Entrevista al maestro Rodolfo Insaurralde. Parte II

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insaurralde-2-alumnosAquí la segunda y última parte de la entrevista al maestro Rodolfo Insaurralde, uno de nuestros artistas plásticos más destacado en el mundo, al que agradezco que me haya recibido en el Centro Cultural Goya que preside:

(Para ver la primera parte de la entrevista haga click aquí)

Por Roberto Famá Hernández

ENTREVISTA PARTE II

¿Usted para los motivos de sus obras, prefiere aquellos elementos de lo cotidiano o el gran paisaje?

No, yo soy muy ecléctico; pinto lo cotidiano y pinto paisajes también y si quiero pintar desnudos, pinto desnudos y naturaleza estática me encanta. Las cosas más difíciles son las que más me gusta y me puedo equivocar, pero pienso que en la equivocación está la oportunidad de evolucionar. Ante la equivocación tenemos solo dos opciones: resentirnos o aprender.

Se afirma que el artista que no corre riesgos estéticos es mediocre o a lo sumo convencional, ¿usted coincide con ese pensamiento?

Por supuesto que sí; lo que uno nunca quisiera es caer en la mediocridad.

Cuando usted decidió pintar el retrato de Mirta Legrand asumió también un riesgo. ¿Cómo lo decidió?

Mostrando Mirtha Legrand.jpgCuando yo decidí pintar el retrato de Mirta Legrand, fue porque se cumplían los años de una edad redonda de Mirta y ella ha sido siempre muy generosa conmigo; estuve 10 años con ella decorando sus almuerzos y en la apertura y cierre de cada programa estaba mi nombre entre los créditos del programa y es mi amiga desde hace 27 años; ella suele venir y nos reunimos aquí, cenamos y surgió la idea de pintar a Mirta y nació de mí el deseo de regalárselo.

¿Y cómo fue la elaboración del retrato? ¿Qué le pidió ella?

Ella lo único que me pidió fue que la fotografía con la que yo iba a trabajar, la tomara Machado – Machado y Cicala es un estudio fotográfico muy importante, en el que Mirta confía muchísimo – y Gabriel Machado es una persona divina, estaba muy agradecido de que yo pintara una obra partiendo de una fotografía tomada por él y yo me sentía honrado de pintar desde una fotografía de Machado, y había muchas cosas para resolver, si ella se presentaba con un bordado simple, o con diversas telas, pero yo elegí lo más complejo, yo elegí que tenga tul, elegí que tenga pedrería, elegí que tenga millones de lentejuelas y elegí un tamaño de un metro noventa que es un tamaño importante.

Borges decía que publicaba para dejar de corregir. ¿Cuándo decide usted que una obra está concluida, y la firma y ya está?

insaurralde-obra-2La otra vez hablaba con una artista y me decía que ella no sufría con el proceso; yo no, yo paso por todos los estadios, desde luego que con sumo placer. Pero hay dos momentos donde la inspiración debe ser fulminante: cuando uno empieza, que pone todos los elementos y va a abocetar, que es el primer momento. Yo, en ese momento, hasta necesito estar solo para lograr esa comunicación, para entablar ese diálogo con lo que estoy observando. El otro momento es cuando voy a terminar una obra, que es cuando tengo que darle toda la magia que puedo. Y cuando considero que está firme me tomo una distancia considerable de tiempo – como trabajo mucho, considerable son un par de horas, nada más – (ríe) A veces hay cosas que las dejo como imprimación del momento aunque no sean perfectas, como imperfecta es la naturaleza, entonces las dejo de esa manera, pero obviamente que si es un error garrafal lo corrijo. Pero pongo un stop cuando lo firmo.

¿Cómo se decide un marco para una obra?

