“No daré hijos, daré versos” en Timbre4 una de las propuestas más audaces de la actual cartelera porteña.

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no-dare-hijos-2“No daré hijos, daré versos” de Marianella Morena con dirección de Francisco Lumerman se presenta en Timbre4 México 3554 (CABA) Viernes 23.30 hasta el 14 de Abril.

Una bala atraviesa el cielo y cruza la ciudad. Delmira Agustini (1886-1914), una de las principales poetas uruguayas de su época, muere asesinada por Reyes, su ex marido. Tres actos. Tres lenguajes. Tres puntos de vista. Seis actores rotan roles y géneros.

Hay guerras que son de un hombre y una mujer. Y hay guerras que son de una sola persona.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

“No daré hijos, daré versos” de la dramaturga uruguaya Marianella Morena, es una de las propuestas más audaces de la actual cartelera porteña. Tres actos y tres estéticas teatrales disimiles, que Francisco Lumerman desde la dirección, aborda sin medios tonos, va a fondo para que el contraste dramático resulte intenso. Lo logra en el primer y segundo acto, que son desbordantes de teatralidad, en el tercero esa potencia se debilita y el final se desdibuja en un epílogo narrativo.

Temática + puesta, resulta un conjunto absolutamente provocador, insolente, apasionado, tal como fue toda la poesía y la trágica vida de la poeta uruguaya Delmira Agustini.

no-dare-hijos-acto-1Un primer acto de alto voltaje físico. Violencia. Amor y odio. Repulsión y deseo.  Tres actores. Tres actrices. Se encuentran y desencuentran. Las tres son Delmira. Los tres son Enrique Job Reyes, su novio, esposo, ex esposo, amante y asesino, que la mata y la remata y al momento se suicida. Tres Delmiras y tres Reyes que cruzan el espacio, “cruzan el cielo y atraviesan la ciudad” como la bala del final que quiso sepultar en el silencio a la única que se atrevió a tomar la palabra.

Antes de ella las voces femeninas en la poesía estaban en silencio. Delmira lo supo y cuando el “Modernismo” vino a renovar la poesía, ella renovó el Modernismo. Nunca más, el silencio callará su voz de mujer. Ahora el Modernismo tiene su femineidad, su erotismo, pero sus versos no pueden reducirse a una queja contra la opresión del machismo, en ellos está la conciencia de la extrema imperfección del ser humano y Marianella Morena sabe decirlo y Lumerman expresarlo sobre un escenario; “No daré hijos, daré versos”  habla inteligentemente de las pasiones del cuerpo, de las debilidades del alma, del deseo y de la muerte como Delmira lo hizo en sus poemas.

no-dare-hijosEl segundo acto es absolutamente brillante, la puesta de Lumerman y el texto de Morena se potencian aún más y el elenco explota esa teatralidad a fondo. Delmira es una mujer apasionada pero no una militante feminista contumaz; durante cinco años mantiene con Enrique un noviazgo ritual, tan formal y casto que no cabe en su poesía. Es el mejor pasaje de toda la obra. Allí está la humana contradicción de Delmira, está la opresión, su familia que la exige, sus padres, su hermano y el novio que será asesino. El conjunto es el retrato mordaz, satírico, de la timorata sociedad burguesa que se desliza hacia la tragedia.

Soy fruto de aspereza y maldición: yo amargo

Y mancho mortalmente el labio que me toca;

Mi beso es flor sombría de un Otoño muy largo…

Exprimido en tus labios dará un sabor amargo,

Y todo el Mal del Mundo florecerá en tu boca!

 

Delmira y Enrique, Manuel Ugarte asoma detrás

Delmira y Enrique, Manuel Ugarte asoma detrás

Delmira se casa y se divorcia a las pocas semanas. Cinco años de noviazgo y semanas de matrimonio. Manuel Ugarte, un intelectual, escritor y político argentino ha llegado a Montevideo,  es testigo de la boda de Delmira y es su apasionado amante epistolar. Nunca podrán besarse, la bala disparada por Reyes no dejará que sus cuerpos se encuentren, su amor será eternamente de papel. Sobre ese amor de papel se construye gran parte del tercer acto, con la lectura de algunas de sus apasionadas cartas y allí, lo meramente narrativo le gana la escena a lo teatral.

“No daré hijos, daré versos” cuenta con la pianista Paula Marinello sonorizando la escena en vivo y un elenco impecable, todos en excelente nivel, con una total entrega física e interpretaciones precisas, pero me permito destacar el trabajo de Malena Figó especialmente en el segundo acto;  ella es la imponente madre de Delmira, su confidente, su censuradora, la estratega y dulce matrona; impecable composición de Figó.

La cita es los viernes, a las 23.30 en Timbre4; tiene tiempo hasta el 14 de abril, después no diga que no le avisé.

 

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