Entrevistamos a Pablo R. Medina, creador de la “Colección María Chucena” y de “La Nube”

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Entrevistamos a Pablo R. Medina, Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, creador de la colección de libros infantiles “Los Libros de María Chucena” y del inigualable Centro Cultural Infantil La Nube.

Investigador incansable, docente de toda la vida, Personalidad Destacada de la Cultura, Pablo Medina, a  sus 80 años sigue al frente  de la colección “Los Libros de María Chucena” y del inigualable Centro Cultural Infantil La Nube, de Jorge Newbery 3537 de CABA.

En 1956 se recibe como Maestro Normal Nacional en la Escuela José Manuel de Estrada y de inmediato viaja para educar en Chaco a los niños de la comunidad Toba, años después lo hará en La Pampa y descubre las virtudes y los secretos de la narración oral, aprende y enseña a través de los juegos, de los dibujos y los cuentos. Nunca más se alejó de estos recursos y de los niños. Entrevistarlo es un placer; uno se quedaría mil horas escuchando sus palabras, su generosa manera de narrar y lo interrumpimos mientras cocinaba para su nieto, porque otro de sus grandes placeres es la cocina casera, pero lo alejamos de las cacerolas para hablar con él de literatura infantil y esto es lo que nos dijo:

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      ¿Cómo nace la colección María Chucena y con qué objetivo?

María Chucena es una de las tantas coplas populares españolas que llegan por la vía del Pacífico. De ahí, tomamos el nombre. Yo conozco a Juan Carlos Manoukian y le propongo la creación de esta colección que es el trabajo de todo un equipo, ya que hoy son 24 tomos los que la integran y es un esfuerzo conjunto de Fundación Ciccus y la Asociación Cultural La Nube. La idea era recuperar temas populares que debían ser rescatados. Esta vertiente del pacífico que le mencionaba, es la vertiente primera, llega a Colombia y a Perú buscando el oro, cuando se termina el oro empieza a buscarse en Bolivia, nuestro norte, Jujuy, Salta, los soldados se van enamorando, se juntan y traen sus coplas, sus instrumentos, su cultura. Después está la vertiente del Atlántico, Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires y con estas corrientes llega también una cultura. La primera titiritera llega a Lima en 1650, una mujer de Galicia, de una localidad que se llama Gondomar, por eso su nombre era Leonor de Gondomar. Por la vertiente del Atlántico es en 1752 que se presenta en Río de Janeiro el valenciano Blas Ladro Arganda y Martínez al que luego lo contratan desde Buenos Aires, para actuar acá  y así es que nos llega el primer titiritero del Río de la Plata. Claro que en esos tiempos no se los llamaba titiritero, se hablaba de juegos de óptica, prestímanos, juegos de física, no se podía decir ni magia ni titiritero que era sinónimo de sinvergüenza o ladrón. De ahí vienen todas estas coplas, estas historias que desde la colección de María Chucena intentamos rescatar, y la Argentina es muy rica en ese sentido.

Hasta el 2015, desde el Estado se compraron y repartieron no menos de 5 millones de libros infantiles; hoy ése número se redujo a cero. Más allá del ahogo económico que eso le produce a las editoriales, la pregunta es, ¿si el Estado se retira, quién fija el canon de lectura de nuestros niños?

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Sí, de quien dicen que es el mejor Ministro de Educación de la historia – yo estoy convencido que no es así – aseguró Esteban Bullrich que no se compraban más libros porque ya había demasiados sin leer, lo que tampoco es así. Pero respondiendo a su pregunta, el canon de lectura estuvo siempre resguardado por lo que es la ley de educación 14020, la Ley Sarmiento, que es una de las primeras leyes de América Latina y una de las mejores del mundo, que protege al niño y ya establece la necesidad de la lectura y del libro de lectura obligatorio. Eso ya era una concepción, un convenio entre el Estado y la sociedad misma, hacia la familia, de que el libro es el instrumento. Esa es la gran mirada que tuvo Sarmiento y muchos de los que lo siguieron después. También es importante la ley Sarmiento de Bibliotecas Populares, que crea La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) El primer sistema de bibliotecas populares lo tiene la Argentina. Todo eso va a constituir el sustento para pensar que la lectura está instalada. Ahora, bien, hubo idas y venidas, con el yrigoyenismo logramos que la clase media y la clase baja se incorporaran los trabajadores, los de zonas rurales y los trabajadores industriales y también el anarquismo va aportando para que la educación y la lectura sea obligatorio, no hay posibilidad de educación y alfabetización si no hay lectura, es fundamental. Con el exilio español se produce una gran potenciación del mundo editorial argentino, pensemos que la primera editorial que se dedica a la infancia y la única que se mantiene en el mundo es Billiken, nace en 1919, con Constancio C. Vigil, no hay una revista que se le compare, más allá de las contradicciones y la ideología que presenta, históricamente es la única revista en el mundo. Luego, ya en el 40 se van a potenciar las editoriales con una mirada ya más industrial, Atlántida,  nace Abril, Losada, pero más vinculado a la infancia, los libros de Boris Spivacow con Abril, y también – fíjese que personaje – Héctor Germán Oesterheld, que era el seleccionar de los libros – alguna vez habrá que hacerle un homenaje – que luego de trabajar en Abril pasa a trabajar en Codex, que va a ser la editorial nacional, y ahí dirige Oesterheld una de las primeras colecciones de ciencia, que se llamó Colección Fantasía. El mundo está lanzado, España pierde el poder sobre el mundo editorial del libro y se potencian Argentina y México, hoy tendríamos que sumar a Colombia y está apareciendo Brasil.

