GRATIS: Todas las sonatas de Beethoven en una sola tarde

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El Dúo Isas-Kwiek interpreta todas las sonatas  para violín y piano de Beethoven en una sola tarde, la del Domingo 26 de noviembre, en tres conciertos: 14h, 17h y 20h con entrada gratuita en el CCK

 

El domingo 26 de noviembre, a partir de las 14, el dúo integrado por Cecilia Isas en violín y Alan Kwiek en piano concretará una proeza inusual, con la interpretación, en tres recitales sucesivos en la misma tarde, las diez sonatas de Ludwig van Beethoven para esa formación.
El dúo comenzará a las 14 en el Salón de Honor, con las sonatas n° 1, 2 y 3, op. 12, y la n° 4, op. 23. A las 17, también en el Salón de Honor, se escucharán las n° 5 op. 25 (La primavera) y n° 6, 7 y 8, op. 30. La serie se completará a las 20 en la Sala Argentina, cuando los músicos interpreten la monumental sonata n° 9, op. 47, Kreutzer, y finalmente la n° 10, op. 96.

Acerca del Dúo Isas-Kwiek
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Debutó en el marco del 48º Septiembre Musical Tucumano en 2008, y en octubre resultó ganador del primer premio del concurso de música de cámara de Argentmúsica. En 2010 obtuvo el primer premio en el concurso “Jóvenes Intérpretes del Bicentenario” del Fondo Nacional de las Artes. Se presentó en Argentina y el exterior, en espacios e instituciones como el Teatro Provincial, Mozarteum y Club 20 de Febrero de Salta, Teatro San Martín de Tucumán, Amigos de la Música de Concepción de Uruguay, Asociación Musical de Bolívar, Salón Dorado de la Ciudad de La Plata, Colegio de Escribanos, Facultad de Derecho, Templo de la Comunidad Amijai, Biblioteca Nacional, Círculo Italiano, Museo Isaac Fernández Blanco, Casa del Bicentenario, Auditorio Augusto Sebastiani, Auditorio de Radio Nacional, CCK y Teatro del Libertador (Córdoba), entre muchas otras. Es relevante su labor de difusión de música argentina para prestigiosas asociaciones musicales: Asociación Argentina de Compositores, UNACOM, Foro de Compositoras y CUDA. Entre sus presentaciones en Europa se destacan el concierto apertura del festival “Progetto Martha Argerich” en Lugano (Suiza, 2012) y los recitales ofrecidos en el Palazzo Forti de Verona, en Barcelona y en Breda. En 2015 abrió la temporada de conciertos de la ciudad de Bolívar bajo los Auspicios de la Asociación Musical de dicha ciudad. También participó en el Festival Internacional “Música Clásica por los Caminos del Vino” en Mendoza. Ha sido invitado por la Asociación Argentina de Intérpretes a realizar el concierto por los 100 años de la prestigiosa institución. El Dúo participó del film La calle de los pianistas. En 2016 comenzó su actividad de conciertos en Brasil, Porto Alegre, con un recital en el Instituto Ling, y participó del abono de conciertos de la temporada que Mozarteum Jujuy ofreciera con motivo de festejar sus 35 años.
Acerca de las obras

