parte se estrenó antes de que efectivamente terminase la dictadura antes del 10 de diciembre del 83. Resulta interesante que la película más vista es la que tiene la presentación de “la teoría de los dos demonios” y ayudó a establecer esa teoría al igual que el prólogo de Sábato en el libro de la CONADEP “Nunca Más” y algunos otros textos que se volvieron canónicos, pero que no tuvieron una continuidad en los discursos fílmicos documentales, probablemente la hayan tenido en el cine de ficción, pero en el documental en particular, no.

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Autor/es: Campo, Javier
ISBN: 978-987-693-709-2 / 208 pp / 23 x 16 cm / Marzo 2017
Este libro puede adquirirse en todas las grandes librerías del país o por compra directa por mail a:  ventas@ciccus.org.ar o llamando al (011) 4981-6318 de 10 a 17 hs, y acceder a promociones especiales por compra directa
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