Susana Hornos nos cuenta todo sobre ALMACENADOS la comedia de David Desola que presenta en La Carpintería

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almacenadosDesde el 8 de Julio el público de todas las edades viene disfrutando, domingo a domingo, de “Almacenados” del dramaturgo catalán David Desola, en Teatro La Carpintería, con las actuaciones de Horacio Peña y Juan Luppi, bajo la dirección de la destacada actriz y directora española Susana Hornos, que en esta entrevista nos brinda su mirada sobre este trabajo.

El señor Lino, después de 29 años de trabajo en un depósito de mercadería, tendrá que capacitar durante cinco días, de un lunes a un viernes, a Nin, quien lo sucederá como encargado del lugar. Estos personajes tan diferentes, pasarán de la desconfianza inicial, a reconocerse y compartir un sentimiento solidario entre dos trabajadores uno que llega y el otro que termina, en un espacio que podría ser la nada o la vida.Es un texto inteligente, con un lenguaje simple y profundo a la vez que nos permite establecer una mirada crítica a la sociedad actual, y que lo hace provocando alternativamente la risa, la reflexión y la emoción.  Dice el autor:“Esta obra habla del vacío de contenido de muchos trabajos, de la adicción a ellos, de la precariedad y la incertidumbre del joven que se incorpora al mercado laboral, de la sumisión a la empresa por parte de los empleados más veteranos (que tiene mucho que ver con el síndrome de Estocolmo de los secuestrados). No se trata de una crítica a la clase trabajadora, sino de una reflexión sobre cómo, algunas veces, el trabajo deja de ser un modo de ganarse la vida para convertirse en aquello que da sentido a la misma. No se trata de una historia real, pero tampoco de una completa ficción, porque hay algo de autobiográfico en ella.” 

Por Roberto Famá Hernández

David Desola es un dramaturgo que ha sorprendido en España con casi un éxito teatral por año desde hace más de doce años. La más conocida de sus obras es justamente  “Almacenados” que entre otros intérpretes, José Sacristán la giró por toda España durante más de dos años. Las obras de David Desola se han representado en casi toda Latinoamérica con buen recibimiento, aquí hemos visto de su autoría entre otras “El charco inútil” y “El Bien más Preciado”

“Almacenados” se ve por vez primera en Argentina y es un equilibrado contraste de historias que Susana Hornos ha llevado a escena con total acierto. Con ella hablamos sobre este trabajo y esto es lo que nos dijo:

¿Dónde se encuentra el punto justo entre lo patético que resulta este personaje que se jubila y lo poéticamente revolucionario del joven que llega generacionalmente a reemplazarlo?

Te diría que no lo encontré, porque una cosa que he descubierto con las funciones, es que todo eso está en la mirada del espectador. Yo he hablado mucho con Juan Luppi que interpreta al personaje de Nin, que justamente es el personaje del que todo el mundo espera la revolución, pero finalmente la revolución no llega y desde ese punto de vista parece desolador. Pero resulta que me encuentro con público joven, que ha venido a ver la obra y me dicen: No, Nin va a estar dos o tres meses en ese puesto y se va a ir. Y les digo: – Nin se va a convertir en otro Señor Lino- . No! – Me dicen- Este no lo aguanta y se va. Y en una función, otro espectador joven, fue más allá: – No, Nin, en menos de seis meses va a conseguir que se vuelvan a hacer mástiles para vender aquí y allá – Cada espectador pone algo de su propia relación con el trabajo y con el jefe que muchas veces es un ente, una multinacional y es allí, en la mirada del espectador donde se completa la obra.

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En la metáfora de las hormigas, hay claramente dos posturas muy opuestas hacia ese mundo y la relación con ellas sugiere dos destinos de vida diferentes.

Sí, pero eso es el miércoles, mitad de la semana en la que transcurre la obra, luego termina sentado en la silla del jefe y mirando hacia ese lugar donde, supuestamente, van a venir los camiones. Esa forma en la que se sienta, ocupando el lugar de Lino, dibuja lo tremendo de la obra,  pero para otros no, hay quienes ven que no, que en seis meses Nin va a revolucionar todo.

