“Ferdydurke” Una de las mejores propuestas de la cartelera teatral porteña.

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img_2898La versión escénica de la novela “Ferdydurke”, (1937) de Witold Gombrowicz, con dramaturgia y dirección de Alejandro Genes Radawski es, sin duda alguna, por su inmejorable adaptación,  impecables actuaciones e inteligente puesta,una de las mejores opciones de la actual cartelera teatral porteña.

La acción se sitúa al comienzo de la década de 1930, en Varsovia. La historia nos presenta a Pepe, un hombre de 30 años que inesperadamente es convertido en un joven de 16 por Pimko, un implacable pedagogo que lo hace volver a la escuela. La obra atraviesa el camino de Pepe por los espacios comunes de la inmadurez y la juventud, en su lucha interna por lograr su imposible liberación.

Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y CríticaTeatral

En su novela “Ferdydurke” Witold Gombrowick refleja mucho de su fuerte personalidad, de sus ideas sobre la libertad y el deseo. Allí toma decididamente partido a favor de la inmadurez, considera que es la energía que sirve de base a toda creatividad. Es la antítesis que se opone decididamente al mundo adulto, a la sociedad, a lo establecido, a aquello que lo “atrapa” y que lo arrastra hacia lo rutinario, mediocre y poco estimulante. Reclama por los derechos del hombre, por la libertad, que inconscientemente ha cedido al “deber ser”, a lo abstracto, a lo social.

Ese abstracto social  “atrapante” se visibiliza en varias situaciones y en diversos personajes como  Pimko (bien representado por Verónica Galeotti) y en El Profesor Oriental, la Tía o el Director Piórkowski (todos cabalmente escenificados por Luján Bournot) y se patentiza aún más cuando vemos en escena la relación existente entre Pimko y y el Director Piórkowski.

“El hombre está suspendido entre Dios y la juventud” Decía Gombrowick. A él le parecía que el hombre aspira por un lado a la madurez, a sentirse plenamente acabado, a hacerse a imagen y semejanza de su idea de Dios, pero por otro lado, el hombre se siente fascinado por la juventud, porque la juventud es la vida en su faz “ascendente” en la que el hombre es cada vez más vital y, en cambio, cuando envejece se ve cada vez más amenazado por la muerte y tiene una nostalgia muy profunda por la juventud.

img_2767Esta contradicción en  “Ferdydurke”  la vemos  presente con mayor claridad en el personaje de “Pepe”, un hombre treintañero que de pronto presenta trastornos de identidad, propios a los que sufría durante su adolescencia. Una  mañana, durante el desayuno, con el pretexto de darle el pésame por una tía que Pepe ni recuerda, fallecida mucho tiempo atrás,  aparece en su vida Pimko, que de alguna manera lo “empequeñece” con la mirada, hasta convertirlo en un adolescente que debe volver a la escuela. Pepe es un personaje exquisito que Natalia De Elia construye de manera magistral;  Pepe se mantiene casi todo el tiempo al borde de la implosión, aturdido en sus contradicciones, con una verborragia casi desbordante, que desafía a la actriz a una respiración alterada, a una mayor proyección vocal y a una dicción perfecta.

La idea de quedar “atrapado” es explícita también cuando Pimko aloja a Pepe en casa de la Juventona (Personificación bien lograda por Antonela Marcello) dueña de una familia que se basa en los ideales propios de la burguesía, con una bella hija, Zutka, la Colegiala, (otra personificación acertada de Luján Bournot)  que será el anzuelo pensado por Pimko para “atrapar” a Pepe para siempre en la adolescencia, cuando Pepe se enamore de ella.  Cuando Pepe se libera de quedar “atrapado” allí, le sucederá un nuevo “atrapamiento” en manos de su aristocrática Tía (también interpretada acertadamente por Luján Bournot)

