“Semillas… Abrieron y cerraron los ojos varias veces, como quien cree estar en un sueño”

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Una obra de denuncia, un pueblo silenciado con mucho para decir.

Sobre textos de Mariana Arrupe y María Julia Cimarosti. Dirección Renata Lozupone

 

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

En Argentina, 28 millones de hectáreas reciben 300 millones de litros de agrotóxicos cada año. Las 12 millones de personas que viven en poblaciones cercanas a las zonas fumigadas están altamente expuestas al cáncer, lupus, anemia hemolítica, purpura, abortos espontáneos, malformaciones, leucemia… Desde 1985 se sabe con certeza que herbicidas, como el glifosato, causan daños irreparables en nuestras células y serias degeneraciones en nuestro ADN, pero, no obstante, el negocio no para. Unos enferman y mueren, otros se enriquecen.

¿Qué puede hacer una comunidad, un pequeño pueblo, que ve como día a día llueve veneno sobre los campos cercanos y los pájaros huyen, las liebres desaparecen y los hombres, mujeres y niños mueren de enfermedades provocadas por los herbicidas?  ¿Qué haría usted si debe servir la mesa y cocinar para quienes están envenenando a sus hijos?

De esto nos habla  “Semillas… Abrieron y cerraron los ojos varias veces, como quien cree estar en un sueño” la obra escrita por Mariana Arrupe y Maria Julia Cimarosti que a sala llena viene representándose en El Estepario Teatro

La Fiesta del Porcino en la localidad de Rudo. Papas. Tierra. Comida. Un pueblo silenciado con mucho para decir.

En los preliminares de una gran cena en un pueblo de la región pampeana, un grupo de campesinos son contratados como empleados eventuales. Cansados de que sus problemas sean ninguneados, sus derechos vulnerados y su lucha ignorada, decide llevar adelante un plan contra las autoridades provinciales, comensales de honor del evento. Al encontrarse entonces en función de servicio a tales señores, deciden tomar venganza.

En una improvisada cocina, se suceden diferentes situaciones en las que este plan buscará concretarse, montado en los preparativos de una cena en precarias condiciones y respondiendo a las indicación es de un encargado inexperto y fanfarrón.

Con la particularidad que ambas autoras, Mariana Arrupe y Maria Julia Cimarosti, participan también como buenas actrices que son, del elenco de la obra, en Semillas encontramos una muy buena propuesta de teatro testimonial, con la dirección y puesta en escena de la Licenciada en actuación Renata Lozupone y las actuaciones de Hernán Bravo Baldassini y Ezequiel Davidovsky en los roles masculinos.

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En Semillas hay una contundente verosimilitud escénica porque las actuaciones están muy bien trabajadas, porque el texto es inteligente, denunciativo, pero no cae en lo panfletario – error muy común cuando se intenta hacer teatro testimonial o político – y la obra desborda humanidad, un tratamiento del tema contundente pero no retórico; no propone recetas ni intenta dar respuestas, más bien plantea interrogantes: ¿Qué haremos ahora que sabemos que esto nos está pasando?

Los personajes tienen un plan, no se sabe cuál es, pero tampoco importa porque cualquier cosa es mejor que no hacer nada, aún sabiendo que hagan lo hagan, nada se solucionará sólo por haberlo hecho, pero de todos modos no se puede dejar de intentarlo.

Cuando llegue ese momento final, usted, espectador o espectadora, no se preguntará que sucedió sobre el escenario, sí se planteará ¿qué me sucede a mí con lo que acabo de ver sobre el escenario?

Para saber un poco más de cómo fue le proceso creativo de esta inteligente propuesta, entrevistamos a la directora y puestista de “Semillas” y esto es lo que nos dijo la Licenciada Renata Lozupone.

 

¿Cómo es dirigir a las autoras de una obra que, además de ser dos buenas actrices, ya tienen una idea preconcebida y muy fuerte de cómo es la obra que han escrito?

Bueno, te puedo hablar de estas autoras. La verdad que son dos ángeles, porque en ningún momento se pusieron en un lugar de autoras, sino de actrices. Siempre se ubicaron en ese lugar de actrices. Tengo que decirte que yo trabajé mucho en cuestiones que tienen que ver con lo actoral, y como además de directora soy actriz, nos entendimos y hablamos mucho del trabajo actoral pero en ningún momento hablamos desde otro lugar. Nosotras, antes de empezar con los ensayos de manera intensiva, trabajamos mucho sobre el texto las tres juntas haciendo trabajo de mesa.

¿Mucho trabajo de mesa?

Hicimos trabajo de mesa todo enero de manera intensa.

La trama de la obra tiene mucha intriga sobre qué es lo que estos personajes van a hacer, que es lo que traman, pero cuando finalmente pasa, esa escena final de aquelarre depende mucho de la dirección, de tu mirada más que de un texto. ¿Cómo lo trabajaste?

Trabajamos mucho sobre juegos de  improvisación y entendiendo que en ese registro de la obra, que pasan ese borde que ya no tienen que ver con una realidad, sino con otra dimensión, es “tirándose a la pileta” trabajando mucho desde lo físico, entendiendo que uno no puede ir a medias, que cuando decide cruzar esa raya debe ir a fondo y con todo, así fue como lo trabajamos.

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¿Qué tiempo les llevó en total de ensayos?

Bastante, fueron 5 meses de trabajo muy intenso. Los trabajos en teatro casi siempre son con menos tiempos al principio y luego se van sumando más y más horas de ensayo y se va intensificando el trabajo.

Suele ocurrir que hay algún momento en el proceso creativo, en el que parece que la cosa se atora, que no avanza. ¿Hubo alguna escena, algún momento en que te pareció que el trabajo se atoraba y que por ahí no era el camino?

Mucho de eso aparece en la improvisación, porque yo como directora, trato de trabajar con el material lo que los actores te dan, de valorar eso de manera fundamental, porque los actores y actrices en sí, siempre se hacen un montón de preguntas en busca del sentido de lo que está haciendo. Entonces,  no es que el trabajo se atora, pero es el momento en que uno analiza, comparte opiniones, todo un montón de otras cuestiones y después sí, es salir a la cancha y ponerse a probar, a buscar y a exteriorizar cosas y uno ve algo que aparece y de ahí tirás para seguir sumando.

La cita con esta buena propuesta es en viernes, a las 20,30 en EL ESTEPARIO TEATRO de Medrano 484 (CABA) Teléfonos: (whatsapp)1555916879/1541690859 Entrada: $ 180,00 / $ 160,00 –

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