Jairo, Roberto Chavero y Carlos Fernández Balboa, nos hablan de Don Atahualpa Yupanqui.

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Se inauguró ayer, 8 de agosto, en el 6° piso del CCK la notable muestra homenaje a Don Atahualpa Yupanqui, “Tierra que anda” que resulta un verdadero recorrido por la vida y la obra de Don Ata.

Como cierre, en la Sala Sinfónica,  Jairo y Juan Falú juntos, brindaron un concierto yupanquiano extraordinario, ante un público agradecido que colmó las instalaciones. Hablamos con los protagonistas:

Recorrimos primero la muestra junto a su curador, Carlos Fernández Balboa, Licenciado en Museología y que nos ha brindado ya excelentes muestras y exposiciones anteriores, como el montaje del Museo Regional Santos Vega de General Lavalle, el montaje integral de los Centros de Interpretación de la Reserva Natural del Ibera en Corrientes, la casa-museo de Luis Piedra Buena en Santa Cruz y las exposiciones de la Feria del Libro Antiguo en el Palais de Glasse de Buenos Aires entre otras. Mientras recorrimos juntos la muestra le preguntamos:

La muestra es muy completa, ¿cómo llegan a ella?

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEs por un convenio de exposición temporaria, entre la Fundación Atahualpa Yupanqui y el Centro Cultural Kirchner, que inauguramos hoy  y que quizás esté hasta marzo, pero el patrimonio pertenece a la Fundación Atahualpa Yupanqui.

¿Hay posibilidad de federalizar la muestra para que llegue a otros puntos del país?

Sí, esperamos ir a Córdoba, a Tucumán y a otros lugares y esperamos también poder llegar a Paris, Atahualpa era muy importante en Francia, fue distinguido con la Orden de las Artes y las Letras de Francia, y será una forma de extender este homenaje.

¿Cuántos objetos integran la muestra?

Más o menos unos 35 objetos, de la cuales, los más importantes, son icónicos de los tres ejes de la muestra; la guitarra para La Pampa, el poncho para la selva y el apero para la montaña. La muestra gira en torno a ese eje, que tiene que ver con lo que decía Ricardo Rojas y que de alguna manera tomó Yupanqui, que son los tres misterios del hombre: el misterio de la selva, el misterio de la montaña y el misterio de la llanura. Reconocidos esos misterios, uno podría llegar a reconocer el paisaje y la cultura del hombre argentino. Esa es un poco la línea argumental de la exhibición, porque se podrían hacer muchas exhibiciones sobre Atahualpa Yupanqui, de él como hombre político, de él como autor, de él como poeta, de él como viajero, pero nosotros elegimos esta temática puntual, que tiene que ver con presentar en él a la Argentina

El paisaje y el hombre resultan fundamentales en toda la obra de Yupanqui y también aparece así  representado en la muestra.

Sí, totalmente. Hay un antropólogo que dice que el paisaje resignifica al hombre y el hombre al paisaje, de alguna manera el paisaje hace que el hombre sea de la forma que es y la de su cultura; el hombre de la llanura tiene que mirar a lo lejos, el hombre de la selva es más tímido, el de la montaña es mucho más pequeño y recatado ante la magnitud de la montaña y Yupanqui que conocía muy bien el territorio argentino, que lo había interpretado poéticamente, lo plasmara como nadie.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAVemos que hay también en la muestra una muy buena selección de fotografías que recorren su vida personal.

Sí, falta un período muy corto, entre el 35 y el 38, que está como cortado en imágenes, que se supone se corresponde al tiempo en que él estuvo en Entre Ríos y cuando tuvo que exiliarse en Uruguay durante un tiempo, pero salvo eso, hay fotografías de toda la vida de Yupanqui y nos permite mostrar algunas facetas de su vida poco conocidas, como la familiar, la de sus amigos, los viajes y su lugar en el mundo que es el Cerro Colorado.

¿Cuál  es, de todos los elementos de la muestra, el objeto que más hubo de atesorar Yupanqui?

Es difícil decir eso, pero yo creo que por muchos motivos, la guitarra, que lo acompañó durante toda su vida.

Le agradezco a Carlos Fernández Balboa la entrevista y fuimos en busca de la palabra de Roberto Chavero, el hijo de don Atahualpa Yupanqui:

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Lo primero que quiero preguntarle, es qué imagina que le estaría diciendo su padre en este momento; porque es sabido que a Don Atahaulpa no le gustaban los homenajes, lo halagos, ni nada de eso ¿no?

(Ríe) Sí, pero yo creo que también estaría muy conforme porque la muestra es una muy buena semblanza de su vida y de su actividad artística, de modo que en ese sentido yo creo que él se sentiría respetado, valorado, en su tarea y eso, para cualquier persona, es muy importante y para él también.

