TEATRO: 2º Temporada de “El Diccionario” en Teatro El Tinglado

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Desde el viernes 24 vuelve “El Diccionario” de Manuel Calzada Pérez, dirección de Oscar Barney Finn, y las actuaciones de Marta Lubos, Daniel Miglioranza y Roberto Mosca.

 

 

¿De qué nos habla verdaderamente la obra?

Acceder a su significado requiere de insistentes lecturas que vayan iluminando el camino hacia la esencia de un pensamiento que está más allá de la anécdota.

Manuel Calzada para este opus uno de su dramaturgia se inspiró en la vida de María Moliner. Una mujer reconocida y admirada por su “Diccionario del uso del español”: una obra homérica con la que se atrevió a enfrentar a la dogmática y misógina Real Academia en tiempos del Generalísimo Franco.

La acción comienza cuando María visita a un neurólogo porque tiene problemas de memoria. El médico la quiere derivar a otro profesional pero de a poco el relato de su paciente lo va fascinando. En los diálogos con el médico, ella recuerda su pasado, su matrimonio, el nacimiento de los hijos, la depuración a la que fue sometida por los jueces franquistas por su Plan de Bibliotecas para la República, su decisión de hacer un diccionario y sus problemas matrimoniales generados por ese “hijo adicional”.

La obra culmina con María en su senilidad; apenas recordando sus amadas palabras y sin poder acceder al sillón que le correspondía en la Real Academia de la Lengua..

En realidad, lo que esa mujer de fábula había emprendido era una carrera de velocidad y resistencia contra la vida. En 1967 -presionada sobre todo por la Editorial Gredos, que la esperaba desde hacía cinco años- dio el diccionario por terminado. Pero siguió haciendo fichas, y en el momento de morir tenía varios metros de palabras nuevas que esperaba ver incluidas en las futuras ediciones. En 1972 su candidatura se presentó en la Academia de la Lengua, pero los muy señores académicos no se atrevieron a romper su venerable tradición machista. Ella se alegró cuando lo supo, porque le aterrorizaba la idea de pronunciar el discurso de admisión. « ¿Qué podía decir yo », dijo entonces, «si en toda mi vida no he hecho más que coser calcetines?». Con esa vida atípica Manuel Calzada elaboró una dramaturgia que conmovió, provocó risas, logró el reconocimiento de la crítica española y al mismo tiempo ganó el premio de mejor dramaturgia del 2014. Fue considerada por el jurado una dramatización brillante de la figura de la mujer en la cultura y de reivindicación de la palabra como defensa de la libertad.

La obra tuvo una adaptación en Chile, dirigida por él mismo autor, e interpretada por Liliana García y Paulo Brunetti. Se estrenó en el Centro Cultural Gabriela Mistral de Santiago de Chile, a fines de 2014, y se reestrenó en agosto de 2015.

Oscar Barney Fin, director de esta propuesta, es profesor, guionista, productor y director en Cine, Teatro, televisión y opera. Entre 1960-65 realizó cursos especializados en La Escuala de Cine de la Universidad de La Plata, La Escuela de Cine de Paris y en el Teatro de Las Naciones, siendo becado por los gobiernos de Francia y Estados Unidos. Como profesor dicto clases en distintas escuelas y universidades hasta ser nombrado Director de la carrera de Imagen y Sonido de la Universidad de Buenos Aires. Integró el Consejo Asesor del Instituto de Cine y fue Presidente de la Asociación de Directores de Cine (1990-92 y 1994-96). Así mismo participó en el jurado de los Festivales de Biarritz y Mar del Plata, siendo nombrado Director Artístico del Festival De Mar del Plata en sus ediciones de 1995 y 1996. En el 2001 recibe el premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes y en el 2002 es nombrado miembro del Directorio de ese mismo Fondo. Por sus trabajos ha obtenido numerosos premios y ha publicado libros y artículos.

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Dijo Barney Finn sobre la obra:

La obra, mas allá de un personaje tan excluyente como el de María Moliner, nos habla de otras cosas.

¿Qué son esas cosas que atraen a un director para sostener sus búsquedas estéticas y dramáticas? Diría en principio que por la firme defensa de la palabra como libertad y como vehículo de la memoria colectiva .Hay en ella un clima de una época que la condiciona, que la sacude, que la hace vivir un exilio interno por el que padece largos años, y para sobrevivir comienza la ciclópea tarea de componer un diccionario. De allí en más sus días serán un continuo de sacrificios que la llevarán al final del camino constituyendo un todo con su obra.

Quizás sea interesante detenerse en las palabras de García Márquez; quien siempre quiso conocerla pero se vio frustrado; primero por la enfermedad y luego por la muerte. Es en ese momento que escribió para El país de Madrid: “María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Un día se levantó a las cinco de la mañana, dividió una cuartilla en cuatro partes iguales y se puso a escribir muchas palabras sin más preparativos. Calculó que lo terminaría en dos años, y cuando llevaba diez todavía andaba por la mitad. «Siempre le faltaban dos años para terminar», me dijo su hijo menor. Era natural, porque María Moliner tenía un método con el que pretendía agarrar al vuelo todas las palabras de la vida. Su marido fingía una impavidez de sabio, pero a veces medía a escondidas los ficheros con una cinta métrica, y les mandaba noticias a sus hijos. Uno de ellos, a quien le preguntaron cuántos hermanos tenía, contestó: «Dos varones, una hembra y el diccionario».

Oscar Barney Finn

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