Ah, bueno, eso es muy personal. Todos los marcos que se ven en esta casa están hechos para mi casa. Está bien que ahora se usa mucho lo ecléctico, donde se mezcla un poco lo clásico con un poco de lo moderno, pero cuando me llaman para asesorar y veo que necesita un toque de modernidad, se le puede dar ese toque de modernidad con el marco, pero el clásico siempre es moderno, siempre está volviendo y pasa en la música, en el teatro y en la vida, el clásico siempre está volviendo porque es el mayor compromiso con el trabajo. Entonces, la persona que va a vivir es quién tiene que darle el punto final; es un error de algunos decoradores imponer su estilo. Yo voy a imponer mi estilo en la imagen de la obra, pero después, en la ambientación no, porque debe ser un lugar de extremo confort para quién lo va a convivir. Hay personas que vienen a elegir una obra mía y me preguntan: ¿qué te parece para mi casa? Y a veces yo les sugiero que cambien el marco porque los marcos están hechos para mi casa y ahí tiene que haber cierta armonía entre la persona que va a convivir y la obra.

Hay una obra suya en la Casa Blanca, otra en Nueva York en la Fundación Clinton, en la Casa de Gobierno de la Provincia de Corrientes… ¿Y en el Museo Nacional de Bellas Artes, nunca una obra suya?

Ninguna, no. Pero, bueno, fíjese que Vito Campanella, que ha sido mi amigo, mi hermano de la vida, al que yo admiro con toda mi alma; él ha donado una obra suya que la hizo con mucho amor especialmente para el Museo Nacional de Bellas Artes y la tienen en un sótano y por ahí tienen en exposición otras obras de pintores extranjeros. No se valoriza el patrimonio cultural que nosotros tenemos, los artistas locales muy rara vez, sólo recuerdo el caso de Helmut Ditsch, a pesar de ser reconocidos mundialmente, tenemos la oportunidad del reconocimiento en el Bellas Artes.

Helmut Ditsch y usted, ambos, han hechos obras hiperrealistas en grandes tamaños, algunas enormes, cuando los antiguos pintores flamencos, siglo XV o XVI pintaban mayormente miniaturas sobre madera, ¿no?

Sí, es muy loco, pero no nos olvidemos que en la época de los antiguos flamencos no había conservantes para los óleos; acá todos los óleos tiene fungicidas ya, entonces esos artistas corrían riesgos enormes y crearon el óleo; ellos reemplazaron el temple, que era una mezcla que se hacía con clara de huevo y pigmentos. Después, Leonardo, vio eso que estaban haciendo los flamencos y quiso hacer lo mismo con la Última Cena; hizo la preparación como el fresco, pero el óleo, tiene un mordiente, que de la Última Cena, de Leonardo Da Vinci, no queda siquiera una pincelada de él, porque todo se empezó a descascarar, obviamente que después con la saturación de consecutivas capas sobre capas, quedó lo que vemos hoy, pero Leonardo se fue sin terminarlo. Nosotros hoy tenemos diversas cosas que nos ayudan; hoy tenemos un proceso de entelado que es muy superior, ellos tenían que trabajar al principio sobre madera porque ellos eran conscientes que el óleo iba a morder y al morder, temían que descascarara.

Sé que usted ha pintado todo; agua, hielo, oro, bronce, pero… ¿Cuál ha sido el material, el elemento que le ha sido más difícil de plasmar su textura sobre el lienzo?

Resultado de imagen para rodolfo insaurraldeBueno, a mí, en realidad, me gusta experimentar todos y cuanto más complejo mejor, me ha costado mucho el metal y la transparencia, eran mi gran obsesión, pero una vez que se lo domina ya está y cuando me salía fácil es como que lo pongo en valor, lo exacerbo, porque me encanta correr esos riesgos y nunca me quedo, siempre busco experimentar con texturas nuevas. Trato de experimentar porque el estado evolutivo del artista no es el estado de confort, es el estado de experimentación, aunque en ese estado de experimentación tenga sus frustraciones, porque son frustraciones inmediatas que a la larga son una gran satisfacción.

¿Cuál es el error más común cuando un alumno intenta pintar metal, por ejemplo?

