El exilio republicano y nuestra cultura nacional | “El Massilia” su llegada en 1939

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“El Massilia”  las patas de un caballo y nuestra cultura enriquecida desde aquel día domingo 05 de noviembre de 1939.

Por Roberto Famá Hernández
Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

El vapor Massilia, cubría la ruta regular Burdeos-Buenos Aires hasta el estallido de la II Guerra Mundial en septiembre de 1939, fecha en la que realiza esta última travesía que llevó a bordo 384 personas de diversas nacionalidades, la mayoría refugiados que huían de la guerra en Europa, y más de la mitad republicanos españoles que se habían visto forzados a exiliarse primero en Francia tras la caída del gobierno republicano, entre los que se destacaba un nutrido grupo de intelectuales, de diversas profesiones y oficios. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, aquellos que habían buscado refugio en Francia, ahora tenían que huir de Europa. Es por ello que fue considerado el barco de los intelectuales republicanos españoles y llegó al puerto de Buenos Aires en esa última travesía 05 de noviembre de 1939.

Ubiquémonos en aquel domingo 05 de noviembre:  el vapor francés Massilia, tenía a bordo exactamente a 147 españoles republicanos. Pero ninguno de ellos puede quedarse aquí; 132 deben seguir a Chile, 6 al Paraguay y 9 a Bolivia. El gobierno argentino de Roberto Marcelino Ortiz no les permite ni asomarse al Ojo de Buey  mucho menos descender, deben quedarse a bordo, hasta que puedan viajar por tierra.

Al día siguiente el diario “Noticias Gráficas” dirá: “Las medidas adoptadas contra el grupo de intelectuales y artistas españoles… son de un rigorismo que solamente tratándose de peligrosos confinados se hubieran aceptado….Un marinero nos informó que los españoles refugiados tenían orden de que nadie se aproximara a ellos y menos que se asomaran por los ojos de buey …Es lamentable lo que ha ocurrido. No sabemos ni nos interesa saber quién ha dado la orden terminante de que ese grupo de gente que representa de modos distintos a la cultura y el cerebro de España permanezca en la sombría situación de los delincuentes incomunicados”.

Es que al gobierno argentino hacía mucho tiempo que le preocupaba el posible ingreso de los refugiados españoles, considerados “extranjeros indeseables”. Eran considerados una amenaza y en 1938 se habían ampliado las trabas a los refugiados, tanto judíos como españoles republicanos. Recordemos que Ortiz ordenó a su canciller, también radical, José María Cantilo, que ordenase “a cónsules argentinos en Europa negar visados a ‘indeseables o expulsados” El fin de la Guerra Civil en abril de 1939 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, hizo que miles y miles de solicitudes de ingreso se nieguen sin miramientos, a pesar de las protestas de legisladores, que salen en defensa de los refugiados españoles y judíos.

Pero volvamos al vapor Massilia; de los 147 republicanos, 60 son intelectuales, periodistas o artistas, como Ramón Hidalgo Pontones (pintor), José Arbex Pomareta (ingeniero), José Fernández Cañizares (cinematografista), Luis de la Fuente (director de cine), Antonio Salgado y Salgado (periodista), José Ruiz de Toro (abogado y escritor), Mauro Cristóbal Artache (dibujante), Arturo Cuadrado Moure (ex-director de la revista “Resol”), Alberto López Barral (escultor), Gregorio Muñoz Montenegro (pintor-escenógrafo), Pedro Corominas Muntanya (abogado y legislador catalán), Severino Mejuto (actor), Clemente Cimorra (periodista), Eusebio de Gorbea, Pascual Guillén y Salvador Valverde (autores teatrales) y otros notables.

Otro asunto fue determinante en aquel domingo 05 de noviembre de 1939;  en el Hipódromo de Palermo se corre el Gran Premio Carlos Pellegrini, la competencia hípica más importante que le queda al año que ya termina. “Embrujo” es el gran favorito para alcanzar el disco de llegada luego de recorrer los 3.000 metros de competencia. Las tribunas están repletas de entusiastas apostadores. Los premios para los propietarios de los “pura sangre” que resulten ganadores son: $50.000 para el primero, $10.000 al segundo y $5.000 para el tercero. Calculemos, con 1 peso se puede pagar una platea en un teatro, con 2 comprarse un par de zapatos de buena calidad. La sorpresa es mayúscula en el hipódromo, porque un “no favorito”, llamado “Romántico” se queda con el triunfo y su propietario se lleva los 50.000 nacionales. Pero ¿quién es el dueño del caballo ganador? Nada menos que Natalio Botana, el propietario del Diario “Crítica” que es el diario de mayor tiraje y que desde el estallido de la Guerra Civil se había manifestado abiertamente “a favor del legítimo gobierno republicano” y desde Julio del 39 aparecía sosteniendo una fuerte campaña de apoyo a los intelectuales españoles: “Debemos acudir en ayuda de los intelectuales españoles. Universitarios, profesionales, escritores y artistas figuran entre los refugiados en Francia, sin destino fijo. Para contribuir a salvar lo mejor de la cultura española, actualmente en los campos de concentración …” La campaña se inicia con un reportaje a Enrique Banchs, Presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) donde éste solicita al Presidente de la República, Roberto Marcelino Ortiz, que realice gestiones en favor de los escritores españoles permitiendo la entrada en al país de los intelectuales que quieran radicarse en la Argentina.

A Natalio Botana le sobraba paño para presionar al Presidente Ortiz. Ambos saben que desde “Crítica” puede organizar una manifestación en pocas horas. Las versiones son varias, pero todas coinciden en que los 50.000 nacionales ganados por “Romántico” en aquella tarde, fueron repartidos entre los exiliados que lograron bajar del Massilia y radicarse en Buenos Aires, para que sobrevivan los primeros meses.

Nada fue gratis; los intelectuales españoles enriquecieron luego las páginas de “Crítica” entre ellos Diego Martínez Barrio, Angel Ossorio y Gallardo, Indalecio Prieto, Augusto Barcia, Julio Alvarez del Vayo, Manuel Blasco Garzón, Mariano Gómez, Basilio Alvarez, Alfonso Castelao, José Venegas, también el general Vicente Rojo, Rodrigo Soriano, Corpus Barga, Manuel Fontdevila, Juan G. Olmedilla, Carlos Sampelayo, Clemente Cimorra y otros.

Pero todo el desembarco se hizo en la mayor reserva; al día siguiente sólo el diario La Nación en la sección “Teatro”  menciona “la llegada de tres autores teatrales de actuación celebrada en España: Eusebio de Gorbea, Pascual Guillén y Salvador Valverde y al escenógrafo Gori Muñoz “ sin aclarar que se trataba de pasajeros del Massilia.

Demás está describir aquí el enorme aporte a nuestra cultura que hicieron esos intelectuales exiliados que pudieron descender del vapor Massilia gracias a la patas de de un caballo llamado “Romántico” y al visionario de  Botana que entendió el incalculable tesoro cultural que representaban y los quiso para sí y, por añadidura ineludible, para toda nuestra cultura.

 

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