“Bacacay Un crimen Premeditado” Una “sinfonía teatral” de Adrián Blanco

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“Bacacay Un crimen Premeditado” de Witold Gombrowicz, con adaptación y dirección general de Adrián Blanco en el escenario de “El Portón de Sánchez” los viernes a las 20,30 hs.

 

 

Actúan:
Mario Frías, Ariel Haal, Eva Matarazzo, Gabriela Ramos, Julieta Raponi, Fito Yanelli


Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest y Crítica Teatral

“Bacacay, un crimen premeditado”  es una de las mejores propuestas de nuestra cartelera. Un trabajo creativo de Adrián Blanco sorprendente, con un elenco extraordinario, componiendo una verdadera “sinfonía escénica” que lo dejará maravillado. No sólo ingresará al asombroso mundo de Witold Gombrowicz , sino que descubrirá una manera superlativa de construir arte puro sobre un escenario.

Con Adrián Blanco conversamos sobre Gombrowicz y su puesta de “Bacacay, un crimen premeditado”. Esto es lo que hablamos:

¿Fue Witold Gombrowicz  un dramaturgo que escribía novelas, o más bien, fue un novelista que escribió teatro? Porque como en Arlt, hay cierta estructura dramática en todas sus obras.

En verdad las novelas y las obras teatrales de Witold Gombrowicz  son en cantidad similares. Y sí,  el caso de Witold Gombrowicz es en cierto modo parecido al de Arlt, en el sentido que son tipos netamente teatrales, así escriban novelas o dramaturgia.

¿Qué viene primero en ellos?

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No sé que viene primero, creo que en este tipo de escritores viene primero la literatura, luego la dramaturgia. En el caso de Arlt, sabemos que Leonidas Barletta le insistía en que debía escribir teatro y Arlt decía que no; un día Barletta escenifica un capítulo titulado “Los Humillados” de “Los 7 Locos” y Arlt queda maravillado y comienza a escribir teatro para Barletta. El caso de Witold Gombrowicz es similar porque lo primero que él escribe es un libro de cuentos que es “Memorias del período de la inmadurez” que luego es reeditado como “Bacacay” con tres cuentos adicionales y lo segundo que escribe es  Ivon Princesa de Borgoña (Ivona, Princess of Burgundia) que es teatro y luego “Ferdydurke” que es novela, de modo que se va desarrollando junto.

¿Entonces, cómo los definirías?

Como hombres de la literatura que pueden meterse en todo, porque en sus obras tienen resoluciones muy teatrales, juegan con qué es mentira y qué es verdad, con el engaño o la seducción, elementos que son profundamente teatrales, trabajan con lo que los demás desechan y no lo disimula. Gombrowicz inventa palabras, satura situaciones hasta llevarlas al absurdo, tiene una libertad absoluta y tiene un concepto teatral de la vida.

Di Paola (Dipi) que tuvo amistad con Gombrowicz dice que ser su amigo significaba, discutir, burlarse, pelearse, irritarse, jugar y afirmarse en sí mismo. ¿Gombrowicz escribía como vivía? Porque su obra también significa todo lo que describe Dipi.

Sí, totalmente. He leído toda su obra y he conocido y tratado mucho a Rita, su viuda y a algunos de los amigos de Gombrowicz, él vivía como en continuo espectáculo, provocaba cosas, fíjate, un tipo que logra, que en un bar, más de veinte personas, se dediquen a traducir su libro, cuando era gente que iba a jugar ajedrez o al billar o las cartas, no para hacer traducciones, lo provoca sólo un tipo que tiene mucho de líder intelectual. Un tipo que se trenzaba en discusiones ideológicas sobre lo artístico y discutía con gente de derecha o de izquierda.

Es notablemente provocadora la respuesta de Gombrowicz, cuando él está volviendo a Europa y un periodista le pregunta qué se necesitaba para adquirir la madurez literaria en Argentina, y él dice: “maten a Borges”

Claro, lo dice en el sentido de “Matar al Padre” que eso está mucho en la obra de Gombrowicz. En sus obras trabaja la paternidad, aunque de alguna manera él era paternalista pero de un modo diferente, de un modo que no te ciegue,  muy permisible, a sus seguidores él los alentaba.

Este es tu cuarto trabajo escénico sobre Gombrowicz; “Opereta”,  “Trans – Atlántico”, “Historia” y ahora “Bacacay, un crimen premeditado” que si bien es una sola historia, hay algo más de un cuento en tu adaptación, ¿no?

