Entrevistamos a Verónica Meo Laos, autora del libro que nos devuelve la rica historia de la Asociación Amigos del Arte.

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Verónica Meo Laos, autora de ““Vanguardia y renovación estética. Asociación Amigos del Arte 1924 – 1942”

La Asociación Amigos del Arte encabezó el movimiento de renovación estética en la Argentina de principios del siglo XX. Desde su creación en 1924 mantuvo el doble propósito de fomentar el Arte Moderno y reivindicar el Arte Clásico, lo que la convirtió en la institución precursora en revelar inéditos cruces artísticos.

Elena Sansinena de Elizalde, al frente de la Asociación Amigos del Arte desde sus inicios hasta su cierre, impulsó y difundió la obra de diversos artistas, tanto argentinos como extranjeros: José Ortega y Gasset, Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Federico García Lorca entre otros.

Por Roberto Famá Hernández

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Elena Sansinena de Elizalde y Victoria Ocampo junto al filósofo alemán Hermann Alexander Graf Keyserling en la Asociación Amigos del Arte

Conformada, liderada y llevada adelante por mujeres de la alta sociedad, la Asociación Amigos del Arte, entre 1924 y 1942, presentó casi 500 muestras, algo más de 300 conferencias y otros tantos conciertos, más proyecciones cinematográficas y espectáculos de teatro. Cuando en 1941 llegó el cierre de su histórico lugar de Florida 659, Elena Sansinena de Elizalde trasladó a su estancia en Dolores, Provincia de Buenos Aires, los papeles, documentos, fotografías y sus recuerdos de la intensa y rica historia cultural de la Asociación Amigos del Arte.

Y allí quedaron, sepultados en el silencio, hasta ahora, en que la periodista, investigadora, socióloga y docente Verónica Meo Laos logró acceder a la amarillenta documentación y, desde allí, iniciar una investigación exhaustiva que ha vertido en su libro “Vanguardia y renovación estética. Asociación Amigos del Arte 1924 – 1942”

Un libro que es un ágil recorrido por la historia de la institución de promoción cultural más importante de la primera parte del siglo XX en nuestro país, que se propuso y logró difundir el trabajo de los artistas locales y brindar a la sociedad el acceso a infinidad de actividades en diferentes disciplinas del arte y del pensamiento.

Para conocer más a fondo este notable trabajo de investigación, entrevistamos a su autora y esto es lo que hablamos con Verónica Meo Laos:

¿Cómo nace, no tanto la idea, sino más bien, la necesidad de rescatar del olvido a la Asociación Amigos del Arte?

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Elena Sansinena de Elizalde “Bebe”

Yo puedo dar cuenta de cómo llegué yo a los archivos de la Presidenta de la Asociación Amigos del Arte, Elena Sansinena de Elizalde “Bebé”. Llegué a ellos por casualidad. Al conocer desde hace muchos años a la familia de Elizalde, ellos confiaron en mí y me permitieron tener acceso a los papeles personales de la abuela del propietario de la Estancia Dos Talas en Dolores, Luis de Elizalde. A partir de allí, conté con la inmensa colaboración de importantes historiadores e investigadores que ya estaban trabajando en el tema de Amigos del Arte desde la academia, como por ejemplo Diana B. Wechsler y Marta Campomar que me ayudaron de manera desinteresada a desentrañar el laberinto de personajes, historias y procesos que configuraron la trama cultural y artística del período de entreguerras. No quiero dejar de mencionar tampoco la generosidad de Luis Felipe Noé que me permitió tener acceso a los archivos de su padre, Julio Noé, secretario de Amigos del Arte y figura clave del campo cultural de aquellos años. También a Luis Alberto Romero y a Alejandro Cattaruzza. Finalmente al Fondo Nacional de las Arte porque fue gracias a la beca de investigación que pude llevar adelante ese proyecto.

Poco o nada de todo el material investigado estaba a la vista. ¿Cómo fue el trabajo de investigación y análisis del extenso material expuesto en tu libro? 

Como te contaba, primero fue la buena predisposición de los dueños de la Estancia Dos Talas que me permitieron meterme en su casa y en su historia, algo que por cierto, me provocó más de una vez mucho pudor. Al encontrarme con todo el material de archivo de primera mano que se encontraba en bolsas, en el sótano y tal cual lo había dejado ordenado la presidenta de Amigos del Arte, lo primero que hice fue intentar preservar ese orden que ya estaba diciendo cosas. Quizás la parte más difícil fue hacer el recorte epistemológico, determinar desde qué perspectiva iba a encarar la investigación. Dado que, primero, hice una investigación bibliográfica en profundidad para poder conocer el estado del arte, es decir, qué se había escrito hasta el momento acerca de la institución de la calle Florida y, hasta entonces, no había ningún libro que se ocupara de ella en su totalidad pero sí en su impacto en la introducción de los nuevos lenguajes artísticos a nuestro país, mi investigación se orientó hacia la reconstrucción de la trayectoria de Amigos del Arte, intentando reconstruir la mirada de su presidenta, Elena Sansinena.

