“Carrousel” Una verdadera joya teatral que bien vale ver y volver a ver en La Lunares

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Se presenta en La Lunares CARROUSEL una muy recomendable propuesta teatral de Ernesto Falcke, con Natalia Pascale y Matias Bertiche, sobre violencia de género.

No es sólo buen teatro, es el teatro imprescindible, el que nos hace falta.

Una pareja transita el vínculo desde un primer descubrir y enamorarse hasta que algunos elementos se tornan extrañamente recurrentes y van cargando una tensión que se torna asfixiante.La interrupción con el afuera, la desintegración de las voces exteriores hacia una supuesta singularidad maravillosa nos va adentrando en una trampa de la que parece difícil salir. Los personajes con una intención amorosa son devorados por una violencia que va increyendo y termina deshojando al más vulnerable. Carrousel corporiza el proceso en el cuerpo vivo de los actores que van mutando en una danza que reitera procedimientos.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

 

La agresión machista hacia las mujeres en el ámbito íntimo del hogar es utilizada por algunos hombres a fin de imponer primero y sostener después, una relación de poder, de discriminación, de sometimiento y desigualdad. Un estado de tensión permanente que se manifiesta mediante agresiones físicas, sexuales, verbales y psicológicas, reveladas más una que otras, siempre dentro del ámbito íntimo del hogar. Cuando nadie interviene en el proceso, cuando nada lo cambia y ese estado de tensión permanente se prolonga en el tiempo, se cronifica y se vuelve casi insalvable. Lo que comienza como un amor apasionado, termina con la destrucción física y psíquica de la mujer.

Este proceso es profundamente dramático, no obstante, escenificarlo, ponerlo de pie sobre un escenario sin banalizarlo, sin caer en la morbosidad del sometimiento, o de sólo mostrar violencia física, no es tarea fácil; no alcanza con vivenciarlo en escena, hay que pincelarlo poéticamente; es un proceso profundamente dramático porque es esencialmente humano, no se puede, entonces,  escenificarlo copiando la realidad, hace falta mucho talento para estilizarlo y que la obra dramática sea capaz de derribar los prejuicios de la mente y llegar hasta el alma del espectador y conmoverlo, tal  como lo logra “Carrousel” sin perder autenticidad y fe de verdad.

Carrousel, con dramaturgia y dirección de Ernesto Falcke es un hecho artístico impecable, su contundencia dramática está sublimada por la poética de una puesta en escena cuidada, prolija, sumamente bella por el manejo del espacio, la expresividad de los movimientos, la plasticidad de los cuerpos, la justa sonoridad e iluminación de cada escena, una ambientación minimalista y las excelentes actuaciones de Natalia Pascale y del santafesino Matias Bertiche, que van tensando la relación dramática con los “tempos” y energías justas y necesarias. Logran que aquello que al inicio parecía tan maravilloso, un amor romántico y creíble que hace del personaje de Bertiche un ser encantador, vaya arrastrando al personaje de Natalia Pascale, del amor al temor y del temor al miedo, para terminar en la escena “del libro” hacia ese final de la obra, que es una verdadera joya teatral que bien vale ver y volver a ver una y cien veces.

Luego de cada función, se abre un debate muy interesante con el público que desee participar – nada es obligatorio – moderado por un o una profesional distinta en cada función, que entiende cabalmente el tema de la violencia de género y el resultado es admirable; la famosa catarsis que produce el buen teatro, queda perfectamente demostrada en cada función, con el arte de este grupo que llega, conmueve y modifica al espectador.

Con Ernesto Falcke, autor y director de la propuesta, hablamos brevemente sobre el excelso trabajo creativo de Carrousel y esto es lo que nos dijo.

Ernesto, vi una complementación tan precisa entre la estética visual, el manejo del espacio, las actuaciones y el texto, que me dio a pensar que la dramaturgia la fuiste creando sobre improvisaciones con Natalia y Matías ya sobre el espacio, pero ellos me dicen que no, que les presentaste el texto ya consolidado.

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Sí, el texto lo armé respetando este ciclo de la violencia que tiene como cuatro tramos, con un grado de carga de tensión, porque es una estructura y trabajé sobre esa misma estructura del círculo de la violencia; una etapa de enamoramiento, otra de tensión, la explosión y luego un reinicio del círculo. A diferencia de una creación más libre, había una decisión de  condicionarse a la estructura y darse a una búsqueda de imágenes que no estuviesen tan dirigidas a la violencia física, sino buscar recursos estéticos más vinculados a la poética de la imagen.

Más que logrado. ¿Cómo nace la primera idea, el gen de esta joyita teatral?

Nace desde la invitación de un miembro del equipo de Carrousel que es abogado, que trabaja sobre violencia de género, tiene un libro jurídico escrito sobre el tema y nos convocó para hacer algo más artístico en la presentación del libro. Presentamos entonces, una intervención artística que fue el gen inicial de lo que hoy es Carrousel y viendo la reacción del público decidimos profundizar el trabajo.

¿Y  ese trabajo fue iniciado con un proceso de investigación de casos?

Sí, trabajamos mucho sobre lo que es la historia de cada uno de los personajes con muchas imágenes. En marzo del año pasado fui a Japón y al llegar vi que no había simbología en inglés ni en castellano, no había grafismo. Me dije, a ver cómo es esto de moverse aquí sin tener ningún tipo de conexión con la gráfica y menos con el lenguaje. Esta pérdida la puse sobre el personaje que interpreta Natalia, que empieza a perder la comunicación y él se va quedando con las capacidades de ella. El caminar por una ciudad, sin saber a dónde voy y sin poder hablar con nadie que pueda entenderme. Él, la va dejando sin códigos, la va aislando y es lo que los estudiosos del tema de violencia de género llaman “síndrome de indefensión aprendida” la mujer se queda sin recursos y se queda ahí adentro, no sale, no sabe dónde ir. El desafío que nos impusimos fue dar cuenta de esa pérdida de un afuera  que, para mí, tiene que ver con la pérdida de los símbolos que permiten conectarse con el otro, él le va cortando vínculos y al final ya no puede decodificar y necesita de él para poder hacerlo.  La mujer queda atrapada en ese círculo de violencia y esto queda ratificado por las experiencias del mismo público y las exposiciones de todos los profesionales que moderan el debate posterior a cada función.

Me despido de Ernesto y del equipo de “Carrousel” y le sugiero a usted, que me está leyendo, que no se pierda esta experiencia teatral realmente extraordinaria. Pronto tendrán que salir de gira, llevarla a todos los ámbitos posibles; es absolutamente necesario que lo hagan. A los productores y administradores de sala, que muchas veces no saben bien donde les conviene apostar, les digo den espacio a este trabajo porque no es sólo buen teatro, es el teatro imprescindible, el que nos hace falta.

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Ficha técnico artística

Dramaturgia: Ernesto Falcke
Actúan: Matias Bertiche, Natalia Pascale
Escenografía: Ayelén Beti
Diseño de luces: Ernesto Falcke
Música: Carlos José Cura
Diseño gráfico: Sofía DI Fabio, Mai Scalisi
Ent. corporal: Sandra Fiorito
Asistencia general: Diego Ortiz
Dirección: Ernesto Falcke.

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