Sí, un crimen premeditado, es la columna vertebral de la obra, es la estructura dramática, que hemos reforzado, porque se trata originalmente de un cuento corto, y la hemos reforzado con algo de los otros cuentos de Gombrowicz , como “Escalera de servicio” y otros pero que están amalgamados a la estructura dramática.

Cuando vi  “Bacacay, un crimen premeditado” , vi algo de Kafka, allí.

Sí, me lo han dicho.

Como en “El proceso” donde el Señor K debe ser procesado y no importa el por qué, aquí debe existir un asesino, no importa la muerte natural.

Sí, en ese punto hay una crítica a la justicia. El juez va y encuentra a su amigo muerto y él tiene que salir de allí con un culpable; y es eso lo que hace siempre la sociedad, siempre debe haber un culpable para cada cosa.

Tu trabajo creativo en “Bacacay, un crimen premeditado” me pareció absolutamente extraordinario y en verdad la estructura dramática es apenas un tercio o menos del hecho teatral. Veo que vos compones una “sinfonía” con tres o cuatro instrumentos;  el texto, el cuerpo de los actores desde su expresividad, desde la máscara, el espacio que por momentos parece que se extiende hacia lo profundo, hacia la nada y la sonoridad de la escena que es realmente fantástica. Y yo sé que tenés fama de ser muy exigente con tus actores, que desde el inicio ya sabes que hay que lograr, que no improvisas nada y te pregunto ¿Cómo armas, entonces, semejante “sinfonía” en tu cabeza?

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Sí, es cierto que yo no hago trabajo de mesa, voy al primer ensayo con todo resuelto; voy ya con “la puesta” y si ves los libretos, vas a ver que ya en ellos está indicada “la puesta” Desde el comienzo les pido a los actores que estén tranquilos y no se hagan ninguna idea de nada, porque yo ya tengo una conceptualización de la obra, un trabajo que yo hice durante tres o cuatro meses, trabajando todas las noches, horas y horas, haciendo “la puesta “. Yo conceptualizo la obra, al comienzo, no les pido más que sepan la letra y no se lleven los muebles por delante, con eso es suficiente para empezar, mientras vamos avanzando yo voy marcando cosas y diciendo por qué y por dónde transitar. Y en un momento se va cocinando toda esa sopa si la cabeza del actor no interfiere, si tengo actores que comienzan a plantearse el por qué de esto o de aquello, no me sirve, no puedo trabajar así, porque yo armo un mecanismo, eso que vos llamaste “sinfonía”, un mecanismo que tiene el texto como partitura, no como corazón de la obra, el corazón es el conjunto, es el ritmo, el espacio y la comprensión del actor de qué es lo que dibuja en el espacio y por qué se mueve de tal modo y por eso trabajo mucho desde lo corporal; se arma una realidad escénica, propia y me alegra mucho que hayas destacado lo sonoro de la escena, porque yo trabajo mucho con José Páez, que ha trabajado antes con Roberto Villanueva y luego se fue a España y desde que volvió es un placer trabajar con él;  define el espacio sonoro, porque así como hay un espacio escénico, lo hay sonoro y muchas veces se subestima en un hecho teatral y creen que lo sonoro es para acompañar y no es así.

¿Cómo ves a  los jóvenes que vienen hoy a ocupar espacios como actores, dramaturgos y directores?

A mí la gente joven me encanta; trabajo mucho con la gente joven, me gusta, uno hace una especie de vampirismo donde uno se tonifica trabajando con jóvenes buscando el encuentro generacional;  en “Bacacay, un crimen premeditado” tenés medio elenco debajo de los 30 años y la otra mitad artistas ya con mucha trayectoria. Hay gente joven que está muy bien preparada técnicamente pero todos con la misma inclinación, por ejemplo en la UNA dan clases todos los que tienen la misma afinidad y recomiendan a sus alumnos ver las obras que coinciden con el gusto teatral de los profesores, eso no está tan bueno. Yo también salí del Conservatorio pero antes uno iba a ver todo y ahora no es así.

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“Bacacay, un crimen premeditado” es una propuesta teatral que le recomiendo que no se la pierda, es una propuesta única, un trabajo que para los estudiantes de teatro se convertirá en una clase magistral y para el público en general una experiencia artística de primer nivel.  La cita es en “El Portón de Sánchez” los viernes a las 20,30 hs.

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