“Cartas a mi hijo Federico”  Otro éxito de MARIA MARTA GUITART recreando a Vicenta Lorca.

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¡Un hijo!. ¡Un hijo!.

¡Un hijo que no era más que suyo,

porque era su hijo.

Su hijo. Su hijo. Su hijo!

F.G.Lorca (Fragmento “Iglesia Abandonada”)

 

Los domingos a las 18, en el espacio teatral El Crisol, María Marta Guitart nos entrega otra deliciosa creación con “Cartas a mi hijo Federico”  interpretando a Vicenta Lorca, la madre del gran poeta granadino, que nos muestra el lado más humano e íntimo de Federico, que se dibuja en las cartas de su madre.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. De Invest. y Crítica Teatral

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María Marta Guitart es una notable actriz, dramaturga, docente teatral, locutora nacional, pero ante todo es poetisa; en nada de lo que hace o dice falta la poesía. Guitart, como esas flores que aroman el aire, lo llena todo de una exquisita sensibilidad poética. La he visto darle voz, sangre y carne a Gabriela Mistral en “Gabriela Infinita”, a Alfonsina Storni en “No he dicho” al mismísimo Federico García Lorca en “Federico tuvo un sueño” y ha llevado su magia escénica a España donde aplaudieron su creación sobre el mundo de Lorca y lo mismo en Chile cuando hizo suya la voz de Gabriela Mistral. Cuando me entero que está por estrenar algún nuevo espectáculo me pongo ansioso por volver a verla en escena, porque sé que voy a ver algo maravilloso, pero sabiéndolo, así y todo, siempre me sorprende gratamente, porque María Marta cada vez se exige un poco más, corre sus propios límites y sigue creciendo.

 

Lo que logra en “Cartas a mi hijo Fedérico” es de una belleza y de una verdad que nos alucina, es poesía escénica, el cruce entre el placer de ver y oír, un encuentro entre la palabra, la imagen y el vibrante sonido de la música. Una artística combinación de trabajo y creatividad, de compromiso y de entrega, de mucha elegancia en la narración y de extrema sensibilidad en la interpretación, para lograr reconstruir el universo íntimo de esa madre a la que le han arrancado al hijo amado.

Con María Marta Guitart hablamos luego del estreno, para que nos cuente todo sobre el proceso creativo que transitó para ser Vicenta Lorca y esto es lo que nos dijo:

Quiero saber cómo nació esta magia;  primero: ¿Cómo nació este texto?

Empecé a leer las cartas, no sabía cómo las iba a poner, no tenía la idea, las leí una y otra vez, y estuve como dos años así, leyéndolas, sin encontrar cómo hacer el entramado y me apareció primero el off que dice “aquí guardó mis cartas Federico, en una caja suya, donde estuviese yo, para abrazarlo siempre” Pero no quería que fuera una lectura de cartas lineal en el tiempo y me di  la libertad de romper con lo lienal, me dije, así es la forma y cortando y pegando, empecé a encontrar un recorrido y vi que funcionaba ese juego entre la realidad del presente, el pasado y el jugar con el tiempo, porque yo digo “aún hoy, más de 80 veranos” jugando con la invocación, del paso del tiempo y de la realidad que uno no conoce. Acá hay textos chiquitos que escribí yo para darle voz a Vicenta; la primera vez que agrego yo algunos cosas.

¿Y cómo te acercaste tanto a ella, a Vicenta?

Yo miro mucho las fotografías de Vicenta; hay una en la que está ella, junto a su marido en Nueva York, en el después, muchos años después de la muerte de Federico, una mujer aún vestida de luto, con un dolor enorme, y vos viste el amor que hay en esas cartas, pensar que te arranquen eso, porque Federico vivía en ella; “yo te dedico el día entero” le dice, aunque él estaba lejos. Y empecé luego a pensar en la música, para que hubiese instantes de belleza, de perder la cabeza, el poema donde dice “parece que te viera, que te escuchara” y pensé que es muy difícil a veces para una madre entender el mundo del hijo, reconocer desde donde él miraba él mundo, que era un mundo muy particular, ¿no? En el teatro y en la poesía, el color azul es el color de lo onírico, de los sueños, de la creatividad y Lorca habla mucho del azul, el azul es un ensueño y me surgieron ahí esos “puentecitos” y me surgieron del corazón, como si fuera yo la madre, fíjate que en ninguna carta le habla del amor, de la homosexualidad, del padecimiento de él, de su silencio, y a mí, hoy, acá, me parece que si Vicenta viviera, le diría “yo te quiero como sos” porque estaba de alguna manera condenada ella también por esas cabezas cerradas y ver que un hijo sufre porque no puede amar, porque no puede ser libre, debe ser una cosa tremenda.  Lo dejó que viajara, que estuviera un año afuera, imagínate que los viajes de antes eran viajes muy largos y las cartas era la única manera de comunicación y tardaban una eternidad en llegar y como ella se pone contenta cuando recibe las cartas y ella sabe que la va muy bien en Buenos Aires. En sus cartas hay también un recorrido por la vida de Federico y ese poema “Iglesia Abandonada” en boca de su madre, “yo tenía un hijo – yo tenía un mar” Es como que te arranquen la vida. Trabajé mucho con imágenes y para mí es como un sueño, ver realizado en escena lo que uno imagina…