En cuanto al contenido infantil ha sido importante el trabajo de los diseñadores y dibujantes, ¿no?

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La isla del tesoro Ilustrada por Federico Ribas

Constancio C. Vigil comienza a producir sus libros y sus series populares antes del 40 y se mejora con la presencia de un gallego que fue notable diseñador, ilustrador, que fue Federico Ribas que estuvo desde 1937 a 1948 que viene renovar el espíritu del mundo editorial. Y otro gallego notable, filósofo, lingüista, fue Rafael Dieste que crea la Biblioteca Billiken que en lengua española no hay nada que se le asemeje. Acá vino el grueso de la gente que estaba vinculada al mundo del libro y estaba determinada entonces la potenciación de Argentina con la suma de ese gran conglomerado que vino del mundo editorial español.

¿Natalio Botana, empresario editor del diario Crítica, también impulsó ese crecimiento editorial del libro?

Botana tuvo que ver, incluso tomó a una de las mujeres más notables que era Elena Fortún, que  se exilia aquí en el 39 con su marido y fue la creadora de “Celia” el personaje protagonista de una larga serie de títulos infantiles. No se la conocía mucho acá y fue a trabajar inclusive con Borges en la biblioteca de la calle Carlos Calvo y va a editar aquí algunos libros; Elena Fortún está muy olvidada acá y recién ahora en España está siendo editada. Acá escribió cosas muy interesantes; escribió para La Prensa, Botana la lleva a Crítica, hacía notas, fue una mujer brillante.

Estoy viendo esta fotografía que usted tiene enmarcada aquí y como sé que usted tuvo una amistad muy estrecha con Javier Villafañe, titiritero, cuentista y poeta, todo eso junto, le pregunto por él llevando su arte a los niños, ¿cómo fue?

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Sí. Villafañe es un mundo complejo. No está homenajeado como corresponde; yo estoy dirigiendo una colección para Colihue en la que va a salir toda la obra de Villafañe en 6 tomos. Él hizo títeres, hizo poesía, narrativa breve y, además, era un gran conversador, al estilo como era Miguel Cané o Mansilla, Villafañe era uno de los últimos de esa gran dinastía de conversadores. Villafañe fue una persona de excepcionalidad, en 1938 gana el premio de poesía y uno de los miembros del jurado era Borges al que le llamó la atención el estilo particular de Villafañe. Conn su primer libro que se llama, “Coplas, canciones y poemas” gana el Premio Municipal y allí aparecen casi todos los poemas que van a ser parte del “El gallo Pinto” que es su poemario para niños. En cuanto a su dramaturgia titiritera no hay con quién compararlo. Villafañe conoció a Federico García Lorca en el año 33 y 34, cuando Federico estuvo aquí, entre octubre del 33 y marzo del 34, y vio Villafañe la función que Lorca dio con títeres de guante. Pero no se inicia con eso, conoce antes los Opera dei Puppi que venían de Sicilia y los conoció en el barrio de La Boca, antes de los años 30, ahí conoció a  Carolina Ligotti y a Sebastián de Terranova con los Títeres de San Carlino que van a ser muy importantes en la obra de Villafañe, porque le vino a dar la poética, la fantasía, el ritmo, esa ensoñación, esa imagen de la poesía que era Villafañe, porque él era un poeta que narraba y que hacía teatro de títeres. Y hacia el año 40 o 42 el Ministerio de Educación lo convoca para difundir el teatro de Títeres en las escuelas, es el gran difusor popular y escribió mucha dramaturgia titiritera y sus obras se siguen representando, yo he visto presentaciones en francés e inclusive en ruso, en un festival en Francia, Ahora, acaba de estar un suizo que se llevó toda la obra de Villafañe parra traducirlo al Francés.

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¿Cómo nace esta maravilla que hoy es el Centro Cultural La Nube?

Nace en 1975, primera librería infantil, creada a partir de que nos quedamos sin trabajo en el año 75. Trabajábamos en un proyecto que dirigía Marta Dujovne “El Diario de los Chicos”  y con los cambios de gobierno, con Isabel Martínez de Perón en el poder, empiezan los conflictos y nosotros quedamos sin trabajo y decidimos, Marta Dujovne,  Marcela Silbelberg y yo inventar la primera librería infantil de Buenos Aires, atenta a lo que los niños pudieran leer y, desde 1975 al 78, estábamos en Marcelo T. de Alvear 978, hasta que mis dos socias se exilian, una en México la otra en España, yo adquiero la parte y en 1979 mudo la librería a Venezuela y La Rioja, en Balvanera, hasta el año 2003, cuando el Intendente Ibarra y otras personas leen el proyecto que yo había armado sobre hacer un Centro Cultural Infantil, donde estuviera presente el libro, los juegos, el arte, teatro, títeres, ciencia, circo, cine… Ese proyecto es hoy el Centro Cultural La Nube, nos adjudican el espacio que son 3.000 m2, de los cuales ocupamos 700 m2, lo inauguramos sobre el final del gobierno de Ibarra, luego cuando viene Telerman nos ocupa los metros restantes para el Teatro Colón y nos impide así seguir avanzando con el proyecto y no nos deja crecer aún más, aunque tenemos todo para sumar un museo de juguetes de madera, un museo de la calesita, un museo de ciencias y artes combinadas y muchas cosas más, pero tengo fe que en algún momento los vamos a lograr y nos van a dejar crecer.

LA NUBE:  http://lanubecultura.wixsite.com/lanube   Jorge Newbery 3537 CABA 4552-4080


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