Vuelve “EL CIRCULO DE TIZA CAUCASIANO” Brecht de la mano del maestro Manuel Iedvabni

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brecht-mmgAlguien dijo alguna vez: “Hay que volver a Brecht. Si no logramos alcanzar su estatura, al menos nos habremos obligado a pararnos en la punta de los pies”

Quién no necesita volver a Brecht, porque nunca se alejó de él, es el maestro Manuel Iedvabni;  sin duda el director teatral de nuestro medio, que mejor comprende el universo del creador del “teatro dialéctico”.

Manuel IedvabniManuel Iedvabni debe acumular cerca de 80 estrenos en su haber, llevando a escena la dramaturgia de muchísimos autores, de diferentes tiempos, estéticas y miradas;  desde Moliere y Calderón, pasando por Chejov, hasta Mario Diament o Ricardo Halac,  pero Brecht es su pan de cada día, es como un ADN de su ser teatral que lo distingue así haga Shakespeare. Y es que a Manuel Iedvabni le preocupa la contemporaneidad que existe en cada texto, lo contrasta con la realidad y se ocupa de encontrar el modo más efectivo para llevar al público la conciencia de esa contemporaneidad y es, justamente, en ese vínculo con el espectador, donde reside la esencia de Brecht.

 

BrechtDe profunda formación marxista, Brecht no quería que la sociedad se adormeciera, que aceptase como algo del orden natural lo que podía ser cambiado y entendió el arte como el medio más eficaz para despertar una conciencia crítica en una sociedad apática. Para esto el público no debía hacer catarsis frente al hecho teatral, buscaba una relación con el espectador a distancia y en perspectiva, para que el espectador no viera, por ejemplo, en el enfrentamiento entre Antígona y Creonte un hecho de enfrentamiento personal, sino la metáfora dialéctica entre el amor fraternal y la ley establecida. Las herramientas para lograr ese distanciamiento fueron y son múltiples; que un niño no sea un niño, por ejemplo, sino claramente y a la vista un muñeco de trapo, o el uso de carteles pregonando lo que sucedería en la próxima escena, la preponderancia de la luz blanca, y entre otras, el uso de música y canciones.

Brecht aprendió de muy niño a tocar el violín y la guitarra, era, además, un muy buen poeta, de modo que en sus obras, las canciones y la música son de una importancia superlativa; bien podría decirse que Brecht fue un “compositor teatral”.  Pero reconocía que sus aptitudes musicales eran menores que su dramaturgia y acudía con frecuencia a otros compositores para que completaran lo que él sentía que le faltaba, pero las exigencias de Brecht eran pocas veces satisfechas y le costó más de un enfrentamiento.

A sus ochentylargos años, el maestro Manuel Iedvabni nos presenta una puesta exquisita, muy similar a la que hiciera en el 83, de “El Círculo de Tiza Caucasiano”  que Brecht toma de un clásico de la literatura china; “El círculo de tiza” de Li Hsing Tao (drama en 4 actos y un prólogo del Siglo XIV) y así comenta el maestro Manuel Iedvabni la obra de Brecht:

El Círculo de Tiza Caucasiano

La obra transcurre en la Georgia feudal antes de la invención de las armas de fuego (Brecht). Aunque escrita en 1943-45, la pieza fue estrenada en inglés durante su exilio en EEUU (1948) Recién en 1951 se estrenó en alemán en el Teatro Estatal de Ulm (RDA). Brecht, en su doble exilio (de patria y de idioma), no deja de elaborar y reelaborar su teoría del teatro épico. ¿Qué debe hacer el común de la gente para sobrevivir y conservar su sentido de lo humano en medio de convulsiones políticas y sociales calamitosas (ascenso del nazismo y desarrollo de una guerra feroz)? Y, sobre todo, ¿cómo conservar la bondad en medio de la crueldad circundante? Ya no nos basta comprender el mundo. Eso es apenas una condición imprescindible para poder modificarlo. ¿Puede el teatro contribuir a modificarlo? Esa obsesión recorre toda su práctica teatral.

La puesta de Manuel Iedvabni es imperdible, con giros de humor inteligente, las actuaciones son acertadísimas, el manejo del espacio es exacto, la música y el ensamble de voces es de Esteban Morgado y el resultado es impecable, el vestuario y los elementos escenográficos y diseño de luces, resultan también un hecho creativo invalorable.

Usted tiene hoy una oportunidad única de ver el teatro de Brecht de la mano del maestro Manuel Iedvabni; una cita imperdible para cualquier amante del teatro y una clase magistral que ningún estudiante de las artes teatrales, puede dejar de aprovechar.


 

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