De todos modos, ese trabajo fue una suerte de introducción a la inmensa labor que la institución hizo y del rol pionero que tuvo en la introducción de los nuevos lenguajes artísticos y la puesta al día de los temas de debate del período de entreguerras en nuestro país

¿El eclecticismo que caracterizó la labor de la Asociación Amigos del Arte, nace de una voluntad primigenia de que sea así, o nace más bien de la forma en que estaba estructurada su organización, en comisiones presididas por visiones  y personalidades muy diferentes, como la de Victoria Ocampo, fuertemente imperativa y egocéntrica tan opuesta a la de Sansinena?

Elena Sansinena de Elizalda junto a Cupertino del Campo y Francisco Llobet en 1931

Elena Sansinena de Elizalde junto al  médico, escritor y pintor Cupertino del Campo y Francisco Llobet para entonces director del Museo Nacional de Bellas Artes. Tres de los fundadores de las Asoc. Amigos del Museo de Bellas Artes en 1931

El eclecticismo sin duda nace de la heterogeneidad de los miembros de la Asociación Amigos del Arte, una institución con una significativa presencia femenina pero, principalmente, se debió a la apertura de criterio de su presidenta que, a pesar de haber tenido una formación francesa, profundamente católica, estuvo abierta a la difusión de ideas y expresiones artísticas y culturales de diverso cuño e, incluso, hasta entonces carentes de interés como fue el rescate de los artistas viajeros del siglo XIX, del arte americano, la música popular brasileña, la música afroamericana, el diseño, el cine arte y la performance (aunque en aquel entonces no se llamaba de esa manera). Algunas figuras que sé de manera fehaciente que influyeron en la toma de decisiones fueron, además de Victoria Ocampo, Laura Mulhall Girondo (sobrina del poeta Oliverio), Luis Saslavsky, Julio Noé, Alejo Gonzalez Garaño, José Ortega y Gasset, entre otros. De todas maneras, la última decisión acerca de qué se iba a presentar en Amigos del Arte recayó siempre en su presidenta.

¿Por qué el eclecticismo y la amplitud de criterios no alcanzó a Siqueiros y le cerraron las puertas?

En el libro,Vanguardia y Renovación Estética  escribo que es fácil criticar una película cuando ya conocemos el final de ella. El problema es cuando somos protagonistas de un filme en medio del proceso cuyo final es incierto y ni siquiera somos conscientes de si esa historia trascenderá o no el tiempo. Además existen una serie de relatos cristalizados, propios de la crítica que se le hizo a la asociación de haber sido un sitio burgués comandado por mujeres que, de manera peyorativa, las llamaron “preciosas” en alusión a las Preciosas Ridículas de Moliére. Y, en realidad, sí lo fueron pero -como lo describe con justeza Benedetta Craveri en su magnífico libro, La cultura de la conversación– a ellas les debemos la apertura a los lenguajes artísticos a través del cultivo del ideal de la belleza, los buenos modales y la perfección estética. Un claro ejemplo de ello es el filme, Madame Marguerite.

En torno al caso de Siqueiros se construyó un relato cristalizado que, probablemente, tiene origen en el libro de Oscar Hermes Villordo, Sur una biografía colectiva, que delinea de manera errónea la figura de Elena Sansinena, como una mujer perpleja, desdibujada e incluso pacata. Nada más lejos de eso. Por otra parte, Siqueiros no fue el único momento de zozobra en Amigos del Arte, la presencia de Federico García Lorca, también provocó cuestionamientos o la charla de Filippo Marinetti, el artista futurista, fue fuertemente criticada desde las páginas de La protesta, periódico ácrata.

¿Cuál era, en general, la valorización, la visión de la crítica de su tiempo sobre la labor que desarrollaba  la Asociación Amigos del Arte? ¿La veían como la labor de un club de señoritas de la alta sociedad que, aburridas de la caridad de sus madres y abuelas, se entretienen con el arte o entendía la crítica que  la Asociación Amigos del Arte era en verdad un espacio para que anide una cultura experimental argentina, o la visión estaba equitativamente dividida en distintas apreciaciones?