1200px-beethovenBeethoven escribió sus primeras sonatas para violín (las tres del opus 12) entre 1797 y 1798. Entre 1800 y 1803 compuso seis más: n°4 opus 23, n° 5 opus 24, las 6, 7 y 8 opus 30 y la sonata 9 opus 47 (Kreutzer). Será recién en 1812 que el autor volverá a esta forma para completar el ciclo, con la sonata n° 10 opus 96. Todas, menos la décima, fueron escritas antes de que el compositor tuviera treinta y dos años; sin embargo, todas, en diversos grados, muestran a Beethoven tirando de las riendas hacia el futuro, con innovaciones y revoluciones en la forma y en las exigencias instrumentales, aún en las primeras sonatas, cuando todavía estaba ligado al mundo gentil del Clasicismo; de hecho, las primeras 3 -agrupadas en el opus 12- fueron dedicadas a Salieri, maestro del joven Beethoven y además (o sobre todo) un hombre de gran influencia en la corte vienesa. Ya que no medió encargo alguno, seguramente la intención de Beethoven residía en hacerlas interpretar en las muchas veladas que se celebraban en la época y sin duda así sucedió, ya que se conserva incluso una crítica a la primera de las tres, publicada en elAllgemeine Musikalische Zeitung. Las dos sonatas siguientes también fueron compuestas de forma conjunta, entre 1800 y 1801, y dedicadas en este caso al conde Moritz von Fries, mecenas de Beethoven; estas dos obras llevan los números de opus 23 y 24. La op. 24, conocida como La primavera (aunque este título no se debe a Beethoven), es quizá una de las más populares; es también la primera que consta de cuatro movimientos, y en ella utilizó Beethoven bocetos de 1794 y 1795, con lo que la influencia mozartiana es más evidente que en otras obras del ciclo. Las tres siguientes sonatas, 6, 7 y 8, publicadas como opus 30, datan de 1802. En esa época Beethoven había perdido ya toda esperanza de que mejorara su sordera; son momentos desesperados, en los que llega a pensar en el suicidio. Fue en el verano de ese 1802 cuando redactó su Testamento de Heiligenstadt, en el que reconocía su dolencia, se rebelaba contra el destino y, en cierto modo, se despedía del mundo.
La sonata n° 9, op. 47, Kreutzer, la más famosa de las diez, fue escrita en poquísimo tiempo para ser interpretada en mayo de 1803 por el violinista George Polgreem Bridgetower. Beethoven era conocido en Viena por su habilidad como pianista, pero también estaba íntimamente familiarizado con el violín. Había tomado clases en su juventud en Bonn, y más tarde con Ignaz Schupannzigh en Viena. Por lo tanto estaba en una posición ideal para explorar las posibilidades expresivas y desafíos técnicos del violín y del piano. Los violines fueron sometidos a cambios en la construcción durante el curso de la vida de Beethoven (cuello más largo, una mayor tensión en las cuerdas, etc.), lo que resultó en un mayor alcance y volumen de tono. Estas modificaciones no pasaron desapercibidas para Beethoven, quien hizo una demanda técnica constantemente creciente sobre el instrumento. Por ejemplo, la sonata opus 47, dedicada finalmente a Kreutzer (considerado el mejor violinista de la época), nunca hubo de ser interpretada por éste, que la consideró intocable por sus exigencias técnicas. (Bridgetower, que estrenó la obra junto a Beethoven al piano, fue el primer destinatario de la dedicatoria, aunque una curiosa historia hizo que finalmente fuera dedicada a Kreutzer).
Tendrían que pasar casi diez años (luego de la Kreutzer) antes de que Beethoven escribiera la décima y última sonata para violín y piano.  Se observa en esta obra un cambio radical en relación con lo escrito anteriormente para esta formación, y se enmarca en el último período creador del compositor. La Op. 96 data de 1812 y está dedicada al archiduque Rodolfo, alumno del compositor. Es curioso observar que la primera obra está dedicada a uno de sus maestros y la última a uno de sus alumnos, como una especie de cierre de ciclo en todo sentido.
Aunque nos referimos a estas diez obras como sonatas para violín y piano, en las partituras originales la música está siempre identificada como sonata per il pianoforte ed un violino obligato. Se podría decir que estas diez sonatas tuvieron malas críticas en sus estrenos (aunque no todos están documentados) y que fueron consideradas en muchos casos “ininteligibles” por un público que poco a poco se fue acostumbrando a ese lenguaje tan personal, a veces brusco, siempre apasionado y con un impulso arrollador que difícilmente puede resultar indiferente. Desde luego, no iba a ser Beethoven quien se adecuara al gusto del público o de los críticos. Hoy, esta parte de su obra representa uno de los pilares de la historia de la música de cámara. Entre la creación de la sonata 1 y la 10 existe un lapso de entre 15 y 16 años; a través de la escucha integral de estas obras se pueden apreciar entonces los 3 períodos compositivos en que generalmente suele dividirse la obra beethoveniana (período de formación, madurez y etapa final).

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