ISABEL DE GUEVARA la voz femenina de la 1° Fundación de Buenos Aires, en el C.C. 25 de Mayo

0

villa-desLuego de sus exitosas presentaciones en el Teatro del Pueblo, Mónica Villa vuelve con el unipersonal “Isabel de Guevara. La carta silenciada”  de Alicia Muñoz, bajo la dirección de María Esther Fernández, para recobrar la única voz femenina, de aquella mítica primera fundación de Buenos Aires.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

Una carta de menos de dos carillas es todo el rastro que queda de Isabel de Guevara, aquella mujer que, para muchos, ha sido la primera feminista del Río de la Plata, porque en esa apretada letra, que le envió el 2 de julio de 1556  a Juana de Austria, Princesa Gobernadora de los Reinos de España, le reclamaba cobrar por su trabajo, pedía por ella y por todas las mujeres, que se les pague, de la misma forma que se les pagaba a su marido y a todos aquellos hombres que, junto a ella, habían dejado atrás la península para conquistar América.

Partiendo de esa misiva tan breve y de un exhaustivo trabajo de investigación de época, la reconocida dramaturga Alicia Muñoz, creó un monólogo bellísimo, que bajo la acertada dirección de María Esther Fernández, interpreta la notable Mónica Villa; actriz fantástica que nos instala en los lejanos tiempos de la fundación de Buenos Aires por Don Pedro de Mendoza.

El hambre, la miseria extrema, las ambiciones desmedidas, la cobardía, la traición, el coraje, la muerte, todo, absolutamente todo lo que puede vivenciarse en una situación límite, se pincelan en el cuerpo y la voz de Mónica Villa; no desperdicia ni una línea de texto y colma de sentido y verdad escénica cada momento del nutrido monólogo de Alicia Muñoz,  apoyada solamente en un vestuario muy bien logrado por Pablo Battaglia.

Con Mónica Villa hablamos sobre “Isabel de Guevara. La carta silenciada” y esto es lo que nos dijo:

Mónica, lo primero que esta obra derriba, es el mito que nos dice que las mujeres que venían en aquellos barcos eran todas prositutas y no mujeres instruidas como Isabel de Guevara.

Sí, es así. Sí, nos enseñaron eso y vaya una a saber quién lo inventó o cómo se deformó esa cuestión. Venían mujeres de “buenas familias” – sin ánimo de ofender a las prostitutas – eran de buena condición social, porque el gobierno español, la Corona, quería colonizar, poblar estas tierras con familias de buen nombre, buena gente. No es cierto que venían presos y prostitutas, desde luego que algunos podrían haber venido, pero no era la intención de la Corona.

Es notable el trabajo de dramaturgia de Alicia Muñoz que partiendo de una carta de no más de una carilla y media que dejó Isabel de Guevara, haya logrado este texto. Evidentemente ha habido un meticuloso trabajo de investigación.

Exactamente. Alicia hizo un trabajo impresionante de investigación; leyó las crónicas de Ulrico Schmidl, que fue el cronista de Indias, que formó parte de aquella fundación de Buenos Aires, que certifica la presencia de Isabel de Guevara, como de Ana de Arrieta y de otras mujeres que vinieron en aquel viaje.

Tu trabajo es realmente magnífico. Me han dicho que te llevó un año la elaboración de este monólogo. ¿Fue así?

Sí, un año trabajando todos los días en mi casa y con María Ester una o dos veces por semana.

¿Y cuándo encontraste el personaje? ¿Cuándo pudiste decirte…es por acá?

No, no fue pronto, unos pocos meses antes del estreno, porque era como que aparecía, se iba, aparecía nuevamente, se iba y en algún momento apareció y se empezó a quedar Isabel. Es un personaje apasionante, porque es un trabajo muy distinto en mi carrera, nunca hice algo así. Rafael Granados me dijo: “nació otra Mónica Villa, con este personaje” y yo creo que tiene razón. Yo esto lo estaba buscando, estaba buscando un trabajo así.

Sí, la verdad es que no hay un protagónico femenino, así, de estas características, con esta calidad de texto. Creo que no lo hay.

No, no lo hay y si lo hay, es muy poco y cuesta que te llamen, cuesta mucho poder hacer un trabajo así.

No podemos anticipar mucho porque es un efecto de escena, pero el vestuario de Pablo Battaglia es también un aporte muy bueno, muy inteligente.

Sí, yo fui a lo de Pablo y le dije: – María Ester quiere tal cosa con el vestuario. Pero si no se puede, está bien, hacé lo que puedas”  – Y enseguida me dijo: – No, no, yo puedo hacerlo, ella quiere magia y yo sé hacerlo”  Y yo me quedé helada, él me explicó que iba a hacer y no entendí nada,  hasta que lo vi hecho.

La magia está en todo el espectáculo, no sé de qué manera podría hacerse mejor; le recomiendo que no se pierda la oportunidad de ver este unipersonal, porque es un gran trabajo.  La cita es, desde el 2 de junio, todos los sábados a las 20:30 hs. en el Centro Cultural 25 de mayo, sala Redonda (Av. Triunvirato 4444, CABA)
portal-curaduria

Compartir.

Sobre el autor

Comentarios cerrados.