El tema es la rutina que en nuestro teatro viene tratándose con fuerza desde los años 60 o 70, pero aquí. como en “Tute Cabrero” aparece también tangencialmente el fantasma de la desocupación. Una elección entre lo malo o lo peor.

Sí, aquí también aparece el problema de la desocupación. Pero también surge algo más tremendo que es la rutina que se ha autoimpuesto el personaje de Lino. De pronto Lino decide que hay que vestirse antes de fichar, que hay que barrer a tal hora, Lino  va creándose más rutinas, más normas, como una forma de sobrevivir.

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En la espera inútil y en eso de las rutinas como formas de sobrevivir aparecen ciertas similitudes con Beckett.

Sí, yo creo que es muy beckettiana la obra. Lo maravilloso del absurdo, cuando nació, es que debajo está la realidad cruda y dura y eso está en “Almacenados” Esta escritura maravillosa que tiene David Desola está muy basada en el mundo real.

Sí. Cuando tuve oportunidad de entrevistarlo, le pregunté si su teatro lo consideraba teatro del absurdo, y me contestó que más bien el ponía en escena lo absurdo de la vida real

Sí, está muy basada en el mundo real.  Cualquier esquina está llena de señores Lino o señoras Lino. Toda la gente que me rodea me cuenta de algún señor Lino.

También hay una marca generacional en eso, ¿no?

Sí, totalmente. Yo creo que esa reverencia y dependencia del jefe, ahora no es tanto, quizás para bien, por eso es válida también la lectura del espectador joven sobre el personaje de Nin, pero por otra parte, esta ola de despidos, el problema de la desocupación, nos regresa a esa época de sumisión y dependencia, al agachar la cabeza porque si me muevo me echan, y ahí estamos jodidos.

Hay una escena en la obra que es la llamada telefónica primera que hace Nin, que puede leerse como un acto poético de rebeldía hacia el sistema y de reivindicación hacia Lino, o bien, puede verse como una broma absurda y nada más.

Sí, pero después, cuando hace la segunda llamada, yo me quedo con las palabras de Horacio Peña, que ha dicho que es un acto de amor. Yo también lo creo. La escena que marca el día Jueves con esa llamada se divierte un poco con la situación, pero en la segunda llamada, ahí si, es un cable a Lino, es un modo de abrazarlo con esa llamada.

Apenas estrenaron aquí, en Teatro La Carpintería, fueron y participaron nada menos que del Festival de Rafaela, en Santa Fe, al que generalmente uno va con la obra ya más asentada, pero sé que les fue muy bien. ¿Cómo viste esa experiencia?

La verdad que es un regalo “Rafaela” de verdad, es una cosa de no creer, el público y el trabajo de años que han hecho en ese festival es, de verdad, para quitarse el sombrero. La cola de cuadras y cuadras para sacar la entrada, el Festival despierta un fervor maravilloso.

No vas a decirlo vos para que no te suban los colores a la cara,  pero lo cierto es que los aplaudieron de pie apenas se produjo el apagón final, pegaron muy bien allí.

Sí, y era nuestra segunda semana después del estreno, recién arrancábamos, de modo que fue muy grato. Un abrazo de la gente, que nos da mucha fuerza.

Aparte de este trabajo de dirección, ¿cuándo vuelvo a verte actuar sobre el escenario?

Estoy trabajando con dos monólogos, los dos los escribí yo, uno en inglés, el otro en castellano, uno es biodrama, una palabra que acuñó Vivi Tellas ( el Biodrama es el trabajo artístico sobre experiencias, propias o ajenas, como material de ensayo escénico) y el otro sobre María Teresa León y la directora, aquí, en Buenos Aires, es Eloísa Tarruella y la otra es una directora argentina pero que vive en España y mi proyecto ahora, es tener los monólogos montados y el año que viene poder presentarlos aquí, en España y en Estados Unidos.

Recomiendo fervientemente no deje pasar la oportunidad de disfrutar de “Almacenados” los domingos en La Carpitería; si se la pierde, no me diga después que no le avisé.

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