Triste final a la vida de Omar Pacheco, acusado de abusos sexuales, se suicidó ahorcándose

0

omar pacheco

Misoginia, abuso sexual y extorsión: las denuncias de las ex alumnas de Omar Pacheco

Dueño de una extensa trayectoria como director e iluminador, que iniciará la década del ’70, había conquistado un gran prestigio con creaciones como “La Cuna Vacía” y otros títulos en su sala “La Otra Orilla” y pone fin a su vida ahorcándose el domingo 4 en su propio espacio teatral, luego que el viernes último fuera escrachado y acusado de abusador sexual por varias mujeres que fueron sus alumnas

Exiliado durante la dictadura en Estados Unidos -donde participó de la organización Exilio Hoy- y Brasil, en 1982 volvió al país y creó el Grupo Teatro Libre, con el objetivo de “fundar un grupo de actores dedicados a investigar las posibilidades expresivas del entrenamiento físico y vocal, con el objeto de encontrar un lenguaje propio”.

La cuna vacía, que trataba sobre el robo de bebés durante la última dictadura, fue su éxito más prestigioso, se presentó por primera vez en 2006 en el Centro Cultural de la Cooperación con motivo del 30º aniversario del golpe militar de 1976. Cinco años después la volvió a presentar pero esta vez en su propia sala de teatro La Otra Orilla, con su grupo Teatro Libre, contando con varias reposiciones desde entonces.

Sin dudas fue un destacado artista, pero ahora aflora como construyó su obra y su espacio con abusos, explotación y manipulaciones como lo dicen las múltiples acusaciones que caen sobre su persona, por estafa y abuso sexual, que  parecen haberlo dejado al descubierto y sin excusa y por eso habría decidido bajarle el telón a su existencia. Habría dejado una carta para sus hijos.

Así fue denunciado en las redes sociales:

En facebook, un grupo de sus artistas también también lo habían escrachado el mismo viernes 2 con el siguiente texto:

ESCRACHE PÚBLICO AL DIRECTOR TEATRAL OMAR PACHECO

*Violento, manipulador y abusador*

Somos mujeres integrantes del Grupo Teatro Inestable del Teatro La Otra Orilla, creado y dirigido por el director teatral Omar Pacheco. Somos parte de esta grupalidad hace más de cinco años en donde hemos sufrido todo tipo de violencias de género, entre ellas abuso y manipulación sistemática por parte de quien era nuestro docente y director.
Nos parece importante compartir con toda la gente y la comunidad teatral nuestra experiencia para mantenernos en estado de alerta frente a la violencia misógina y machista. Y para que nadie más vuelva a estudiar con él ni consuma sus obras.
Este maltratador lleva adelante este proyecto hace más de 37 años, es decir que han pasado innumerables personas que han sufrido su maltrato, su manipulación y que tuvieron que irse solas. Omar construyó el método del Teatro Inestable en las bases de la verdad, equidad, compañerismo, confianza implacable, respeto, libertad, humanidad. Valores que se ha encargado de pisotear constantemente con su doble discurso y su hipocresía.
En estos años ejerció abuso de poder donde, entre otras cosas, construía relaciones sexo-afectivas con sus alumnas, imprimiéndole su posesión enfermiza en el completo ocultamiento ya que la no vinculación extra profesional era para él un requisito excluyente para ser parte del proyecto. Además ejerció maltratos varios hacia otres miembros del grupo aprovechándose de la vulnerabilidad, eje fundamental de su metodología y de la admiración idealizada que construyo sobre el.
Dentro de su manipulación en dos de sus vínculos más recientes con alumnas, recurrió a la mentira para construir enemistad y competencia entre ellas, subestimando, insultando y agrediendo, tratándolas de caprichosas, histéricas, locas y acosadoras.
Los talleres formativos constaban de lo que él llama “trabajo de piso, que consiste en relajarse plenamente en el piso en condición de total oscuridad, con estímulo sonoro y olfativo, para lograr un estado pre-conciente en donde “liberar” todas las censuras y resistencias que nos inculcaron desde la infancia. Hoy vemos que muchas veces él se aprovechaba de este estado de vulnerabilidad para meterse cuando él quisiera y sin aviso previo en el piso, manosearnos y manipularnos corporalmente. Ahora entendemos sus criticas constantes al feminisimo, incluso en instancias abiertas de debate con publico donde se manifestaba en desacuerdo con el feminisimo “así como está planteado”, claro, que lucha para que machos impunes como el pierdan sus privilegios. Te llego la OLA Pacheco.
Es muy difícil para nosotras poder describir cabalmente las situaciones que hemos vivido ahí adentro porque este lugar proponía un teatro único, un proyecto distinto, que intentaba mantenerse siempre en los márgenes del sistema y de una cultura opresiva. Constantemente hemos sufrido un lavado de cabeza, haciéndonos sentir culpables cuando no coincidiamos con lo que él planteaba, desde su personalismo, como verdad absoluta. No había lugar para la contradicción, la duda, la confrontación. El silencio era parte fundamental para vincularse allí adentro, aunque el pregonara como fundamental expresarse libremente para la conformación grupal, lo cierto es que quien lo hiciera era agredide y perseguide por Omar, generándole una especie de ”vacío” hasta que esa persona finalmente se fuera, y entonces inculcaba que todes les compañeres creyéramos que aquel/lla que se fue era traidor, cobarde, conformista, tibie por no animarse a más, a superar sus límites y profundizar su búsqueda. En este contexto opresivo fue como Omar tejía distancias entre nosotres para aislarnos, inhibirnos y mantenernos dentro. Nos hacia creer que lo fundamental era seguir con las funciones de las obras “La cuna vacía” y “Dashua”, a costa de cualquier circunstancia, deshumanizandonos hasta el punto de tener que realizarlas enfermes, descompuestes o dejando de lado otros deseos, metiendonos en la cabeza que no tener una remuneración por nuestro trabajo era un deber ético moral, porque estar ahí era un privilegio por el que debíamos estar agradecides, siendo que igualmente debíamos pagar nuestra cuota mensual por tomar sus clases. Criticar esto o reclamar viáticos tenía como consecuencia ser etiquetade como mercantilista. Hoy para nosotras esto tiene nombre y es explotación, ya que además cumplíamos con las tareas de mantenimiento, limpieza general del teatro, armado y desarmado de escenografías y garantizado de las compras de materiales e insumos.
El proyecto tuvo dos grandes grupos conformados, antes del nuestro, que se desintegraron en su totalidad, quedando la gran mayoría en muy malos términos con Omar. Con algunes hemos podido tener contacto y conocer que hay otras tantas situaciones, incluso de mayor gravedad, que provocaron sus rupturas con el proyecto. Hoy ellxs forman parte de este comunicado. Invitamos a otrxs compañeres que puedan compartir públicamente en detalle estas experiencias, con el fin de preservar a que futuras generaciones, sobre todo de mujeres, caigan en un espacio como este. Un psicópata y acosador como Omar Pacheco no puede estar al frente de una clase nunca más.
Nuestros cuerpos son NUESTRO territorio, nuestro mundo sensible, herramienta de creación como artistas, y en tiempos de esta marea feminista imparable, se hace imprescindible cuidarnos entre nosotres. Porque no lograron con tanta miseria arrebatarnos los sueños, la convicción de que un arte combativo y realmente libre es posible, que crear belleza le da batalla a este mundo deshumanizado y gris, que no hay que conformarnos, que se pueden construir espacios libres de violencia y que no vamos a rendirnos, nunca.
Estamos juntas y ya no nos callamos más
Se va a caer compañeres.

