Muere Juana Pavón, la poeta castigada por su coraje

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juana pavon

La controversial poeta hondureña Juana Pavón, conocida en los círculos artísticos y académicos como Juana “La Loca” ha fallecido hoy a los 74 años víctima de cáncer.

Honduras ha perdido en el día de hoy a una de sus referentes culturales más valiente; la escritora Juana Pavón, que víctima de cáncer, a los 74 años, falleció esta madrugada en una clínica de Tegucigalpa, la capital hondureña.

Juana Pavón, había nacido el 19 de julio de 1945 en San Marcos de Colón, Departamento de Choluteca, Honduras. La mayor parte de su obra poética ha sido publicada en diarios y revistas, hondureños y otros medios de diferentes países de Latinoamérica y, desde allí, armó su trinchera literaria, por la que fue condenada a la soledad, lejos de la academia, pero reconocida por su coraje, por no quedarse callada frente a las injusticias, por ser, ante todo, fiel a sí misma, sin haberse traicionado asumiendo los roles que la sociedad le quiso imponer. Una poeta mordaz que jamás ha acallado sus palabras y que nunca se ha acomodado a las modas vigentes, Juan Pavón sea quizás la única mujer que vivió su poesía, o que poetizó su vida para que, alcanzada esta muerte, pueda seguir viviendo en su arte.

Deseos irreverentes

Cómo me hubiera gustado
estar en la cama con Walt Whitman,
beber en las cantinas de Malcom Lowry
o “Bajo el Volcán”.
Procesar a mi manera a Franz Kafka.
Observar sigilosa y detenidamente
a Francis Bacon.
Estar con Salvador Dalí
en una tarde de toros
y tocarle el trasero
mientras pensara en Gala
o en Federico García Lorca.
Cantarle a Pablo Neruda
mis poemas de amor
y otras canciones desesperadas,
repetirle “De Profundis”
con todos mis secretos sexuales
a Oscar Wilde y a su amante maldito.
Cómo quisiera estarme riendo
junto a Baudelaire
con mis quince años en su cama.
Tal vez me hubiera gustado
cogerme a Hitler, a Calígula
a Napoleón, a vos y a otros hijos de la gran puta.
Filmar con Pier Paolo Passolini
un Decamerón diferente.
Estar acariciando y besando
a Rabindranah Tagore.
Hablar de amor con Juan Ramón Molina.
Condenar sin clemencia
a los Jesuitas Pederastas.
Echarle en cara a Marlon Brando,
el no haberme conocido.
Perseguir a Felipe Buchard,
a Ezequiel Padilla y a Simón,
de cantina en cantina
de barrio en barrio
de santuario en santuario.
Conspirar con la sangre latina
de Gabriel García Márquez.
Desamar a un mílite como Fernando.
Respetar a las mujeres de 1+1
mas no a todas
– como dice María Ester
con la venia de Leslie –
Enojarme con Ramón Matta
por no haberme invitado nunca a un pase.
Quisiera mentarle la madre a tu padre,
a Nietzsche, a Gorky,
y a Simone de Beauvoir.
Respetar aún a Marx, a Lenin,a la lucha de clases.
Y reírme de los comunistas criollos
pese a la Perestroika.
No comprender nunca las debilidades de Woody Allen
Cortarle un huevo a Van Gogh
y no la otra oreja.
Romper a llorar, escribir mierdas
bailar mambo, salsa y más salsa
y jugar con muñecas aún siendo abuela.
Pedirle perdón a mi mejor amiga,
a Monseñor Santos y a otros Rodríguez,
volver a ser buena, cursi y pendeja.
Seguir soñando, amando y fornicando
y contar chistes hasta llegar
a la hilaridad.
Volar y volar muy lejos
hasta encontrar a ese todopoderoso
que me hizo a su imagen y a su todo.
Amén.  

Juana Pavón

 

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