Entrevista a Bernardo Cappa, dramaturgo y director de “UN ALMUERZO ARGENTINO”

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Bernardo Cappa final
“Argentina es un país muy teatral en sus conflictividades políticas”

Bernardo Cappa es una figura muy reconocida dentro del ambiente teatral, tiene 3 obras en cartel y en su haber más de 50 puestas en escena como actor, autor y director. En esta nota nos cuenta sobre Un Almuerzo Argentino (Domingos 13 hs en Hasta Trilce, Maza 177, CABA), una obra que surgió de un taller de montaje al explorar, desde lo teatral, las rivalidades. Si bien un eje de trabajo inicial fue el de Boca-River, finalmente el director pone en escena un almuerzo familiar en los años 50, en donde las grietas de ayer y de hoy no tardarán en aparecer. Más allá de la anécdota y su representación, Cappa se focaliza en los lenguajes perdidos en el tiempo como portadores de ciertas “emocionalidades” y los relaciona con aquellos más actuales que sostienen los grandes conflictos políticos.

¿Cuáles son esas ¨emocionalidades¨ que entran en conflicto dentro de la época representada?
Por un lado, la construcción familiar y esa idea de la familia que viene de la herencia italiana y española. Nos dicen que la obra tiene mucho de Ettore Scola y el neorealismo italiano; para nosotros es un honor. Esa construcción familiar que estuvo en crisis, por la inmigración y porque eran construcciones en otro lugar. Acá se suma la tensión de los peronistas y antiperonistas, la gente del campo y de la ciudad, junto con el voluntarismo de mantener esa familia a pesar de todo. Esto en la situación política de la deuda y de las familias acaudaladas que van tomándolo todo.

Aparece la idea de la ¨grieta¨ política como elemento que juega en el pasado y en el presente…
En Argentina pasa algo muy interesante. Es un país muy teatral, no sólo por los que hacemos teatro, el país lo es porque trabaja teatralmente esas “falsas conflictividades”. Si ese conflicto se sostiene tanto en el tiempo, quizás no es tan conflictivo en sí, sino que genera una tensión que parece sostenida a propósito, de manera forzada.  A mí me interesaba trabajar esa conflictividad en relación con la mesa familiar y la comida; y empezamos a ver películas de los años 50, de Luis Sandrini y todo el lenguaje del melodrama que aparece también en esas conflictividades.

¿Cómo trabajaron esos lenguajes y estereotipos con los actores desde la interpretación?
Lo fuimos descubriendo de a poco y después empezamos a ver y trabajar sobre esas películas, porque la Argentina además tiene mucho de la actuación del melodrama romántico. Por ejemplo, la figura de Eva Perón, lo que pasó con su muerte y su cuerpo. Y esto en relación también al neorrealismo italiano. Empezamos a trabajar no solo sobre la representación de esas formas, sino esas formas como lenguaje y cómo volver orgánico ese lenguaje en la actuación.

¿Por qué la obra produce risa todo el tiempo si las situaciones representadas son muy dramáticas?
Creo que la obra genera risa y gracia, porque uno descubre, al estar alejado en el tiempo, algo de lo real y de lo que pasa ahora. Como estos conflictos ya pasaron, me puedo reír, pero me río porque los entiendo y siguen pasando. Nos reímos de lo patético que en verdad sigue sucediendo.

¿Qué reminiscencias tienen estos conflictos y estas formas en la actual situación política?
Con la lectura política de la grieta o cómo, por ejemplo, este u otros gobiernos usan el tema de lo peronista como malo. O la idea del populismo contra ideas más liberales. Esto no solo se da en Argentina, sino que otra vez el mundo empieza a dirimir ese problema. Las políticas liberales fracasaron de manera brutal, pero los populismos también. Sin embargo, parece sostenerse todavía el relato social de: esto-o-aquello, o de percibir la realidad en estos-en-contra-de-aquellos. El problema es que ese relato siga funcionando cuando en verdad es lo que no deja que surjan nuevas alternativas políticas y de organización social.

No es la primera vez que trabajas con una mesa en escena y el público “metido” en la obra, incluso comiendo. ¿Te interesa romper espacialmente con la escena tradicional?

A mí me interesa mucho la actuación en el teatro, en toda su complejidad. No sólo en su voluntad representativa, sino también de producir diferentes planos o pliegues emocionales y trabajar todas las conflictividades de lo humano. El teatro tradicional también lo tiene, pero cuando uno está más cerca de los actores, está “metido” en la escena puede distinguir el afecto de la actuación en la humedad de los ojos, en la transpiración, en el color de la piel, etc. Esa persona produciendo una ficción produce un afecto. Creo que son esos afectos los que nos mantienen con cierta vida, más allá de lo biológico.

BONUS TRACK. Escuchá a Bernardo Cappa: 

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