Agustina Miguel
María Centurión
Luciana Capriotti
Emilia Romero Palmieri
Ivanna Clara
Samanta Iozzo
Betiana Cueva
Cintia Gauna
Jorgelina Revoredo
Muriel Sago
Marcela Alejandra Lopez
Marcia Huamancaja
Griselda Neno Galarza
Carolina Ghigliazza
Maria Morales Miy
Lucía Paula Quiroga
María Esteves
Lorena Pérez
Laura Abad
Hernán San Martín
Camila Paladino
Florencia Mendez
Víctor Flores
Laura Battaglini
Zulma Serrano
Tomás Masariche

Una vez conocida la noticia sobre la muerte de Omar Pacheco, el grupo Ni Una Menos en su página de facebook dio a conocer el siguiente texto:

Soberano hasta en la muerte
 
NI UNA MENOS·LUNES, 5 DE NOVIEMBRE DE 2018
Nos despertamos con la noticia del suicidio de un director teatral acusado de abusador hace dos días por alumnas, ex alumnas y compañeras de elenco. ¿Cómo es posible que nosotras no seamos dueñas de nuestros cuerpos y que ciertos varones puedan disponer del suyo hasta en la muerte? Nos quieren tirar el cadáver del tipo y decirnos que somos culpables por haber denunciado sus abusos, por haber alzado la voz, por creernos y sostenernos entre nosotras para hacerlo. Los cadáveres de las pibitas en bolsas, a razón de uno por semana para contar sólo los de los últimos tiempos, en cambio, no hay manera de que aparezcan en el territorio del patriarcado como pruebas de su criminalidad. Estamos hartas de que a ellos se les regale la disculpa y de que a nosotras nos obliguen a la culpa. Si la piba muere “por algo será”, si el tipo se suicida es culpa de las escrachadoras. Entonces, ¿hay cadáveres que importan y otros que no? ¿Será Pacheco el nuevo mártir del patriarcado con que quieren hacernos retroceder? ¿Cómo salimos del entuerto después de que el 8 de agosto nos mandaron a nuestras casas también queriendo disciplinarnos por mostrar nuestra soberanía de cuerpos en la calle? ¿Contestamos uno a uno los agravios con paciencia, con razones? ¿Por qué nos exigen las mediaciones de las que sus argumentos se privan? Son demasiados frentes, demasiadas alianzas oscuras: no los une el amor, los une el espanto, el terror de perder privilegios milenarios. A nosotras, en cambio, nos une una hospitalidad nueva, que habilita alianzas otras, reconocimientos mutuos, peleas en común. El escrache in situ no es un pronunciamiento anónimo, es un acto político de alianza y resistencia cuando no hay justicia. Ya no aceptamos ni nuestra culpa ni sus disculpas. El director denunciado se suicidó en el teatro en que se lo interpeló. Su suicidio es también político y disciplinador. Se retira así de la obligación de dar cuentas pero a la vez intenta la última manipulación sobre un conjunto grande de personas que fueron sus discípulas. Frente a los abusos hay que pensar qué hay después de las denuncias, qué modos de reparación, de contención, de justicia. El movimiento feminista empuja los umbrales de lo insoportable, no nos disciplinamos, no aceptamos la culpabilización.

Compartir.

Sobre el autor

Comentarios cerrados.