“Sólo un sueño”  de Juan de Leonardi. (Los que vienen ya están aquí).

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solo-un-sueno-caraEn Espacio Urbano, de Acevedo 460 (CABA) se presenta “Sólo un sueño” una propuesta del joven director Juan De Leonardi que cumple su segunda temporada los domingos de abril a las 21, con entradas a precios populares.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

Juan De Leonardi es un muy joven dramaturgo y director al que no hay que perderle pisada, hay que ver ésta, su segunda propuesta y habrá que ver las próximas que vengan, porque si bien su teatro es incipiente y, por lo tanto, tiene aún todos los permisos para desacertar, digo que no hay que perderle pisada,  porque él prefiere arriesgar a ir sobre seguro y en teatro, como en muchas artes, se puede y se deben correr riesgos estéticos, si así no lo hiciera, su teatro sería mediocre o apenas convencional.

En “Sólo un sueño”  nos propone un “calidoscopio” de personajes y situaciones no convencionales; desde aquel personaje al que le resulta horripilante tener contacto con otra persona y el amor le resulta ajeno y la masturbación un placer natural pero incompleto, pasando por la prostituta que desde chica entendió que el dinero mueve al mundo o aquella ama de casa y oficinista, capaz de matar porque no soporta el último gol, entre otros singulares personajes, viviendo historias de una dramaturgia de caos, que no pretende ir hilvanada en ninguna secuencia demasiado lógica, las escenas se yuxtaponen incoherentes como en los sueños;  más bien son escenas deshilachadas de una realidad tan absurda como brutal, insoportablemente reales como las noticias de policiales en la Tv o el diario, que nos parecen ajenas, pero no lo son tanto.

solo-un-sueno-vestuarioJuan De Leonardi consigue una puesta con un manejo del espacio correcto, con una escenografía mínima y un vestuario que también busca decir desde otra subjetividad; evidentemente De Leonardi tiene una visión clara de la importancia de la imagen y la trabaja.  Las actuaciones están todas logradas, pero aparecen un tanto más asentados los dos personajes femeninos, Camila Sardo y Luciana Cury creativas ambas, pero diferenciándose incluso cuando ambas interpretan al mismo personaje pero desde dos lugares distintos. Damián Segovia se mueve más seguro cuando se acerca a la técnica del clown interpretando, por ejemplo, al psicoanalista, mientras Octavio Álvarez parece lograr su mejor rendimiento cuando transita más próximo a lo emotivo.

No conforme con todo eso, Juan De Leonardi va más allá y se anima a romper algunos convencionalismos teatrales que rigen la relación entre escena y  platea,  que sorprende al público con un final del que, desde luego, no puedo decir más.

Fuimos en busca de su palabra luego de una de las funciones de “Sólo un sueño”  y esto es lo que nos dijo:

solo-un-sueno-2Es tu segunda obra como dramaturgo y como director de la misma y ya te animaste a romper ciertos convencionalismos teatrales

Sí, pero me cuesta decir que quiero romper ciertas convenciones clásicas, me parece que sí sucede, pero no sé si la idea es “romper” hay muchas cosas que me animé a hacer luego de leer a Pirandello

Sí, tenés una pincelada “pirandelliana” al hacer teatro dentro del teatro.

Tal cual, entonces, no creo que sea romper, más bien es una visión que yo adopto, pero Pirandello y otros lo hicieron hace años.

Es cierto, pero también es verdad que hay un código tácito que está vigente entre actor-espectador y que en la historia del teatro ya se haya hecho, no quiere decir que vos no lo rompas de nuevo ante ese espectador que se sienta en la platea bajo ese código tácito, ¿no?

Sí, es cierto, para el espectador es así.

Y como dramaturgo, te pregunto, ¿le diste al elenco un texto elaborado sobre un escritorio, ya acabado, o lo fuiste creando a partir de improvisaciones?

No, el texto es una serie de textos que yo ya tenía escritos y que no estaban llegando a ningún lado, hasta que me di cuenta que si los unía, pensando un poco en Pirandello y en la temática del sueño, podía darse allí una obra y luego sí, fue entregado al elenco ya listo, acabado. Desde luego que hay una base y ellos pudieron hacer su creación del personaje, pero más desde lo físico.

Hay una de las historias que me pareció más firme, la de la escritora y el vagabundo, ¿esa historia era primigenia, antecede a las demás?

No, al final, me llega al final y ahí empecé a pensar de que sea una obra completa a partir de ahí, con ese fragmento está la idea de todo el trabajo.

¿Cómo recibió el elenco el texto?

Al principio la obra iba a resultar un poco más dramática; comenzamos el trabajo con los actores, a ponerle el físico y nos dimos cuenta que podíamos meterle humor negro, que podíamos meterle más ácido y hacer una comedia; en principio para ellos fue difícil una escena del final donde deben cambiar de personaje sin perder el discurso y con la misma intensidad,  creo que esa escena la entendieron recién cuando la armamos y ya estábamos a mitad de camino, yo ya la tenía pensada pero transmitirla al elenco fue difícil.

¿Y los ensayos los trabajaste en conjunto o fuiste trabajando individualmente?

Las primeras escenas son un poco más individuales, hay ahí más monólogo y se trabajó más por separado, individualmente, el resto se trabajó en conjunto.

Me despido de Juan y como dije al principio, habrá que seguirle los pasos, los que vienen ya están aquí y los que vimos estar y luego despedirse a los que fueron, debemos estar ahora para aplaudir la bienvenida.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Juan Ignacio De Leonardi
Actúan: Octavio Álvarez, Luciana Cury, Camila Sardo Torregrosa, Damian Segovia
Diseño de luces: Juan Ignacio De Leonardi
Audiovisuales: Leandro Escobedo
Música: Diego Gonzales Farina
Fotografía: Leandro Escobedo
Diseño gráfico: Juan Ignacio De Leonardi, Leandro Escobedo
Asistencia de dirección: Natasha Goldman
Prensa: Laura Mathieu
Dirección: Juan Ignacio De Leonardi
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