La gente cuando pinta un metal se dispersa en el reflejo y pierde el concepto de volumen, cuando espeja, sobre todo una obra que es muy brillante, puede espejar todo, pero lo que no puede perder es volumen porque estaría haciendo una obra plana.

¿Cuando usted se va adormir o cierra los ojos por un momento de relax, qué vé? ¿Nada, todo oscuro, o vé imágenes mentales?

¡No, yo soy un desastre! ¡Veo imágenes, sí, todo el tiempo, soy una máquina de pensar!

Tiene un pensamiento visual, piensa en imágenes.

Sí, todo el tiempo. De hecho, es muy loco, porque no descanso ni en mis sueños. Dicen que el sueño es una liberación; yo no tengo liberación ni cuando sueño, porque si algo me despierta y me levanto, es como que pongo el sueño en pausa y cuando vuelvo a la cama, me vuelvo a concentrar en ese sueño y sigo viendo esa película, es muy loco.

Seguramente alguna obra suya, entonces, se ha inspirado en un sueño

Sí, la de ése Cristo. Y yo no soy una persona que se considera religiosa. Creo que las personas que han hecho el bien, como los santos de la Iglesia Católica, son personas energéticas que han transitado bien por la vida y creo que Cristo fue una persona energética, como el Padre Mario y mucha otra gente que está brindándose al otro. Yo no pinté a Cristo por una cuestión religiosa; pinté a ese hombre que fue crucificado y que tenía buenas intenciones, pero fue muy raro, porque primero pinté al Cristo con un fondo cualquiera, neutro, en una situación de súplica, como yo lo veía en mi sueños y los estigmas yo los veía en las muñecas y no me importó si en las imágenes clásicas, anteriores, los estigmas estaban en la palma y dorso de la mano, yo lo pinté como lo estaba viendo y lo pinté para mí – como todos mis cuadros, yo pinto para mí – y todo lo que pinté en el fondo eran imágenes que venían a mi durante el día o la noche, de hecho hacía mucho tiempo que me venía atormentando la imagen de una virgen que en su manto estaba la guerra, pero no la pinté, pero esto era tan fuerte que lo tenía que descargar y lo descargué pintándolo y como yo iba publicando en mi facebook, mucha gente me preguntaba si yo tenía alguna premonición de lo que pasó después en París, de los atentados y demás, pero claro que no, fueron imágenes de ensoñación lo que me llevó a pintar este Cristo.

¿Cómo ve usted el mercado del arte?

insaurralde-flores-6El mercado es un toma y daca. El arte no escapa de las falsas intenciones, no escapa al lavado de dinero, a las falsificaciones, no escapa a nada de eso y el mercado puede legitimar un falso arte porque le da rosca, le da manija; no quiero dar nombres, pero hay quienes llevan su propia obra a una subasta y dicen: bueno, voy a pagar la comisión, pero que se venda en 70 mil o 150 mil dólares o lo que no vale, si alguien paga el 30% de comisión, ni siquiera se discute porque es un negocio; te hacen el remate, te sacan en todos los libros que se vendió en tanto y levantaron la mano unos “desconocidos” o dicen que ofertaron bajo sobre o por teléfono y ahí están tergiversando el mercado y está siempre aquel que es presa fácil, porque se cree intelectual, porque quiere lavar dinero, porque quiere comprar prestigio, son presas fáciles de esas maniobras, porque en el arte todo es subjetivo.

Una inversión en arte nunca se desvaloriza, nunca vale menos

Nunca. Mi obra todos los años se va cotizando un 30% más a nivel mundial y por supuesto en dólares, pero yo nunca me sometí a un remate irreal.

El mercado de subastas de arte, con el avance tecnológico, logra niveles impensados hace 20 años, cuando una obra que está en Buenos Aires, puede estar siendo subastada en País o en Londres.

