Bariloche: Kike Mayer y las máscaras para el cumpleaños de la ciudad

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En los talleres de Kike Mayer se realizan máscaras y carrozados para el cumpleaños de la ciudad.El reconocido artista plástico Kike Mayer coordina los talleres de máscaras, con acceso libre, que se extenderán hasta el mes próximo en diferentes espacios para facilitar la participación de integrantes de murgas y comparsas en el cumpleaños de Bariloche.
(Por Teresita mendez) Con vistas a reeditar el colorido que poblaba desfiles de carrozas de hace décadas, integrantes de murgas y comparsas participan desde hace dos semanas de talleres de máscaras dictados y coordinados por el artista local Kike Mayer. Los encuentros, de acceso libre, continuarán hasta el mes próximo inclusive en diversos recintos con puertas abiertas para quienes deseen participar.

Fue hace unos treinta años “cuando recibimos el último primer premio” otorgado durante los desfiles organizados para celebrar el aniversario de la ciudad con “Caleuche”, el mascarón del barco gigante que recreaba la nave de los locos de leyenda, realizado con arpillera por la Federación de Artistas Plásticos. “Lo hicimos en el Refugio de las Artes, que tampoco existe más. Durante tres meses participaron residentes y turistas, interesante encuentro que brindó a los visitantes la posibilidad de participar de una acción social”, recordó Mayer.

Más recientemente, el año pasado fueron seiscientas máscaras blancas las que integraron la marcha con la que fue conmemorado el 24 de Marzo y que en el Centro Cívico fueron dotadas de color “para aportarles identidad”.

Esta vez “la idea es asistir a las murgas de Bariloche para que aprendan técnicas económicas, directas, sencillas, y trabajen pequeños carrozados con material de desecho para que participen del desfile aniversario de la ciudad, el 3 de mayo. El proceso es muy sencillo, cada uno va creando sobre una matriz de yeso en positivo (rasgos de la cara), imprimiendo su impronta con cartapesta, una especie de sándwich entre papel y tela con engrudo, una técnica milenaria utilizada en los carnavales de Venecia hace añares. Sencillamente eso, luego les damos color”.

El carácter de la máscara está dado por “el volumen de papel en nariz, cejas y boca que se refuerza con la pintura, en este caso acrílico que es barato, de fácil secado y lavable” además de la imaginación y creatividad de su autor. La intención es que “adquieran aprendizaje para seguir trabajando” con poca inversión en materiales.

En la sala Frey, espacio céntrico donde tienen lugar las reuniones creativas los jueves de 18 a 20, Mayer menciona además a los barrios Villa Jamaica, Nahuel Hue y Las Quintas, La Escuela Municipal de Arte La Llave y Camino Abierto como alternativas.

Entre las actividades previstas, anticipó la realización de un taller de movimiento y expresividad el sábado 1 a las 10 en La Llave a cargo de Mario Buchbinder (director del Instituto de la Máscara), quien hace un año escribía, entre otros conceptos, a propósito de aquellas 600 máscaras: “Dolor transfigurado. La lejana Bariloche qué cercana. Brillan sus máscaras en la luna que acompaña en los espejos. Desde el fondo de los lagos, desde los bosques milenarios, de la quietud de las montañas, cuando se desplazan los árboles, reaparecen los antiguos habitantes de la Naturaleza. Todos recuperamos algo de la vida. Las máscaras que ocultan revelan, la intensidad de la verdad descarnada, encarnada en los vivientes que no olvidan, ceremonia para que descansen los que deben descansar”.

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