ferdydurke-escritorioGombrowick se sentía incómodo cuando se veía definido por algo o por alguien, más bien digamos que allí también se sentía “atrapado” en la idea que otro pueda hacerse de él. No quería quedar encerrado en un concepto, en una palabra, en el juicio de los demás. Un ejemplo de esta incomodidad en su vida aparece cuando su amigo Juan Carlos Gómez – (Goma)  – le escribe una carta donde menciona algo sobre las supuestas inclinaciones homosexuales de Gombrowick y recibe de este una respuesta contundente: “¡Qué homosexualidad ni que inmundicia! ¡Sépalo! Yo no soy ni nunca he sido un homosexual, sino que de vez en cuando suelo hacerlo con quien se me da la gana. Soy persona sencilla y sobre todo en materia erótica, mi maestro es el pueblo que desconoce la homosexualidad y se acuesta con quien puede y como puede”.

Este rechazo a quedar “atrapado” en cualquier definición o etiquetado, en “Ferdydurke” está también claramente representado en el personaje de “Polilla” que perfectamente interpreta con desparpajo y simpatía Antonella Marcello, su personaje no admite que se lo etiquete como “Inocente” ni por sus deseos sexuales de “Con…Fraternidad” con el peón de campo. Sus discusiones con “Sifón” (otro de los personajes muy bien creados por Lujan Bournot) son reveladores de esta incomodidad de Gombrowick,  llevada al paroxismo en su Ferdydurke.

ferdydurke-polillaSon múltiples los aciertos de Alejandro Genes Radawski como dramaturgo, como director y también como puestista de Ferdydurke;  el principal es haber logrado que una obra maestra de la narrativa, cobre teatralidad, trastocarla en acción dramática, ponerla en pie para que suceda en el aquí y ahora que requiere el teatro, sin traicionar el complejo mundo de relaciones y contradicciones que se tejen en la novela,  preservando su frescura, insolencia y humor ácido. Su segundo acierto es que ha puesto a Ferdydurke en clave de sátira, con personajes patentizados por lo caricaturesco de sus caracteres. También acierta nuevamente al decidir que esos personajes casi todos masculinos, sean interpretados por actrices – excelentes todas –  con lo que suma muchísimo para crear esa  transtextualidad que permita pasar del lector al espectador. El inteligente manejo del espacio es otro gran acierto, con entradas y salidas de los personajes a “reloj” que sorprenden y refrescan constantemente la escena. Rompe la “cuarta pared” en los momentos precisos para lograr la complicidad del público y los incorpora a la escena sin incomodar a ningún espectador. El vestuario es otro importante aporte que hace Antonela Marcello y que merece ser destacado.

La versión escénica de “Ferdydurke” es, en mi opinión, una de las mejores propuestas de la cartelera teatral porteña; le sugiero cordialmente que reserve con anterioridad y se llegue, el primer jueves que le sea posible a El Tadrón (Niceto Vega esquina Armenia – CABA) ; si por alguna extraña razón la deja pasar, no me diga después que no le avisé.

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AGENDA
JUEVES  21:30 HS
TEATRO TADRON
Niceto Vega 4802 – CABA.
Entrada gral: $ 200. 

PROYECTO COMISIONADO POR LA EMBAJADA DE POLONIA EN BUENOS AIRES Y EL FESTIVAL INTERNACIONAL GOMBROWICZ DE RADOM, POLONIA.

Ficha técnico artística

Autoría: Witold Gombrowicz
Dramaturgia: Alejandro Genes Radawski
Actúan:
Natalia De Elia es Pepe
Lujan Bournot es El Profesor (oriental), Piorkowski, Sifón, La Colegiala y La Tía.
Antonela Marcello es Polilla y La Juventona.
 Veronica Galeoti es Pimko y Kopeida.
Vestuario: Antonela Marcello
Escenografía: Marko Bregar
Iluminación: Ricardo Sica
Fotografía: Mora Escolá
Diseño gráfico: Moncho Bunge, Maribel Lacco
Asistencia de dirección: Marko Bregar
Dirección: Alejandro Genes Radawski

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