La biblioteca personal de Bioy Casares y Silvina Ocampo llega a la Biblioteca Nacional

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La biblioteca con más de 17.000 ejemplares que perteneció a Bioy y a Silvina Ocampo y de alguna manera a Borges, luego de diez años en un depósito de la calle Sarmiento, llega a la Biblioteca Nacional.

Diez lotes, en treinta y tres cajas, que durante diez años permanecieron en un depósito, que guardan lo que fue la biblioteca personal de Bioy Casares y Silvina Ocampo y, de alguna manera, también de Borges, pertenecen ahora al patrimonio de la Biblioteca Nacional, luego de que se firmara una carta de intención donde los compradores de todo el material, se comprometen a donarlo a la Biblioteca nacional, luego de hacer efectiva la compra total a los herederos legítimos, por un valor cercano a los 400.000 dólares.

adolfo-bioy-casares-y-silvina-ocampoLa Biblioteca Nacional ya había hecho intentos de adquirir todo el material pero sin ningún éxito, ahora, por un acuerdo entre herederos y compradores donantes (Eduardo Escasany y Banco Galicia; Ricardo Torres y Sandra Sakai; Anna Gancia; Fundación Bunge y Born; Marcela Zinn; la Fundación Páremai Fractal; Alejandro Stengel y María Cecilia Bullrich; y la Fundación del Banco de la Nación Argentina), se hace posible que verdaderos tesoros, como la obra completa de Sir Thomas Browne; “La rama dorada”, de James George Frazer; todos los folletos de la vanguardia surrealista traídos directamente de Francia por Silvina Ocampo, así como primeras ediciones de la obra de Bioy Casares, de Jorge Luis Borges, notas, manuscritos y revistas, entre muchas piezas de gran valor, pasen a engrosar el patrimonio de la Biblioteca Nacional.

El director de la Institución, Alberto Manguel, dijo a la prensa que: “La biblioteca privada más importante de la Argentina, fuera de colecciones públicas, va a ser donada a la Biblioteca Nacional. Los donantes han firmado una carta de intención con los herederos. Yo veo esta futura donación como el primer paso del reintegro de tesoros nacionales a la Nación. Tenemos que detener la fuga de estos tesoros. Tenemos la obligación moral de conservarlos en el país”. (…) “Como no tenemos la plata,  contamos con la generosidad de ciudadanos argentinos y fundaciones que quieren invertir en la cultura y dar a instituciones como la Biblioteca lo que les pertenece. Esta importante biblioteca privada tiene su lugar natural en la Biblioteca Nacional. Antes de morir, Bioy Casares dijo que quería que su biblioteca estuviese aquí”.

Aseguró también que, “todo este material no solo va a servir para investigaciones futuras sino también para mostrarlas al público. Queremos que los argentinos vean lo que tenemos, A partir de un trabajo que hicieron los investigadores Laura Rosato y Germán Álvarez sobre un cuento de Borges, ‘La lotería en Babilonia’, nosotros vamos a tener una exposición compartida con la Biblioteca Municipal de Nueva York, ya que ellos tienen el manuscrito del cuento y nosotros diversas versiones”.

Ernesto Montequin, albacea de esta biblioteca privada, dijo: ” No es una biblioteca de coleccionista, sino de trabajo. Hay libros leídos, usados, con mucha vida encima: es la vida de ellos como lectores. Toda esa complicidad entre los tres (Bioy, Silvina y Borges) como lectores a través de los años, los proyectos en común, las antologías, las lecturas, todo un universo intertextual del que se va a aprender no solo qué leyeron sino cómo leyeron. Son conjurados de la literatura”.

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