Sí, toda la obra está plagada de imágenes y hay una estética muy cuidada. La escena del saco blanco con los pétalos de rosa, es de una belleza conmovedora. ¿Cómo nació esa verdadera poesía visual?

También, de una imagen. Porque él habla mucho de las rosas y ella dice, las rosas florecidas en  el huerto, perfumaban el aire con los jazmines. Y la rosa es también ese color sangre y me aparecía el saco blanco que él tiene en las fotos de verano y el ritual de la muerte. Son imágenes que aparecen y veo que ella lo lleva como para velarlo, pero se da cuenta que entre sus manos ya no tiene nada, trabajé mucho sí, con imágenes y la luz que acá es fundamental.

Y la música, la sonoridad de la escena con el chelo en vivo, en medio de la escena, es otro acierto.

maria-marta-y-cheloNatalia Surachi es una chelista divina, con esa música que compuso Mailén Ubiedo Myskow es como otra voz, es como otra postal, nos lleva a otro lugar, entre el dolor y la belleza de la vida, porque la vida tiene todas esas cosas.

Vicenta sigue esperando al hijo aunque sabe que ya no está

Eso de seguir escribiéndole cartas me surgió del corazón. A ella no le dieron un cuerpo, no le dieron nada. No sé qué madre, muerto el hijo o la hija, no le sigue hablando, porque debe ser el dolor más terrible. Que ella le pueda seguir escribiendo alimenta una esperanza; le dice que los chopos le hablan y le cuenta eso a Federico.

La escena del vals me pareció otra escena bellísima, fantástica.

También tuve una imagen; y era un desafío para mí, que ella bailara en ese otro momento onírico; “vos no estás, pero yo soy tu madre y te acompaño a Nueva York y estamos los dos bailando y te entiendo, acá hay amor y te entiendo…” A mí lo que me interesa del teatro es llegar al lugar en que los textos se puedan decir de verdad, desde el corazón.

Si algo tiene tu teatro es belleza y una verdad escénica alucinante.

Yo busco eso, que logre explotar esa flor oculta que es la verdad, que no se digan por encima los textos.

El texto es sólo texto pero se vuelve teatro cuando late.

Como creadora e intérprete me reúno también con cosas que yo quiero decir; cuando ella le dice “las cosas que se van no vuelven nunca… no pierdas el tiempo” Para mí, un espectáculo tiene también el poder de reunirnos y vibrar con algo que entendemos y sentimos, todos estamos en el mismo viaje, estamos en el mismo barco y entendemos perfectamente lo que es el dolor y nombrado de esa manera, que es inútil quejarse. Hay por primera vez algunos textos míos y otros desafíos como cantar y bailar y todo lo que me exija y me permita ir más lejos del umbral, para crear imágenes de belleza y tengo a mi lado la mirada atenta de Melina Forte que me ayudó mucho en la coreografía y en el movimiento y a confiar en lo que no es lineal ni literal.

Mencionaste antes lo fundamental de la luz y sí, el diseño lumínico es realmente para destacar, porque no es una sala que tenga una gran disponibilidad de luces, pero con pocos “tachos” es muy bueno el manejo de la luz.

Sí, es de Diego Todorovich el diseño y yo lo siento, cuando vino la luz que diseñó Diego me terminó de cerrar todo, la escena del saco con la luz se completa. Trabajamos mucho para que suceda el teatro, para que suceda la poesía, que para mí es la fiesta y, cuando sucede, estoy agradecida a la vida.

A mí no me queda duda alguna de que hay mucho trabajo, compromiso y creatividad, por eso le recomiendo que no se pierda esta fiesta de los sentidos, vaya el domingo, minutos antes de las 18, al Teatro El Crisol, le aseguro que va a encontrar momentos inolvidables de muy buen teatro.

Ficha técnica artística
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Actúan: María Marta Guitart
Músicos: Natalia Surachi
Escenografía y Vestuario: Teatro En Camino
Diseño de luces: Diego Todorovich
Música original: Mailén Ubiedo Myskow
Fotografía: Silvina Di Caudo
Diseño gráfico: Mariana Cullen
Asistencia de dirección: Melina Forte
Producción ejecutiva: Pato Rébora
Diseño de movimientos: Melina Forte
Dramaturgia y Dirección: María Marta Guitart

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