DANZA TEATRO: “Los Huesos” Un poema corporal en escena

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Bajo la dirección de la actriz, bailarina y coreógrafa, Leticia Mazur, se presenta, con muy buena respuesta de público, sobre el escenario de la Capilla del Centro Cultural Recoleta, “Los Huesos”; un verdadero poema corporal que, como la danza Butoh, nos invita a una profunda reflexión existencial.

 

Sustancia primera y final del cuerpo, los huesos pueden ser un punto ciego por donde espiarnos. Tanto la mirada que está en nuestras manos como la que está lejos de nuestros ojos, constituyen la noción de identidad.
Cuando la observación minúscula y el elogio de la presencia parecen escabullirse, nos preguntamos cómo crear nuevas formas de vincularnos y de experimentar la libertad.


Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

Cinco cuerpos desnudos, despojados de todo vestigio cultural, parados en semicírculo junto a una luz inicial que, como como un sol primero, comienza a ascender lentamente y, cuando los cuerpos quedan iluminados, despierta el movimiento. El cuerpo, hecho de polvo de estrellas, en su primitiva y vulnerable libertad.

La metáfora primera de “Los Huesos” está así sugerida sobre el escenario. Pero como metáfora que es, figura retórica del pensamiento, para usted, espectador o espectadora, quizás guarde otra relación de semejanza distinta.

“Los Huesos” no le promete un esquema narrativo determinado; toda la obra es un disparador permanente de sensaciones, sentimientos, ideas y emociones diversas, desde una estética cuidada y sumamente bella.

Lo cierto es que, esos cinco cuerpos desnudos están despojados de cualquier connotación sexual, son cinco cuerpos humanos que construyen libertades lúdicas desde el movimiento, la quietud y la inquietud, la fatiga, la lucha, el respiro, el vértigo y aparece el cuerpo humano suplicante, el cuerpo humano en el esfuerzo, en la mecanicidad. Sucede, ya avanzada la obra, el encuentro del cuerpo con otro cuerpo y otros cuerpos. Primero es la mirada, el gesto y después el contacto de la piel con otra misma piel. Después surge, no la palabra, pero sí, la voz humana, parece un eco que se repite, o una plegaria ancestral, un sólo sonido humano en un sólo momento en toda la obra y por pocos segundos. Los cuerpos hablan; monólogos corporales anteceden a otras construcciones de cuerpos que se entrelazan y dibujan enmarañadas figuras disparadoras de sensaciones diversas.

Un gran acierto que suma muchísimo es el diseño lumínico de Matías Sendón que con una sola fuente de luz móvil, diseñada por él, alcanza para crear la magia de ese otro personaje etéreo que  es la luz. Del mismo modo el diseño sonoro de Patricio Lisandro Ortiz  es, de alguna  manera,  otra voz que no sólo dialoga con los cuerpos, también nos lleva a acompasar nuestro propio ritmo interior de espectadores, con aquello que vemos en escena.

El perfecto ensamble de cuerpo y movimiento, luz y sonido, nos habla de la inteligente decisión y capacidad de Leticia Mazur para crear en equipo y lograr que, de tal encuentro creativo, surja una interacción artística de entramado tan perfecto, para que esos cinco cuerpos desnudos, en una total entrega, hablen del ser convertido en acto, sin ninguna confrontación de ideas.

“Los Huesos” Es una excelente propuesta; le recomiendo que vea la Agenda de Funciones y elija más de una fecha, porque no le alcanzará verla sólo una vez.

los-huesos-saltoFicha técnica:   Intérpretes: Lucas Cánepa, Ana D Orta, María Kuhmichel, Valeria Licciardi y Gian luca Zonzini. Música: Patricio Lisandro Ortiz.
Diseño de objeto e iluminación: Matías Sendón.
Acompañantes del pensamiento: Fernanda Alarcón y Manuel Hermelo.
Fotos: Ariel Feldman.
Producción y asistencia de dirección: Laura Santos.
Dirección: Leticia Mazur.

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