TEATRO: “Los sueños de Matrioshka” Identidad y Memoria. Con la mirada puesta en quienes esperan al Desaparecido.

0

28641279_10155124690410894_1348771073_o

En La Lunares se presenta la 2ª temporada de “Los sueños de Matrioshka” una muy recomendable propuesta de Luciana Cervera Novo, que pone la mirada sobre aquellos que esperaron en vano a los detenidos desaparecidos en la larga noche de la dictadura.

Tres generaciones de mujeres y un viaje al interior de sus recuerdos. Todas ellas atravesadas por una misma búsqueda. De cómo sus vidas fueron forjadas a partir del profundo deseo de encontrar al hombre, que de una forma u otra, marcó sus historias. Un añorado reencuentro con ese hijo, con ese compañero, con ese padre, con la propia identidad.

Por Roberto Famá Hernández

Miembro de la Asoc. Arg. de Invest. y Crítica Teatral

“Los sueños de Matrioshka”  con dramaturgia y dirección de la actriz y docente teatral Luciana Cervera Novo, nos ofrece la mirada de aquellos que quedaron sufriendo la ausencia interminable de hijos, padres, esposas, hermanos, nietas, que fueron detenidos desaparecidos por causas políticas, durante la última dictadura cívico-militar y ahora reconstruyen la memoria y la propia identidad.

Con un tratamiento sumamente poético, sin caer en ideologismos, más bien todo lo contrario,  evita toda referencia política explícita, Luciana Cervera Novo construye el contraste dramático desde lo profundamente humano, con el dolor, el vacío, la espera perpetua y el amor de los personajes; abuela, madre, tía e hija. Todas caben, como las muñecas rusas, una dentro de la otra, en el cuerpo de dos actrices; Natalia Pascale y Jimena Rey, sutilmente acompañadas por la música en escena de Germán Fernández.

El texto tiene varios momentos particularmente bellos, de monólogo interior, de soliloquios que juegan con la memoria, junto a breves fragmentos de Lorca, Chejov  y Shakespeare, hilvanados con distintas escenas de diálogo franco entre madre e hija, transitando  situaciones cotidianas. Claramente,  en toda la obra, el conflicto íntimo es con la ausencia irremediable y la identidad.

28694437_10155124689250894_1602575952_o

Cervera Novo dibuja lo lúdico, que aparece como metáfora de la niñez, de los tiempos felices, con un ovillo de lana que, a su vez, sugiere la telaraña de la historia que atrapa y que se va desgranando con algo de “teatro dentro del teatro” una diégesis nada fácil, porque requiere cambios casi bruscos, sin tiempos medios de transición. Pero  para lograrlo cuenta con dos actrices dúctiles; Jimena Rey que ha trabajado ya en varias oportunidades junto a Cervera Novo y se conocen muy bien, junto al valioso talento de Natalia Pascale, que es expresiva en lo corporal, bien medida en la energía, que aprovecha cada línea de texto, que no desperdicia ni un silencio y llena de sentido hasta un suspiro.

La escenografía de Ayalén Betti es más bien convencional, arriesga poco, pero acierta con dos antiguas valijas permanentemente en escena, abiertas, con el vestuario desparramado en ellas, que nos infiere la idea del viaje interminable al mundo de los recuerdos y las ausencias. Acierta también con el marco de un espejo sin espejo, que al no reflejar nada, aporta para el juego escénico como medianil, como margen entre realidades. Hay un uso medido del recurso de multimedia, que con imágenes difusas y en escala de grises apuntala algunos momentos evocativos en los  monólogos. Otro acierto es el diseño de vestuario, atemporal y equilibrado.

Con Luciana Cervera Novo hablamos luego de una función de “Los sueños de Matrioshka”  y esto nos dijo sobre su propuesta:

¿Cómo nace en vos, más que la idea, la necesidad interior de escribir y llevar a escena esta obra?

Nace en principio por una historia familiar, yo tengo un abuelo desaparecido durante la última dictadura militar y es un tema recurrente en mi historia, en mi vida, en mi familia y quería hablar de las consecuencias de las desapariciones, no plasmada en la historia propia del desaparecido, sino en aquellos que quedaron y tuvieron que traspasar la búsqueda y la desaparición en sí.

Vos fuiste hilvanando la historia sin buscar el predominio de la ideología sobre lo humano; ¿Cómo fue sumar a ese hilvanado textos clásicos, Lorca, Chejov y demás?

Había en mí, en principio, una necesidad de hablar del teatro como parte de la historia y son autores que en mi vida me marcaron mucho y sobre todo Lorca, con su doble significado por su historia de vida y muerte ligada a la historia de España y porque mi abuelo desaparecido era español,  por eso hay esos hilos que por ahí no se ven pero que hacen a la historia.

28583940_10155124685315894_1174919106_o

Hay un juego escénico con el marco de un espejo que es un acierto. ¿Lo pensaste desde la dramaturgia o nace con la puesta?

Nació con los ensayos. Yo ya tenía la idea del espejo y mi escenógrafa me propuso la idea de este marco de espejo sin espejo, que no devuelve la imagen. Lo hablamos y aportaba a la búsqueda de la identidad, al rompecabezas que esta hija va armando, entonces trabajamos como concepto esto del espejo que no devuelve una imagen y lo incorporamos a los ensayos.

¿Una vez que tuviste cerrado el texto, qué tiempo te llevó de realización hasta llegar a la puesta final?

En realidad, comenzamos los ensayos un poquito antes de cerrar el texto, porque necesitaba verlo, porque cuando inicié el texto había una idea original de que fuera un unipersonal, después vi la necesidad de incorporar otras voces, otros personajes y construir lo poético que necesita la historia y ver cómo funcionaban estos microrrelatos monologados y también para asegurarme el cierre del texto. De modo que comenzamos en febrero del 2017 y estrenamos en octubre; unos diez meses de elaboración.

Hay un acierto también en la sonoridad de la escena y no me refiero sólo a la música en vivo, ese timbre, por ejemplo, que suena y nadie llama, sumado al uso medido de nultimedia en algunos pasajes van sumando. ¿Eso nació en los meses de realización o lo tenías proyectado desde la dramaturgia?

Lo tenía ya pensado al crear el texto, pero es difícil escribir y pensar en puesta al mismo tiempo, yo sabía que había textos que necesitaban ese soporte, me interesaba trabajar con la multimedia, por lo que devuelve esa imagen fragmentada, como cortada que no define… Y después con Germán González que es músico, compositor y realizador audiovisual, lo vimos juntos, porque yo tenía idea en que partes lo quería como soporte, él me sugirió algunas ideas en cuanto  contenido y cómo mostrarlo y lo trabajamos hasta encontrar la medida justa.

los-suenos-las-dos

Me despido de Luciana y me voy pensando que sí, que ha puesto a la obra en su medida justa, es una propuesta bien construida y bien llevada a escena, que le recomiendo la vea con amigos porque  La Lunares es, además,  un bello espacio para compartir una cerveza y conversar y créame,  “Los sueños de Matrioshka” nos deja mucho para reflexionar. Recuerde la cita es los sábados a las 20 en Humahuaca 4027; después no diga que no le avisé.

Compartir.

Sobre el autor

Comentarios cerrados.