Rafael Nadal fue protagonista involuntario de una obra de teatro homoerótica

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Con el título ‘The Rafa Play’, el dramaturgo se representa a sí mismo manteniendo un romance con el tenista, como icono gay.

 

 

En el Flea Theater de Nueva York (Estados Unidos) se presentó la obra The Rafa Play (que podría traducirse como El juego de Rafa), una obra donde el principal protagonista, un álter ego del dramaturgo Peter Gil-Sheridan, se ve manteniendo un romance con Nadal.

El prestigioso periódico norteamericano The New York Times se hace eco  del argumento de la obra, que ha sido dirigida por Morgan Gould.

Peter Gil-Sheridan creó un personaje basado en él mismo que consigue un trabajo en las oficinas de la ATP en Florida y acaba enredado en un tórrido romance con Nadal, al que exhibe a sus amigos como si de un trofeo de caza se tratase.

El dramaturgo explicó a “The New York Times” que la obra no es “biográfica” y que el tenista funciona como “símbolo”. “Para mí, como hombre gay, él es el ideal masculino que busco. Así que en parte es él, y en parte no. Es algo gracioso. No está siendo representado como un hombre gay, sino como un símbolo gay”, dijo Gil-Sheridan.

El actor que representó a Nadal, de nombre Juan Arturo, explica en el reportaje que él observó con detenimiento vídeos de Nadal para captar sus gestos más significativos, como sus tics de tocarse la nariz y la oreja. Juan Arturo pronuncia frases durante la representación tales como “Tú eres como mi título del Australia Open: singular”.

La obra incorpora algunos elementos que le hacen ciertos guiños a la realidad, como cuando el tenista saca a colación su pasión por “El fantasma de la ópera”, que es real, o cuando habla de los calambres que sufre a menudo en sus pantorrillas, pero por otro lado, evita otras instancias de semejanza directa, como cuando Nadal viste una camiseta con marcas deportivas que no usa en la vida real.

Para hacer la obra teatral, informa el The New York Times el autor no contactó ni con Nadal ni con su entorno para obtener ninguna autorización para usarle como personaje. En este sentido, hay que recordar que en Estados Unidos la sátira y la parodia de personajes públicos cuentan con cierta protección normativa frente a demandas por difamación.

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