“Ricos” De Lee Blessing dirigida por Lizardo Laphitz.

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Fotografía Ignacio Perez Salinas

“Ricos”  (Riches) de Lee Blessing, por vez primera en Buenos Aires, bajo la dirección del director y docente teatral Lizardo Laphitz. Lunes 21 hs. en El Método Kairós

 

Fotografía Ignacio Perez Salinas

 

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest y Crítica Teatral

Lee Blessing es sin dudas un referente de la dramaturgia estadounidense contemporánea, sus obras, casi cincuenta en cuarenta años,  le han dado forma a ese teatro durante las últimas décadas. Lee Blessing  ha abordado con profundidad, temas como el abuso infantil, el racismo, el sexo, la guerra fría, la religión,  buscando siempre encarar todo tema de fuerte dramatismo social con cierto humor irónico y profundidad psicológica sobre sus personajes. Blessing está casado con la dramaturga y escritora de televisión Melanie Marnich y hay quienes afirman que en verdad escriben entre ambos la mayoría de la obras, de allí que en la dramaturgia de Blessing aparezca regularmente el universo del pensamiento femenino.

Extrañamente las creaciones de Blessing no son muy conocidas en nuestro teatro;  salvo error u omisión de mi parte, sólo dos títulos se han estrenado en nuestra cartelera,  “Independencia” cuya traducción de Cecilia Chiarandini fue galardonada con el Premio Teatro del Mundo y ahora podemos ver “Ricos” (Riches – Título original) bajo dirección de Lizardo Laphitz  y las actuaciones de Alejandro Holm y Rosario Charo Jaimes, ambos con experiencias previas bajo la dirección del mismo Laphitz.

En esta historia Lee Blessing nos presenta a David y Carolina, un matrimonio de clara pertenencia a una clase social “exitosa” con ingresos generosos, dos autos, un hijo universitario y 21 años de casados que celebran en esa noche de aniversario en que acontece la historia, justamente en el mismo hotel en el que antaño pasaron su luna de miel. Una pareja a la que parece no faltarle nada, pero las escenas irán desnudando que han perdido todo en esos 21 años. Una noche en la que cruzaran un punto sin retorno y ya nada podrá ser igual, luego que haya quedado en carne viva su realidad.

Una obra inteligente que requiere ser matizada con el humor irónico que propone Blessing desde el “aturdido” personaje de David, pero que puede convertirse en una trampa para ambos intérpretes y para cualquier director si se instalan demasiado cómodos en el código de comedia; ahí está el mayor desafío, en lograr transitar el camino ascendente del humor a la violencia, en un in crescendo paulatino que logre arrastrar al público. Un desafío que Lizardo Laphitz , Alejandro Holm y Rosario Charo Jaimes, logran superar pero que seguramente afianzaran aún más con el correr de las funciones. El final de la obra, así jugado, sin palabras, resulta tan patético como conmovedor, sorprende y despierta el debate posterior.

Es un acierto la sonoridad de las escenas con la saxofonista Daniela Haikins en vivo, crea climas más que elocuentes y positivos y funciona como un puente sonoro efectivo para algunos momentos de transición. Contrariamente resultan desacertados los efectos de sonido grabados, cuando romper un vidrio dentro de una bolsa de arpillera y un fuentón detrás de escena, como se ha hecho infinidad de veces en nuestra historia teatral,  no implica riesgos y es un efecto sonoro muy superior a cualquier grabación.

Impecable el trabajo de vestuario y escenografía de la experimentada Paula Picciani que logra la ambientación precisa y un manejo del espacio adecuado. Muy apropiados también los trucos de violencia física, presentados probablemente por Osvaldo Bermúdez, que asesora en este tipo de escenas desde hace más de 20 años, y que son trucos seguros, probados, que Holm y Jaimes deben jugar con más confianza, algo que también seguramente afianzarán con el correr de la funciones.

Una buena propuesta teatral para disfrutar en pareja y con amigos, los lunes a las 21hs. en El Método Kairós, El Salvador 4530, C.A.B.A.

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