CINE NACIONAL: “Esto no es un golpe” un thriller documental de Sergio Wolf

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Sigue en cartelera, con muy buena respuesta de público, el documental “Esto no es un golpe”  de Sergio Wolf que busca profundizar sobre los trágicos sucesos de Semana Santa de 1987 que puso en vilo al país todo.

Luego de ganar las elecciones de 1983 terminando con siete años de dictadura, y de impulsar el histórico Juicio a las Juntas Militares en 1985, en la Semana Santa de 1987 el gobierno de Raúl Alfonsín tambalea por un alzamiento militar encabezado por Aldo Rico.

Una enorme movilización popular y de todo el arco político, respaldan a Alfonsín. Esa tensión creciente se resuelve el domingo de Pascua, en una reunión que el Presidente mantiene con los militares sublevados y que se constituyó como un enigma, ya que Alfonsín da un discurso en Plaza de Mayo que genera la pregunta sobre si había negociado con los rebeldes.

¿Qué pasó en esa reunión? ¿Por qué Alfonsín dice lo que dice en ese discurso? Únicamente a través de los protagonistas del conflicto y de los lugares donde sucedieron los hechos, “Esto no es un golpe” despliega y revela los antecedentes y las consecuencias críticas, los sentidos ocultos y las historias imprevisibles de esos cuatro días que mantuvieron en vilo a la Argentina.

En la semana santa de 1987 la democracia argentina tambaleó. El Gobierno del presidente Raúl Alfonsín había llevado adelante el juicio a las Juntas Militares y tenía pronta una ley que buscaba restringir las responsabilidades de aquellos militares que, en la línea de la cadena de mandos, se habían limitado a cumplir órdenes de las jerarquías superiores. Las denuncias por violación de derechos humanos se multiplicaron en juzgados, fiscalías y dependencias policiales.

En ese contexto, el oficial del Ejército Ernesto Barreiro, acusado por delitos vinculados con el terrorismo de Estado, es arrestado por negarse a comparecer ante la Cámara Federal de Córdoba. El caso tiene un eco multiplicador en distintas unidades militares del país, desde las que se exige el cese de los juicios, y que desemboca en una rebelión de los autodenominados “Militares Carapintadas”, liderados por el teniente coronel Aldo Rico, quien se acuartela en Campo de Mayo.

Los partidos políticos firman un acta de compromiso con la democracia y el Presidente, como un modo de presionar a los Militares Carapintadas. Una multitud se agolpa frente a las puertas de entrada del regimiento exigiendo a los sublevados que se rindan. El Presidente envía a su ministro de defensa Horacio Jaunarena, en el transcurso de una reunión marcada por una tensión extrema, los amotinados exigen que sea el propio presidente Alfonsín quien vaya a parlamentar y dé, personalmente, respuestas a sus reclamos.

La Plaza de Mayo queda en estado de vigilia. El Presidente llega a Campo de Mayo y entra solo a la reunión con Rico y los Militares Carapintadas. Alfonsín sale de esa reunión breve, retorna a la casa de gobierno y, sin que medie ningún diálogo con ministros o referentes de otros partidos políticos, sale al balcón y dirige un mensaje al pueblo, diciendo que habló con los militares sublevados “–muchos de ellos héroes de Malvinas-“, que han depuesto su actitud, que “la casa está en orden” y que “no hay derramamiento de sangre en la Argentina”, instándolo a volver a sus casas.

Alfonsín nunca contó en detalle los términos de esa reunión. Sobre ese silencio, apenas revestido de enigmática imprecisión, se despliegan las preguntas que están en el punto de partida de este documental. ¿Qué pasó realmente? ¿Por qué Alfonsín entró solo a ese encuentro? ¿Por qué nunca quiso contar con precisión los detalles de aquella reunión? ¿Estaba amenazado el orden democrático? ¿Alfonsín temió que Rico y los Carapintadas avancen sobre la población civil, tanto frente al destacamento como en la Plaza de Mayo? ¿La Ley de Obediencia Debida fue una prenda de intercambio?

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