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Bueno, como suele ser lo social, la Asociación Amigos del Arte también fue un campo de disputas por la apropiación del sentido. Sin dudas, fue un espacio político en momentos en que el campo cultural se hallaba en formación y donde todos los protagonistas de esa institución compartían las mismas redes de sociabilidad e incluso de parentesco. Hubo prensa y crítica afines a las actividades de la institución y periódicos que promovieron sus actividades con holgura. Por ejemplo, la revista Martín Fierro, El Hogar, Buen Vivir, La Nación, La Prensa, entre otros, fueron espacios donde se difundieron de manera exhaustiva sus actividades. De hecho fueron las fuentes primarias de mi investigación, convengamos que por aquel entonces, la prensa era tabloide y las prácticas de lectura muy diferentes de las de hoy en día, no había infografías y las crónicas eran realmente detalladas. Otros medios, como La Protesta, fueron críticos con Amigos del Arte. Como suele ocurrir.

¿Había en la Asociación Amigos del Arte un real interés por fomentar el arte teatral o era una disciplina producida de forma improvisada, más bien con la finalidad de recaudar fondos que sirviesen a otras actividades?

Con respecto a la recaudación de fondos, Amigos del Arte se solventaba con el aporte de sus socios y gracias al subsidio que les otorgó el Estado durante la presidencia de Marcelo T. de Alvear que después se redujo de manera paulatina y, cuando dejaron de recibirlo, junto con la imposibilidad de renovar el contrato de alquiler con la galería Van Riel y el signo de los tiempos que estaban cambiando, cesó sus actividades de manera definitiva. Respecto de lo que mencionas acerca del interés por fomentar el arte teatral, conjeturo que es pertinente pensarlo articulado con la cultura de aquellas mujeres “preciosas”, brillantes protagonistas de aquella sociabilidad mundana que promovieron a través del juego el arte escénico y otras disciplinas artísticas como una expresión más del ideal de belleza y galantería de una vida social donde las mujeres de la alta burguesía fueron las protagonistas. Se divertían y, a la vez, apoyaron de manera desinteresada a los artistas que, por aquel entonces daban sus primeros pasos en la plástica e incluso, becaron su formación en el exterior como fue el caso de Yente (Eugenia Crenovich), mujer de Juan Del Prete,

 Algunas actividades, como las repetidas conferencias del arq. Le Corbusier parecen servir más a la intención de generar negocios urbanísticos, que a la difusión del arte. Y, pareciera ser, que el arte escénico fue el menos difundido y el arte plástico el más apoyado, también por una cuestión de mercado, ya que una pintura o una escultura se pueden “atesorar” como una inversión y como un signo de prestigio y no así el arte escénico que es arte efímero. ¿Había también un interés, un trasfondo mercantilista en la Asociación Amigos del Arte ?

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Le Corbusier en Argentina

Sabemos que Le Corbusier, en octubre de 1929 dicta en Buenos Aires un ciclo de diez conferencias, invitado por la Asociación Amigos del Arte, allí presenta el Plan Voisin para resolver problemas urbanísticos y un plan para la urbanización de la ciudad de Buenos Aires. Si respondió a necesidades urbanísticas genuinas o respondió a intereses privados, convengamos que esa época no es la actual. Si nos ponemos en el lugar de aquellas viejas élites modernizadoras de las primeras décadas del siglo XX, incluso desde la perspectiva orteguiana de considerarse a sí mismas minorías “egregias” o responsables, lo suyo habría sido con intención modernizadora y pedagógica antes que promotora de negocios inmobiliarios como podemos entenderlo hoy día. No obstante, las intenciones soterradass detrás de lo que hicieron y del testimonio que dejaron los protagonistas de Amigos del Arte es un ejercicio de especulación arbitraria ajeno a cualquier objeto de investigación que busque ser un aporte serio al conocimiento.

¿Hay en el retiro de Sansinena tras el cierre de la Asociación Amigos del Arte, una voluntad de no dejar legado alguno, para que nada de lo hecho pudiera ser aprovechado por “la rebelión de las masas”?

De acuerdo con los testimonios de las personas que entrevisté para la investigación que concluyó en un libro, Elena Sansinena fue una mujer de personalidad férrea, decidida y que, una vez que tomaba una decisión, era irreductible. Por eso cuando decidió retirarse de la escena pública, lo hizo de una vez y para siempre. A lo Greta Garbo.

Me despido de Verónica Meo Laos agradeciendo su enorme amabilidad y me voy releyendo “Vanguardia y renovación estética. Asociación Amigos del Arte 1924 – 1942”  un libro que invita al debate, porque es la historia de un hacer, de una etapa de divulgación innovadora, lo cierto es que aquellas mujeres se impusieron un compromiso y lo cumplieron.

Los lectores de Anoticiarte de todo el país pueden conseguir el libro “Vanguardia y renovación estética. Asociación Amigos del Arte 1924 – 1942” directamente en su editorial, solicitándolo a ventas@ciccus.org.ar o llamando al (011) 4981-6318 de 10 a 17 hs., y acceder a promociones especiales por compra directa.
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