Con su arte, su padre nos dejó una mirada yupanquiana de la argentinidad, nos cambió la visión, nos enseñó a mirarnos. ¿Usted también lo cree así?

Coincido absolutamente. Yo creo que él mostró un rumbo, además con su ejemplo, porque a él mismo le permitió recorrer el mundo sin dejar de ser argentino, criollo, sin inventarse otro personaje, más que lo que él era. Estoy totalmente de acuerdo con lo que usted dice, porque él mostró una argentinidad latente que cuesta mucho descubrir, porque las grandes urbes tienden a creer que son el centro de todo, por la cantidad de gente, por el peso de los medios y por muchas otras cosas y, en ese sentido, mi padre mostró la otra Argentina.

Su padre fue, diríamos, un paisajista del pentagrama, en su música nos trae los paisajes pero en esos paisajes está siempre el hombre conformándolo.

Sí, por supuesto. No hay paisaje sin presencia del hombre, sino es naturaleza y nada más. La naturaleza se convierte en paisaje cuando el hombre posa su mirada en esa naturaleza y empieza a comprenderla, empieza a leerla, lo que le permite después expresarla, y eso es lo que él hizo, no como una tarea, sino porque así era natural en él.

Usted preside hoy la Fundación Atahualpa Yupanqui, ¿cuáles son las actividades principales de la Fundación?

Esta es la primera gran actividad que hacemos en un lugar tan importante. También tenemos el museo en Cerro Colorado y ahora se han integrado a la Fundación varias personas, entre ellas las personas que armaron esta muestra, que consiguieron auspicios muy importantes, como el de SADAIC y eso nos permite que, de acá en más, podamos continuar con otros proyectos, hay una treintena de escuelas públicas Atahualpa Yupanqui en el país, que por lo general están en lugares de escasos recursos y en barrios humildes, y hay muchos otros proyectos, hay  mucho más por hacer.

Me despido de Roberto Chavero y antes de que se escape a camarines para prepararse para el concierto en la Sala Sinfónica del CCK, hablamos brevemente con Jairo y esto nos dijo:

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Recién hablaba con Chavero y coincidíamos en que Yupanqui nos dejó una mirada yupanquiana de Argentina.

Sí, pero no sólo la mirada, hay un pensamiento yupanquiano también,  porque Yupanqui ha sido un artista extraordinario. Mirá, una vez conversando con Horacio Ferrer, me dijo una cosa muy cierta; “hay países que tiene cosas muy buenas pero ninguno tiene a Yupanqui”, porque Yupanqui es una cosa única, es una expresión muy profunda, muy sincera, pero además manifestada con una calidad artística de tal excelencia que no hay nada más que se pueda decir.

Vos que compartiste su amistad en Paris y siendo vos bastante joven, que enseñanza te dejó que recuerdes con más asiduidad.

Todo era enseñanza estando al lado de él, porque Yupanqui era una de esas personas que si él hablaba, uno siempre escuchaba, era de ese tipo de personalidades, un conocedor y por sobre todo muy generoso, conmigo fue muy, pero muy generoso, siempre aconsejándome, diciéndome las cosas que veía y las que no veía, tengo un recuerdo muy entrañable.

En minutos harás con Falú un concierto homenaje a Yupanqui, pero en tu carrera el homenaje a Don Atahualpa no es de un día, son más de 20 años que rendís culto a toda su obra

Sí. Y ojalá me dure toda la vida, porque homenajearlo, nace de un sentimiento muy profundo, para mí es algo que me halaga extraordinariamente, haber conocido su obra desde adentro, haberlo conocido profundamente, charlar con él de cosas que iban más allá de la música, de la poesía y de las canciones, del lugar en el que nací, que a él le gustaba tanto…

Le agradezco a Jairo su cordialidad de siempre, lo dejo ir hacia los camarines, mientras el público, que ya colma la capacidad de la Sala Sinfónica, se dispone a disfrutar de un concierto inmejorable de Juan Falú y Jairo en homenaje a Don Atahualpa Yupanqui, el artista más reconocido de nuestro folklore en todas partes del mundo.

Le sugiero que se haga un momento y se llegue hasta el CCK, de miércoles a domingos y feriados, de 13 a 20. y habrá de emocionarse con objetos que fueron claves en la vida de Yupanqui: sus cartas y su máquina de escribir; la libreta de casamiento y su documento de identidad; el apero, su poncho y el pañuelo, su guitarra, la caja y la quena, y  el manuscrito de su tema inédito “Ranchito tucumano”, las partituras de “Camino del indio” y “Luna tucumana”, portadas de sus primeros discos editados en la Argentina y en Francia,  un mural con la tapa de algunos de sus vinilos, entre muchas otras cosas más, en este homenaje inmejorable a Don Atahualpa Yupanqui que es “Tierra que anda”

Escuche aquí a Don Atahualpa Yupanqui en “El Payador perseguido”


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