Rubén Szuchmacher: “El teatro independiente se volvió tan legal, que parece el peor de los teatros comerciales”

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Después de contarnos sobre su puesta en el Teatro San Martín (ver aparte), el director de Hamlet aporta una mirada crítica e ineludible sobre la calidad artística del teatro en Buenos Aires.

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“La mayoría de las obras del teatro independiente son sufflés que salieron antes de tiempo”

– ¿Cómo ves el panorama del teatro actual?
– Yo creo que el teatro está mal, mal, mal…. y viene estando mal hace bastante. No es solo de ahora. Las salas independientes que no se pueden mantener, eso es sólo una parte de la crisis. La otra parte, tiene que ver con que hay una crisis artística: la modalidad de producción de los teatros independientes llegó a un límite. Esto exige que se empiece a reflexionar un poco más acerca de lo que se está haciendo. Por algo volvieron los teatros públicos a tener la relevancia y presencia que en los últimos años habían perdido.

– ¿Lo decís por la cantidad de obras que hay en el teatro independiente?
– Sí, por la cantidad de obras sin escenografía, sin atractivos visuales de ningún tipo. En los teatros públicos -no hablo del comercial porque hace mucho que no voy- hay algo de esto.
Hace 15 años atrás, había un espectáculo y un movimiento en el teatro independiente. El error que se cometió es considerar que la cantidad es un movimiento artístico. La academia y la crítica empezó a hablar de la “cantidad” de teatro, de las “micropoéticas” y todas esas pavadas… una especie de “culto” que ocultó el problema artístico que hay detrás de eso. Puede ser que en la cantidad salga algo de calidad, pero no necesariamente. Se optó por decir que mucho estaba bien y mucho NO está bien. Hay mucho teatro encerrado en sí mismo en una especie de hipersubjetividad: “Yo hago teatro, invito una vez por semana a 20 amigos y como tengo 500 amigos, con eso sobrevivo y creo que estoy en actividad”, pero en realidad eso no mueve el amperímetro.

"Que vengan los teatros independientes con su propio Hamlet a pelearse con mi puesta"

“Quiero que vengan los teatros independientes con su propio Hamlet a pelearse con mi puesta”

– ¿Esto implica un rol más determinante del Estado en el teatro, tanto en sus salas como en el apoyo a otras?
– No. A mí me parece que el Estado, una vez más, está ausente porque no entiende el problema: ni subsidia correctamente ni tampoco hace lecturas para promover o generar tensiones. En la ausencia va a terminar liquidando las salas, por ejemplo, cuando en realidad estaría bueno que entendiera que son parte del acervo cultural y algunas debería favorecer para que tengan las mejores escenografías, instalaciones… no hacer de esto una forma “hipposa” que termina siendo el colmo de la subjetividad. Es cierto nadie se muere por una obra mal escrita o por un actor que no actúa bien, pero hay muchas cosas que no están buenas, no es lo que era hace 10 o 15 años.
Estamos en el momento, como pasó en los finales de los 80 y el Parakultural, que el teatro entró en su parodia. Yo creo que estamos en la parodia de este teatro de primos, de tíos, de pequeñas situaciones
. Yo no es que me propongo trabajar en lugares públicos, pero por alguna razón estuve trabajando en lugares grandes. También volví a un espacio que había resignado. Yo mañana podría hacer un espectáculo chiquito como cuando hice Escandinavia, no tengo problema. Pero quiero que vuelva a aparecer este tipo de cosas que pone en tensión lo que pasa afuera. ¡Que vengan los teatros independientes a pelearse con mi puesta, con su propio Hamlet! También que empiecen a generarse diálogos, peleas, enfrentamientos. El teatro independiente se volvió tan legal, que parece el peor de los teatros comerciales, aunque nadie gane un peso y aunque sea muy costoso mantener la sala. Pero si te convalida la universidad, los dichos de “Buenos Aires es la capital del teatro” o “ustedes son bárbaros”, te quedás. Acá no se tiene en cuenta la dimensión de lo que pasa: la mayoría de las obras son sufflés que salieron antes de tiempo, esbozos de obras; algunas podrían haber sido buenas y otras habrían ido a parar al cajón de la basura si se hubieran seguido.

 

TEATRO: Entrevista a Rubén Szuchmacher, director de HAMLET

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