Un imbécil apodado “Cacho”

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Los  lobos de Fioravanti son dos esculturas gemelas que conforman parte de la identidad marplatense; una de ellas fue vandalizada por un imbécil que cree que, su apodo “Cacho” escrito allí con aerosol negro, puede sobreponer otra identidad, la de él, a la emblemática escultura.

Los  lobos de Fioravanti son el símbolo indiscutible de la ciudad balnearia de Mar del Plata, Argentina y su cuidado y conservación, como toda la rambla, es responsabilidad no del Municipio sino del Gobierno Provincial que deberá ahora reparar el daño que, un grafitero imbécil, produjo sobre una de las dos dos figuras realizadas en piedra de la zona, por el escultor argentino José Fioravanti.

Estas esculturas representan principalmente la presencia de estos mamíferos en las playas céntricas de la ciudad de Mar del Plata, ya que el asiento de la actual ciudad de Buenos Aires, hasta la segunda mitad del s. XIX era una gran “lobería” (sitio de descanso, cría y apareamiento de gran cantidad de lobos marinos) por eso las costas de Mar del Plata fueron conocidas como “la Lobería Grande” antes que la localidad y luego ciudad recibiera el nombre de Mar del Plata.

La escultura realizada por Fioravanti en la década de 1940, se convirtió desde su inauguración en el icono fotográfico predilecto de los turistas y es ya hoy, a nivel mundial, una imagen inconfundible de identidad de la ciudad balnearia más popular de Argentina.

José Fioravanti es considerado uno de los mayores escultores de nuestro país; a su arte se deben otras obras emblemáticas, como el Monumento a la Bandera en la ciudad de Rosario, o el Monumento a Simón Bolivar ubicado en el Parque Rivadavia de la ciudad de Buenos Aires. Se necesita ser muy imbécil para creer que con un aerosol alguien puede agregar algo a sus obras o que puede “inmortalizarse” inscribiendo allí su nombre; Cacho es uno de esos imbéciles.

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