Sí, la tecnología es algo que me supera. Yo hago transmisiones en vivo y en forma simultánea estoy hablando con gente de Francia, de México o Estados Unidos. Gente de todo el mundo que se va comunicando cuando yo estoy pintando y explicando en vivo por internet y me van preguntando, que pintura estoy utilizando, qué es una veladura, cómo se logra cierta textura… Y es fantástico desde ahí como la tecnología ha hecho sobre todo en la educación. Pero también facilita un mercantilismo barato que le dice a los jóvenes: “vos pintá esto que yo te llevo a Nueva York” que le pide 10 o 20 obras y le alquila lugares insólitos – por no decir una barbaridad – y pagaron para que en el curriculum quede que expusieron en Nueva York, pero vos ves dónde están exponiendo y pobres, no los ve nadie. Hay un mercantilismo en todos lados y acá también; hay galerías que alquilan los espacios y no hay, entonces, quien seleccione por la trayectoria del artista, sino por quién puede pagar el espacio. A mí no me van a agarrar para eso, porque yo los espacios me los gané, pero van a agarrar esa pobre gente que quiere exponer y tal vez no tenga la calidad para estar colgada. Las galerías en Argentina y en otras partes del mundo, en Miami o en Nueva York, también pasan esas cosas, engañan con el arte.

Pareciera ser que en los espacios oficiales tampoco hay mucho lugar para quienes vienen incorporándose y tampoco hay una curaduría que marque un camino, ¿no?

La curaduría se ha ido degradando de forma sistemática. Que acá en el Museo de Bellas Artes tengamos más obras almacenados en un sótano que las que están en exhibición, ya es una picardía para cualquiera que lo vea de afuera. Podría haber exposiciones itinerantes o en ese espacio verde que tienen, poder crear, respetando el espacio verde, un gran salón anexo, como se ha hecho en todo el mundo y hasta podía obtenerse una renta extraordinaria; no olvidemos los viajes que se hacen para recorrer los museos en otras partes del mundo, pero aquí son gratis y pareciera que porque es gratis no vale y tenemos obras magníficas. Acá se debería hacer una curaduría para poner en valor todo lo que hay en los sótanos que alcanza para hacer tres o cuatro veces el Museo Nacional de Bellas Artes y eso no se hace desde hace 30 o 40 años, no es de ahora, y tampoco se llevan esas obras a exhibirse en las provincias y ahí es donde convierten el arte en una cosa elitista.

La mayor acción oficial de la Ciudad de Buenos Aires en arte es ArteBA ¿Qué opinión le merece?

ArteBa me parece una falta de respeto sistemática al espectador, los premios que se dan… En una chancleta o pantufla, había tres langostinos, una cosa espantosa que se pudre y que no vas a poder poner en tu living, lo premiaron. Después, en una caja de cartón pusieron basura, lo premiaron. Esto desnuda las falsas mentes “brillantes” que se creen dueños del saber. A mi no me gusta que trataen al espectador de ignorante.

Bueno, en esto acompaña y lo facilita el periodismo especializado, también habría que hacer una autocrítica al respecto.

insaurralde-2-alumnosLa crítica es siempre desde un punto de vista particular y hay que aclararlo. Hay muchos críticos que replican, no se toman siquiera el trabajo de ir a ver la obra y replican lo que dicen otros. En arte clásico, al ser una lectura directa, puede gustar o no el motivo, pero el espectador siempre va a valorar que vos trabajaste para poder lograrlo y ésa es una diferencia abismal con la pintura pseudoabstracta – porque hay pintura abstracta muy buena – hablo de aquellos que dicen que se dejan llevar por el material y van tirando pintura de un lado para el otro para que chorree por cada costado. Pero hay quienes hacen síntesis muy buenas, como Picasso que ha tenido épocas de un clásico profundo y después, mediante una línea, logró sintetizar cosas. Eso lo respeto, cuando se hizo con conocimiento. Pero lo que más me duele son las escuelas que se prostituyen con personajes que dicen “Arte es arte y si no lo entendiste es porque sos un bruto o un necio” Cuando tratan a la gente de bruta o necia me molesto y salgo en defensa de la gente, porque la gente, el conjunto, pocas veces se equivoca.

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